Cobos, otro de los que apuestan en silencio a la ruptura de Scioli

Cobos, otro de los que apuestan en silencio a la ruptura de Scioli
Cree que un salto del gobernador al peronismo federal podría beneficiar su proyecto presidencial

Un desdoblamiento electoral en la Provincia sería el equivalente a la ruptura con Kirchner. Por eso Scioli se apuró a descalificar la versión que circuló en los pasillos de legislatura en La Plata y saltó a los diarios la semana pasada. No esperen otra cosa de Scioli que buen comportamiento, como él mismo diría. Eso podría incluir sin embargo dejar caer la interna abierta, por el propio peso de las cosas muertas. Se dice que ningún peronista bonaerense trabaja por unas primarias en las que no creen ni desean.

Es curioso cómo el factor Scioli actúa en el escenario electoral bonaerense, el monstruo que ya empieza despertar. ¿Deberían seguir votando 10 millones de personas en un mismo distrito en un país de 40 millones? Deténgase en las páginas 12 y 13 de esta edición que vuelve sobre el caso de La Matanza. Ninguna reforma política razonable en la Argentina debería haber desconocido estas deformidades, aunque estamos frente a un tema que no parece del interés de esta generación de dirigentes, para quienes el futuro es hoy.

El radicalismo también vivió con expectativa el frío entre el gobernador y el ex presidente. Un alejamiento de Scioli del proyecto de Kirchner no podría redundar sino en un debilitamiento del kirchnerismo en el principal distrito electoral del país, interpretan con razón.

¿Pero es tan bueno como parece para la oposición radical? Esta hipótesis representa una paradoja para la UCR y sus aliados en la Provincia. Un peronismo unido –con Scioli– contra Kirchner disminuiría las chances de la oposición no peronista. Dicho de otro modo: cuantas más opciones peronistas bonaerenses se presenten en el distrito, mayores serán las posibilidades del radicalismo.

Es casi un canto a las colectoras .

Si le preguntaran hoy a Julio Cobos: estaría dispuesto a perder la prov incia de Buenos Aires a cambio de la desaparición allí del kirchnerismo . Apuesta a la ruptura de Scioli y no le atormenta la idea de una unidad del peronismo no kirchnerista, aparezca ésta encarnada en el propio Scioli, en De Narváez o en Sergio Massa. El vicepresidente asegura que podría manejar la Argentina con un gobierno bonaerense de ese signo.

¿Pero qué otra cosa podría decir? El radicalismo no gobierna allí desde épocas de Alejandro Armendáriz.

Para el que todavía no lo sepa: Cobos no renunciará.

Vivió esta semana como un triunfo casi personal el ingreso al Consejo de la Magistratura del abogado mendocino Daniel Ostropolsky. Dicen que el vicepresidente se había comunicado con Scioli el día de la humillación en La Boca por el caso Píparo. Le transmitió esa vez al gobernador su solidaridad y comprensión. En privado se alienta la difícil idea de un Cobos secreto: dicen que en realidad no entiende cómo hace Scioli para sobreponerse al escarnio y que él no lo hubiera tolerado.

Hay que entender que en la cabeza de Cobos, la factura de lo que pase en la Provincia le llegará en su día a Ricardo Alfonsín. Se percibe una corriente de descalificación de la figura del diputado en sectores del partido y sobre todo fuera de él, que ancla en la hipótesis de su falta de experiencia en la gestión. No alcanza con ser un buen hombre, es la idea. Muchos en la política argentina no pueden (ni siquiera) acreditar esa condición.

“Si los radicales fuéramos un poco peronistas, iríamos con la fórmula Cobos–Binner y con Ricardito en la Provincia. Les hacemos pelo y barba”. Lo dice un hombre ilustre del alfonsinismo que sin embargo ya ha perdido toda esperanza.

En la mejor hipótesis, la UCR mide unos 28 puntos, no más, según un consultor de los que trabaja para Kirchner. 12 puntos en el conurbano, que representa el 60 por ciento del total del padrón electoral de la Provincia. Son números reales, aclara, de lo que se desprende que hay números que no lo son.

Alfonsín reconoce la debilidad del radicalismo en la Provincia, pero no está dispuesto a resignar su proyección nacional. En definitiva, Cobos aún no se ha ganado nada. Ante quien sí se rinde Ricardito es ante Reutemann. Se le escuchó confesar en un almuerzo que para él la candidatura del tiempista terminaría con todas las ilusiones de la oposición.

¿Alguien se atreverá a decirle a Kirchner que juegue un solo candidato peronista en Provincia? Los intendentes tienen bastante con Martín Sabbatella, que desde su partido Nuevo Encuentro se colgaría de la boleta del Frente para la Victoria. En los números, Sabattella promete profundizar su ya buena llegada en el conurbano, dividir el voto con Scioli y contribuir de manera nada despreciable a la lista nacional.

Hay pocos peronistas en estos días dispuestos a tanto.

Un consejo perturbador llegó a oídos del ex presidente antes de viajar a Nueva York.

Le sugirieron que vaya pensando en una estrategia que contemple el balotaje.

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