La disputa interna de la UCR en la Provincia de Buenos Aires se intensifica a medida que se acercan las elecciones. Alfonsín aseguró que el cobismo se negó a un acuerdo con su sector porque "introdujeron en la discusión por la Provincia las candidaturas para ese año".
"Tuve una charla con Cobos en la que evaluamos que lo mejor era evitar la interna, pero el cobismo decidió apoyar a las estructuras partidarias", afirmó Ricardo Alfonsín, en diálogo con el diario La Nación.
Pocos días atrás, El Atlántico recibió al diputado nacional y le realizó una entrevista mano a mano en donde el hijo del ex presidente reconoció que “todo militante sueña con la Presidencia”, asegurando que el candidato del radicalismo en 2011 debe ser el que mejor ubicado esté en las encuestas.
En plenos festejos por el Bicentenario, Ricardo Alfonsín pasó por Mar del Plata para participar de una charla sobre los desafíos de la República. Aprovechó para auspiciar un cambio en el radicalismo provincial, machacar contra Leopoldo Moreau y Federico Storani –sus rivales en esa puja- y quejarse por el papel que eligió desempañar en la interna Julio Cobos.
Consciente de que las encuestas lo ubican en una posición expectante de cara a las presidenciales de 2011, en un mano a mano con El Atlántico tampoco le esquivó a la pregunta por su posible candidatura presidencial.
-¿Cómo encuentra a los argentinos el Bicentenario?
-Encuentro, por un lado, razones para ser optimista, y por otro, razones para preocuparnos un poco. Soy optimista porque creo que la sociedad hoy comprende que aspectos importantes de la convivencia política que no valoraba demasiado son centrales a la hora de poner en marcha un proceso de crecimiento y desarrollo sostenido en el tiempo. En otro momento de la historia argentina, la sociedad creía que las cuestiones institucionales y la República eran cuestiones que les interesaban a los politólogos, a los filósofos del derecho, a los radicales, a quienes acusaba de fetichismo institucional. No es así: hoy la sociedad lo comprende. Hay una estrecha relación entre instituciones, República y progreso. Ningún país del mundo, y menos en tiempos de globalización, puede progresar si sus gobernantes no son escrupulosamente respetuosos de las instituciones.
-¿El Gobierno respeta las instituciones?
-No, las destrata permanentemente y relativiza ese destrato. A veces piensa que el cumplimiento de las instituciones y de las obligaciones de la República es un obstáculo para poder gobernar. No comprende la relación que existe entre República, instituciones y progreso. Si respetando las instituciones se puede obtener lo que ellos piensan que hay que hacer, las respetan. Si el respeto a las instituciones les complica la posibilidad de implementar políticas, pues no las respeta. Y así no se progresa. La falta de seriedad no es el mejor estímulo para poner en marcha procesos de crecimiento, que requieren inversiones importantes que se puedan sostener en el tiempo.
-¿Y qué lo preocupa?
-Que otro cambio importante que me parece que se ha producido en la Argentina no es suficientemente advertido por la dirigencia política, y en particular por el Frente para la Victoria. Es la idea de que el consenso también es un elemento fundamental para progresar. Tampoco pueden progresar los países cuando sus dirigentes sociales, políticos y económicos no hacen otra cosa que agredirse y descalificarse entre sí.
-¿Cómo encuentra el Bicentenario al radicalismo?
-Está viviendo un proceso de recuperación importante. Esto tiene que ver con una serie de factores que se dieron hace un año y medio, dos años. Tenemos que ser conscientes de que este proceso se da todavía en el marco de una sociedad muy escéptica, muy apática, muy indiferente, y que hasta está enojada con la política. De manera que tenemos que actuar con mucha responsabilidad, con mucha seriedad, como para no defraudar las expectativas que ha vuelto a generarse la sociedad respecto a la Unión Cívica Radical.
-¿Van a ser gobierno en 2011?
-El otro día escuchaba a un analista político, a un consultor de encuestas, que decía que el radicalismo se especializa en conspirar contra sus propias chances, porque cuando tiene candidatos que son bien registrados por la opinión pública los somete a una elección interna. Entonces quiero decir lo siguiente: el candidato de la UCR tiene que ser el que en mejor posición esté en la opinión pública. Puede ser (Angel) Rozas, Gerardo Morales, Cobos, (Ernesto) Sanz… siempre y cuando todos ofrezcan las mismas garantías políticas, programáticas y doctrinarias. Es decir que el que mejor esté no tiene que ser sometido a una elección interna.
- Las encuestas también lo ubican con mucha aceptación a usted. ¿Está pensando en la Presidencia?
-Cualquier militante que tiene vocación política y dedicación sueña, fantasea con la posibilidad de llegar a un lugar desde el cual se pueda trabajar por cambiar las cosas que están mal. Ese lugar es la presidencia de la República y yo no soy una excepción. Soy consciente de la cantidad de factores que se conjugan para que los resultados de las encuestas sean lo que son, fundamentalmente la revalorización de Alfonsín (N de la R: se refiere a su padre). Mi principal preocupación tiene que ver con la necesidad de recuperar una fuerza que desde mi punto de vista es importantísima para el país y no frustrar la oportunidad que nos ha brindado la historia en estos últimos dos años. Si llegado el caso la opinión pública o la mayoría de los radicales creen que tengo que asumir esa responsabilidad representando al partido o al Acuerdo Cívico, por supuesto que lo haría, con mucho gusto.








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