Cobos y Alfonsín calientan motores para la interna

Por Gustavo Sylvestre

Los radicales están inmersos en el juego que más le gusta jugar; su propia interna. Y la misma está en un momento de “alto voltaje” cruzada entre sus principales candidatos presidenciales, Alfonsín y Cobos, y también con el presidente partidario, Ernesto Sanz.

Si bien ya hubo intentos entre los contrincantes de una “convivencia pacífica” hasta las primarias, cada tanto un cortocircuito hace saltar los tapones del Comité Nacional.

En las últimas semanas, ambos candidatos rechazaron la idea del presidente partidario de convocar a una interna adelantada a las primarias para el mes de marzo del año próximo.Y allí hubo coincidencia.

Pero la presencia de Ernesto Sanz en el cónclave alfonsinista de Córdoba desató las “iras” del cobismo quienes salieron a acusarlo de romper su prescindencia y de apostar por Alfonsín.

“Que no se olvide que nosotros lo hicimos Senador por Mendoza, por el compromiso que Cobos puso en su candidatura y porque se jugó por él”, disparó el cobista Meoni, que se quejó públicamente sobre la conducta del mendocino.

Si bien hubo una especie de entendimiento entre Sanz, Alfonsín y Cobos de no salir a agitar el tema públicamente, sus principales espadas rompieron esa tregua, y se cruzaron en acusaciones mutuas.

“Ricardo es el compañero ideal de Cobos en la fórmula o para candidato a Gobernador en la Provincia de Buenos Aires” dispararon los cobistas. Ricardo Alfonsín respondió molesto: “Algunos me quieren llevar a la silla eléctrica, pero yo seré candidato presidencial”.

Los cobistas lo provocaron: “¿Cómo quiere ser Presidente de la Nación y le tiene miedo a gobernar la Provincia de Buenos Aires”?

En el radicalismo cada uno está en su juego. Ernesto sanz abrazó por un momento la idea de ser candidato presidencial como opción a las figuras de Cobos y Alfonsín. “Me colgaron el San Benito de que soy el candidato del establishment, el preferido de los empresarios...si alguien me quiso ayudar, me hicieron el peor de los daños... ¿justo yo voy a a ser el candidato del establishment?”, se quejó amargamente frente a comentarios periodísticos que lo querían conducir a ese sitial.

Sanz seguramente aspirará a la gobernación de Mendoza.

Julio Cobos ha decidido tener más protagonismo en los medios e inició un periplo por los principales programas periodísticos para mostrarse con sus propuestas y romper con el mito “del hombre de la 125”. “Julio tiene que salir de ese esquema que le sirvió para instalarse políticamente en un momento de la Argentina... ahora tiene que demostrar que tiene opinión formada sobre distintos temas, y mostrarse más cerca de la gente, a través de los medios”, sintetizan desde su comando de campaña.

Recién en marzo del año próximo lanzará formalmente su candidatura presidencial. Hasta entonces tiene diagramado una serie de seminarios sobre políticas públicas en las provincias, con los técnicos y militantes y representantes de la sociedad.

No descarta alianzas con algún sector del peronismo, aunque sabe que será resistido por el partido pide “pragmatismo” a los radicales, el mismo que exhiben los peronistas. “Tenemos que cambiar muchas cosas los radicales si queremos volver al gobierno primero y después gobernar con éxito... hay que aprender de los errores que hemos cometido y no se puede volver a repetirlos”, dice tajante a sus interlocutores en más de una oportunidad.

Desde el cobismo disparan sobre los “asesores” económicos de Alfonsín. “No puede seguir rodeado de Sourrouille y Brodersohn... es malo el recuerdo que la gente tiene de ellos”, señaló el Intendente de Junín, el cobista Mario Meoni.

Ricardo Alfonsín, por su parte, ha iniciado el camino que cree, fervientemente, lo depositará en la Rosada. Diagrama sus pasos políticos casi como un calco de quien fuera su gran maestro, Raúl Alfonsín, aunque aclara que muchas cosas “son pura casualidad”. Pero Morena (su flamante agrupación política) se llama igual que el primer agrupamiento político fundado por su padre; lanzará la candidatura presidencial el próximo 30 de octubre, una fecha cara al sentimiento radical; y diagrama sus grupos de trabajo en tres direcciones: intelectuales; técnicos y un comando político, como lo hiciera el ex Presidente.

Pero al margen de estos hechos, que sólo pueden ser anecdóticos, Ricardo Alfonsín se mueve por todo el país ya con el traje de candidato presidencial; sueña con un ballotage con el ex Presidente Kirchner, aunque piensa que para un futuro gobierno del radicalismo lo mejor sería un mano a mano con Eduardo Duhalde, y que este quede liderando la oposición. “Le creo a Duhalde cuando dice que el peronismo debe aprender a ser oposición, por eso sería bueno ganarle a él”, dice entre sus íntimos.

Se prepara para afrontar temas “calientes” de la agenda económica, como energía; subsidios y tarifas. Cree que hay aspectos positivos del actual modelo que habrá que mantener y otros cambiar. “No soy de los que piensan que está todo mal”, repite entre sus correligionarios, y asume algunas autocríticas: “Desde la oposición tenemos que dejar de hacer algunos papelones y encaminarnos a ser la alternativa válida al kirchnerismo”.

Sueña con la fórmula Alfonsín-Binner; y en esa dirección orientará sus próximos pasos políticos. Y sus colaboradores creen que el portazo de Carrió es sin retorno. “Mejor que se dio ahora”, suspiran por lo bajo.

Políticamente, Ricardo Alfonsín, cree que en su partido se vuelve a reeditar el debate entre un grupo cercano más a valores de la derecha y otro que representa el ala de la centroizquierda. Y si bien él no da nombres sus colaboradores si lo hacen: “Obviamente que la derecha del partido, o un sector más conservador está representada por Cobos; y el sector de la centroizquierda, por Ricardo Alfonsín...Y Ricardo va a dar este debate y la lucha para que gane nuestro sector”, sostienen los alfonsinistas.

Ricardo Alfonsín ha sorprendido en los últimos días a dirigentes de su propio partido y también a hombres del poder en la Argentina. “Se lo nota muy sólido en sus ideas, ha crecido mucho, y está convencido que puede gobernar la Argentina. Eso es bueno”, sostienen quienes lo han frecuentado.

Aquellos que le preguntan si se siente capaz de ser Presidente, suelen recibir una mirada penetrante, fulminante, antes de la respuesta: “Gobernar no es tarea de uno sólo, si bien hay decisiones que hay que tomar en soledad; pero hay que hacer un trabajo en equipo, y estoy preparando los mejores equipos para el gobierno”, sostiene Ricardo Alfonsín.

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