Colectivos: se rompen las latas y se viaja como sardina

Hay bondis que cargan hasta 80 pasajeros. Es porque todos los días hay 150 colectivos en el taller.
El viaje se ha transformado en una experiencia muy desagradable (Javier Ferreyra).

Largas colas se forman en la 27 de Abril, donde confluyen muchas líneas (Javier Ferreyra).

El plantón se hace largo. Leonor salió de trabajar y está en la parada del C7, en pleno centro cordobés por la 27 de Abril. Adelante tiene más de 20 personas esperando y su viaje durará cerca de una hora hasta la zona de Fuerza Aérea. Es un trastorno retornar: tiene 45 minutos de espera del colectivo, más una hora de viaje y sin conseguir nunca una asiento. “Toda la hora parada”, dijo resignada.

............................................................

El caso de Leonor es apenas una muestra de cómo los cordobeses viajan en los colectivos y que en 2012 se agravó porque disminuyó el número de coches en el servicio y se espaciaron las frecuencias.

De los aproximados 900 colectivos que tiene la prestación de urbanos, en las líneas privadas Ciudad de Córdoba y Coniferal, más la municipal Tamse, hay unos 150 por día que están parados por roturas, con problemas mecánicos que llevan más de una jornada de arreglo.

Los colectivos en boxes obligan a los usuarios a viajar como sardinas. Pero esto no sólo preocupa a los que viajan: los choferes también están inquietos. Ya hubo asambleas sorpresivas de los colectiveros, como sucedió la semana pasada en Ciudad de Córdoba y ya en otras oportunidades lo hicieron en la Tamse. El problema es complejo porque todos saben que las empresas tienen congeladas las inversiones, en especial la compra de unidades, desde el momento en que saben que el intendente Ramón Mestre licitará el sistema en 2012 a las manos privadas que se queden con la mejor oferta.

El resultado se siente en las paradas. Las frecuencias o tiempo de espera se espaciaron y todos los días hay menos internos en las calles. Tamse llegó a tener 150 coches parados y actualmente hay unos 80 que están a la espera del mecánico, según datos de los delegados de la empresa municipal.

En Ciudad de Córdoba, los choferes aseguraron que hay 40 colectivos por día que no funcionan por roturas. En Coniferal la situación siempre es menos acuciante, pero admiten que hay días con 20 colectivos parados en el taller.

Así, con casi 150 unidades menos, tomar un bondi cordobés es todo un desafío en el que seguro se viajará parado, sobre todo, si se intenta abordarlo en las horas pico y en el área central.

Cada unidad tiene entre 30 y 40 asientos para los pasajeros, y pueden llevar parados como regla base no más del doble de los que estén sentados. Pero como escasean los colectivos, las personas se apretujan para subir y no quedar varadas en las paradas.

Los horarios críticos son a las 7 y 8, y a las 17 y las 18. En los colectivos de larga distancia sólo pueden ir parados hasta un 25 por ciento del pasaje con asientos, pero como en los urbanos la regla no está clara, queda a ojo del colectivero, o a la capacidad también colectiva de apretujamiento, de pegarse unos a otros hasta la que puerta cierre, el delimitar cuántos subirán. La única regla, tampoco escrita, que se ponen los choferes es no llevar personas trepadas en los estribos de los coches.

........................................

A esta altura Leonor estaba justo por tomar el C7, ya a las 18, y llegará antes del anochecer a su casa. El chofer dio la orden de que sigan subiendo hasta que no quede uno solo en la parada y lo logró. El colectivo se completó en los asientos y el resto viajará parado, son unos 15 más o menos.

“Nosotros tenemos que poner buena voluntad y llevarlos, más si sabemos que nuestro compañero pasará 20 ó 25 minutos después”, dijo un chofer que paró en la misma avenida a esa hora.

La preocupación ya está instalada en la Unión Tranviarios Automotor (UTA). El secretario general del gremio de los colectiveros locales, Alfredo Peñaloza, explicó: “Podemos llevar unos 30 pasajeros sentados y después todos aquellos que se puedan agarrar de las manideras. Y sí, llevamos gente parada y llevamos de más porque tratamos de colaborar con la gente, vamos a reglamento justo. Nos da vergüenza dejarlos a pie, eso nos hace sentir mal porque sabemos que el colectivo que viene atrás se va a demorar”.

En el peor de los casos se llegan a subir hasta unas 80 personas por colectivo, incluso hay líneas con carteles pegados en el interior de las unidades que piden a los usuarios viajar con bolsos y mochilas apoyados en el piso, no así en la espalda para evitar ocupar más espacio.

“Esto que está pasando surge de la colaboración que estamos poniendo nosotros, los compañeros, pero de igual manera hay una preocupación por las unidades que están averiadas. En el mejor momento llegamos a tener en Tamse 320 coches andando. Hoy hay 350 y hubo hasta 150 parados, ahora hay unos 80”, dijo Peñaloza, que además de dirigente sindical es empleado de la transportista estatal.

En la parada. Al meneo que significa viajar parado y más apretado, hay que sumarle el tiempo de espera que tiene el pasajero. En promedio las líneas troncales, como la Roja, Azul y Verde, tenían entre 10 y 15 minutos de frecuencia, pero se fueron estos tiempos. La velocidad comercial en el centro está ralentizada por la cantidad de obstáculos y vehículos, por lo que no pueden superar casi los 16 kilómetros por hora. O sea: van más despacio y pasan cada vez más distanciados.

En las líneas barriales el parate es mayor porque hay entre 45 minutos y una hora de plantón para que pase el bondi.

Los testimonios de los usuarios pusieron al descubierto que la paciencia está al límite. “Al N11 hay que esperarlo 40 minutos, por lo menos. En el N4 hay gente que sube y ya no se alcanza a sentar porque no tiene asientos”, contó Ricardo, un cordobés resignado a la cola del colectivo.

Claudia estaba en la parada del N5 y también coincidió en que las frecuencias están más demoradas: “45 minutos a veces hay que esperar y siempre va lleno, vamos como sardinas, recontra lleno”.

Alexandra estaba unos metros más alla, esperaba el A5: “A la 1 es el peor horario para subir, lo tomo todos los días y son siempre 20 minutos o media hora acá en la parada”.

Lucas recién salía del cole, tenía puesto todavía el saco del Monse pese al calorcito otoñal, y se hace eterna para él la cola. “Siempre lo tomo al C7, pero todas las veces por la 27 de Abril va lleno, siempre más de 20 minutos tengo que esperar y casi siempre parado, un asiento casi nunca para mí”, comentó.

En el mismo colectivo se fue Leonor. Tenía el mismo pesar que Lucas, la espera que desespera, pero al fin apareció el bondi en escena. “Nos vamos apretados, pero nos vamos”, nos dijo

Comentá la nota