Las estadísticas hablan por sí solas. Y ponen en el marco de las dificultades hospitalarias la importancia que tienen las campañas preventivas que suelen llevarse a cabo para disminuir el flagelo de las infecciones respiratorias agudas (IRA), pero que en la realidad se vieron superadas por la cantidad de pacientes que sufren las distintas patologías de las IRA.
Nadie desconoce que el gobierno provincial ha encarado en los últimos tiempos una importante tarea en el ámbito de la salud pública, mejorando algunos servicios esenciales en los hospitales, sin embargo no ha mantenido una política para solucionar la eterna problemática del personal médico, de paramédicos y de enfermería que muchas veces, al no ser recompensados debidamente por el trabajo que desarrollan, emigran al sector privado.
En el caso del hospital público local eso se comprueba basándonos en las estadísticas que marcan una desprolijidad evidente al no resarcir la falta de profesionales que atienden un área tan sensible como es la guardia de urgencias, en especial, y los consultorios externos en general, donde también la crisis golpea, simplemente porque no hay presupuesto para esos médicos con sueldos que dignifiquen sus prestaciones.
Un médico de guardia, que pidió reserva de su identidad, dijo a nuestro diario que "esta temporada invernal hemos trabajado a destajo; no culpamos a los directivos actuales porque ellos se manejan con un presupuesto bajo a pesar que el hospital está descentralizado; y hay números estadísticos que marcan una realidad: entre el viernes 20 y el domingo 22 de agosto último atendimos en guardia de urgencias alrededor de 600 niños, es decir un promedio de 200 chicos cada 24 horas, tarea que ha estado a cargo, en el mejor de los casos, de un solo pediatra por día y a veces apoyado con el refuerzo de otro profesional".
Sin lugar a dudas que es imposible que cada uno de estos médicos atiendan tantos niños con el tiempo necesario que ese trabajo requiere. Porque así, sin un control exhaustivo, ese paciente se va auscultado a medias y seguramente que volverá a la guardia más tarde o en horas de la madrugada.
Otro profesional pediatra, que trabajó muchos años en la guardia, consultado sobre el particular señaló que "este problema es de antigua data, han ido pasando los gobiernos y la guardia de urgencias nunca fue considerada para cumplir solamente esa delicada misión; al contrario, sobre ella recayó toda la responsabilidad hospitalaria y los fines de semana mucho más. Entonces, cuando la guardia está repleta de pacientes es lógico que la gente se enardezca por la demora y el público insulte, y hasta intente agredir al personal de ese servicio. La responsabilidad está en otra parte, sin lugar a dudas", dijo.
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