El diputado fue intendente de Pergamino durante tres períodos y llegó al Congreso por el escándalo de trata de menores que salpicó a Cachi Gutiérrez.
Con más de un metro noventa de altura, el diputado es profesor de educación física y entrenador nacional de básquetbol. Luego de tres períodos al frente de la comuna de San Pedro, Barbieri se prepara para el Poder Legislativo. "La gestión es otra cosa, algo muy concreto y con mas acción en lo cotidiano, pero esto es empezar una nueva etapa para mí, que creo que era necesario. Tres períodos al frente de un municipio es mucho".
–¿El Acuerdo Cívico y Social va a poder trabajar de modo articulado en el Congreso?
–Hasta el momento no ha podido. Todavía no se trabaja de modo unificado o articulado. Tenemos la obligación de hacerlo porque, si convocamos a la gente a creer en el ACYS y después surgen peleas por cuestiones personalistas, se falsea la confianza y después es muy difícil volver a obtenerla.
–¿Cuáles son los temas que dividen a las fuerzas del Acuerdo?
–El combate a la pobreza, la institucionalidad y la equidad, son temas que nos van a juntar; esos temas nos unen como un puño, porque es una agenda impuesta por la realidad. Pero el problema central del Acuerdo no está en el temario sino en la política interna, donde cada sector está tratando de prevalecer sobre el otro, y eso inhibe la posibilidad de acuerdos sólidos.
–¿El radicalismo debe aprender a trabajar en alianza?
–En la UCR va a tener que darse un debate interno importante para definir sus objetivos políticos. Esto va más allá de conseguir el gobierno en las próximas elecciones, me refiero a una política de alianzas, de frentes. Ya deberíamos estar funcionando en interbloque, con posturas comunes sobre varios temas, y eso no está sucediendo. La Argentina actual no la puede gobernar un partido solo, debe ser un frente de varias fuerzas y sectores.
–¿Qué proyecto prepara para este año?
–Quisiéramos institucionalizar el ingreso a la niñez, una medida del Gobierno que no me pareció mala, pero que habría que ratificar con una ley del Congreso, que le dé sustentabilidad y un estatus legal más fuerte que el que le pueda dar un decreto. Se trata de un hecho social relevante al que hay que darle continuidad más allá de este gobierno.
–¿Pero esa viabilidad estaría atada a una reforma tributaria?
–En primera instancia, a una readecuación de las partidas. Y si implica una reforma tributaria, mucho mejor. Pero creo que todos los sectores le tenemos que dar prioridad al tema.
–¿Julio Cobos dejará la vicepresidencia en cuanto defina su candidatura?
–Cobos ya ha decidido su candidatura. Cuando se haga dueño de un espacio, quizás a partir de marzo de 2011, se alejará de su cargo. Lo prudente es que lo haga en el tramo final del gobierno, pero yo no soy vocero de Cobos. No creo que se lesione la institucionalidad al quedarse; al contrario, nunca es bueno que un vicepresidente deje su espacio. Aunque al Gobierno le parezca que no, es bueno que Cobos se quede en su cargo, inclusive para el propio Gobierno, como un reaseguro institucional en caso de una crisis.
–¿Una suerte de "seguro de catástrofe" ante una debacle institucional?
–(Sonríe). Sí, como un reaseguro, sobre todo destacando la figura de Cobos, a quien a veces se lo ve como alguien que está continuamente conspirando en las sombras. Algo que no es así para nada.


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