La Cámara de Comercio mete presión y pide mano dura con los ambulantes

Roberto Nevares pidió que saquen a los vendedores ambulantes, porque “si no se les pone coto cualquiera instala un puesto y se cree con derechos adquiridos”.

La Cámara de Comercio de Santa Rosa decidió meter presión a fondo para que la Municipalidad eche a los vendedores ambulantes: el presidente de la entidad, Roberto Nevares, dijo que el mes que viene presentarán una nota formal y recordó que el tema ya se conversó dos veces con el intendente Luis Larrañaga.

“Aparecieron muchos más vendedores de los que estaban dando vueltas”, aseveró el dirigente en diálogo con El Diario. Insistió en su teoría de que los vendedores ambulantes incurren en una “ilegalidad” y si bien dijo que “no hay que demonizar a esta pobre gente”, denunció que “afean la ciudad”.

“El tema volvió a estar en boga porque aparecieron muchos -dijo Nevares- y por los problemas que se conocieron en Buenos Aires y en Córdoba. Nosotros ya el año pasado hicimos hincapié en que se normalice la situación y ahora calculo que en febrero vamos a hacer una presentación formal”.

- ¿Cuál es el reclamo puntual y concreto de la Cámara?

- Siempre ha sido el mismo reclamo: no tendría que haber vendedores ambulantes. Porque además ya se pierde la esencia, porque son puestos fijos. En segundo lugar, hay un componente desventajoso porque venden mercadería cuya procedencia se desconoce, lo hacen sin control y sin fiscalización, y no sólo en el centro; también hay ladrilleros y vendedores de fruta que se instalan de manera ilegal...

- Pero en general la problemática a la que se hace referencia es a la que es genera en el centro de la ciudad, ¿verdad?

- En el centro, a la ciudad la transforman en una cosa fea. Afean la ciudad. Hay que hacer algo, porque sino proliferan, no se pone coto y todos creen que tienen el derecho adquirido de poner un puesto y eso se transforma en un problema social. Sacarlos se vuelve conflictivo, se requiere un enfrentamiento y termina siendo más oneroso. Lo que comienza con un “se ganan la vida” se transforma en un gran problema. Es como lo de los chicos que lavan autos... se transforma en un problema comercial, social y un problema político. Estamos totalmente en desacuerdo, hay que buscar una solución.

- ¿Cómo quedaron las cosas, en este sentido, en la gestión anterior?

- Con la gestión anterior hubo discusiones fuertes, decidieron regular metro por metro, habilitando dos por cuadra y pagando unos 80 pesos... Y eso no es una solución. Llegamos a esto en que se venden anteojos hasta con aumento y eso no está permitido... Todo sin demonizar a esta pobre gente que está ahí vendiendo. No es que son malos ni nada por el estilo, pero no corresponde. Aparte en los momentos difíciles el que aporta es el comercio bien instalado, el negocio que tributa, el que el Estado tiene para recuperar la plata para prestar los servicios esenciales...

- ¿Ya charlaron sobre la cuestión, aunque sea informalmente, con las autoridades actuales?

- Se lo planteamos dos veces a Larrañaga, la primera vez en la campaña y después lo hicimos antes de las fiestas. No nos corresponde analizarlo, pero sí a la sociedad: esto trae aparejado algo de bienestar o se puede convertir en un problema. Son temas complicados.

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