Los senadores oficialistas Miguel Pichetto y Nicolás Fernández acusaron al vicepresidente de querer "colisionar con el Gobierno". En cambio, el radical Gerardo Morales elogió su actitud y planteó que está en línea con la necesidad de "cumplir el reglamento".
Julio Cobos recibió los aplausos esperados en el arco opositor por su decisión de sancionar a los senadores ausentes en la última sesión con el descuento del 20 % de sus dietas. Y las críticas previsibles de parte de los referentes del kirchnerismo en la cámara alta, principales destinatarios de la medida, por no haberse sentado el miércoles en sus bancas. Los encargados de hacerle sentir el rigor público al vicepresidente y titular del Senado fueron Miguel Angel Pichetto y Nicolás Fernández.
El presidente de la bancada oficialista planteó que, con la disposición que establece sanciones a los senadores, el mendocino "vuelve a demostrar que funciona como eje de la coalición opositora y quiere armar una agenda para colisionar con el gobierno". Para Pichetto, "no es que el Senado esté paralizado porque los senadores no quieren trabajar, sino porque la oposición bloqueó la actividad con su postura de querer imponer una agenda contra el Gobierno, pese a no tener mayoría, como quedó demostrado en las últimas sesiones".
En la última sesión estaba previsto que se discutiera la aprobación del pliego de Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central –una propuesta del oficialismo- y la ampliación del reparto de fondos del Impuesto al Cheque que reclama la oposición. Pero el arco no kirchnerista no consiguió reunir el quórum de 37 miembros por la ausencia de Carlos Menem y el oficialismo había tomado la decisión de no prestar el número.
Pichetto no tuvo contemplaciones con Cobos. Y le recriminó que, "en lugar de propiciar un diálogo y armar una agenda parlamentaria que permita colaborar con el Gobierno, toma actitudes que generan mayor tensión".
Nicolás Fernández, uno de los senadores de más estrecho vínculo con el matrimonio presidencial, acumuló argumentos para los cuestionamientos. "Vamos a dar quórum pero no para debatir agendas suicidas. No vamos a infligirle a la República Argentina un sopapo que la deje nuevamente al borde del 2001", comparó el senador santacruceño. Y se entusiasmó con hacerle recomendaciones a Cobos acerca de su proceder como vicepreisdente y titular del Senado: "lo que tiene que hacer es efectivamente respetar el reglamento, hacer respetar las reglas de juego y que se debatan los temas que le interesan a la Argentina", remarcó.
Cobos no se quedó completamente solo. El presidente del bloque de senadores de la UCR, Gerardo Morales, salió en defensa de su futuro correligionario. "El gobierno y Pichetto tienen una obsesión con Cobos", comentó el legislador jujeño. Asimismo, sostuvo que "el presidente del Senado sólo tiene que cumplir y hacer cumplir una decisión que tomó el cuerpo la semana pasada, que es de total legalidad", y avanzar en las sanciones para forzar que haya quórum la próxima semana.
Cobos, en tanto, permaneció con bajo perfil. Hasta la semana próxima está a cargo de la Presidencia de la Nación por el viaje de Cristina Kirchner a los Estados Unidos. Y en ese caso no avanzará en opiniones sobre las acciones que tomó como titular de la cámara alta.






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