Sapag solicitó a las petroleras analizar la posibilidad de adelantar las regalías del primer semestre del año que viene para cubrir su déficit.
Uno de los objetivos de este nuevo endeudamiento era compensar los fuertes desequilibrios fiscales que presenta la provincia desde inicios de este año.
Las Letes iban a ser destinadas, en su gran mayoría, a recomponer la desbordada estructura de gastos corrientes que muestra la provincia.
Los títulos Ticafo, por su parte, serían utilizados en parte para motorizar la obra pública y así mantener los niveles de actividad en un sector clave para estas olvidadas tierras.
Pero la pesificación de los bonos de Chaco, sumada a las idas y vueltas del vicegobernador de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, avalando la posibilidad de que todos los títulos provinciales en circulación en el mercado puedan pagarse en pesos en vez de hacerlo en dólares, terminó postergando una vez más la posibilidad de un mayor financiamiento para el gobernador neuquino, por lo menos en lo que al corto plazo se refiere.
Hace tres meses que Neuquén presentó los dos proyectos de endeudamiento (Letes de mediano plazo y bonos Ticafo) en el Ministerio de Economía de la Nación para su autorización.
Toda la documentación ha sido respaldada por las autoridades centrales pero –de acuerdo con allegados al ministro Hernán Lorenzino– "falta la decisión de arriba" para poner en marcha la operación.
Sin margen para seguir esperando una definición por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador Sapag salió a buscar alternativas para no encontrarse, en un año electoral, totalmente desfinanciado.
Tomando como referencia el cierre del presupuesto (base caja) de fines de septiembre y la tendencia que podrían experimentar los recursos y los gastos durante el trimestre en curso, las necesidades de financiamiento que la provincia estima para el cierre de diciembre se ubican en torno a los 420 millones de pesos.
Esta cifra incluye el pago del aguinaldo de diciembre a toda la administración pública y la cancelación de las Letes de corto plazo emitidas por la administración provincial este año con vencimiento en el último trimestre del corriente.
CONVERSACIÓN CON PETROLERAS
Fuentes del ámbito privado aseguraron esta semana que el gobernador Sapag mantuvo reuniones con distintas empresas del sector hidrocarburífero analizando la posibilidad de adelantar para este trimestre parte del pago de regalías del primer semestre del 2013. "Estamos analizando todo tipo de alternativas", admitió uno de los allegados del mandatario sin negar las reuniones.
Este mecanismo ya fue utilizado en años anteriores por el gobierno neuquino con algunas empresas –aunque nunca se lo oficializó– e inclusive con YPF cuando ésta todavía estaba en manos de la española Repsol.
En el contexto actual, la ahora petrolera estatal no se encuentra en los planes de Sapag para este tipo de "salvataje".
Dos son las causas que se pueden esgrimir para avalar este último concepto.
Por un lado están los problemas financieros que enfrenta YPF en esta etapa de reestructuración, a lo que hay que sumar la imperiosa necesidad de mayores inversiones para revertir sus actuales curvas de producción de gas y petróleo; en síntesis, hoy la compañía no tiene disponibilidad para transferir recursos a las provincias.
Por otro lado está el cambio del escenario político. El gobierno nacional siempre cuestionó el manejo que hizo el gobernador Sapag de los recursos petroleros que, según señalan desde la administración central, "pertenecen a todos los argentinos". No terminan de perdonarle la forma en la que se renegociaron las prórrogas de las áreas en producción, tomando como objetivo final de la negociación la caja fiscal de la provincia y no las reales inversiones que necesitaba el país para el desarrollo de su economía. Es decir, la Nación traslada gran parte de la culpa de la crisis energética –que incluye la fuga de más de 10.000 millones de dólares por año en concepto de importaciones– a la falta de una política de inversiones en la Cuenca Neuquina que tiene como corresponsables a la española Repsol y al gobierno de Neuquén.
Con esta lógica política es difícil pensar que Sapag pueda acercarse hoy al viceministro Axel Kicillof para solicitarle financiamiento a través de YPF dejando como garantía las futuras regalías a cobrar de esa misma empresa, siendo Neuquén "dueña" del 10% de las acciones.
Pero las regalías que aporta YPF anualmente a la caja provincial representan el 40% de los ingresos. Si se tiene en cuenta que para el 2013 el gobierno de Sapag estima esos recursos en torno a los 2.800 millones de pesos, la negociación por el adelanto de regalías de un semestre sin computar la participación de YPF representa alrededor de 800 millones de pesos. A partir de esta cifra de máxima, quedaría por saber cuáles serían las empresas que estarían dispuestas a entregar un adelanto a la quebrada administración provincial y qué costo implicaría esa alternativa para el tesoro neuquino, teniendo en cuenta que está tomando hoy recursos de los que no dispondrá el año que viene.
LA OTRA CAJA DEL GOBIERNO
Otra de las alternativas con las que cuenta la administración provincial son las partidas existentes en los fondos fiduciarios –que maneja sin ningún tipo de control el Ministerio de Desarrollo Territorial– provenientes de la renegociación de las áreas petroleras concretada a partir del 2008 y los aportes por responsabilidad social empresaria desde el 2009, todos ellos bajo el paraguas de la ley 2615.
Según datos consignados en el presupuesto ejecutado al cierre del segundo cuatrimestre de este año, de los más de 1.600 millones aportados por las petroleras a la caja fiscal de la provincia por las prórrogas concedidas durante la primera etapa de la administración Sapag, quedan todavía disponibles algo más de 417 millones de pesos.
Esta partida podría ser tomada por el Ejecutivo entregando a cambio nuevas Letes de corto plazo, lo cual implicaría un incremento de la deuda intraestatal neuquina.
El gobierno ya había practicado un mecanismo de préstamo "interno" cuando en la anterior gestión de la ministra de Hacienda Esther Ruiz, en marzo del 2010, obtuvo dinero fresco por algo más de 100 millones de pesos de Fiduciaria Neuquina a cambio de Letras del Tesoro que vencieron ese mismo año.
En ese caso se tuvo en cuenta la ley de Administración Financiera, que autoriza la emisión de esas letras para cubrir deficiencias estacionales de caja. Con esta misma legislación el gobierno neuquino puede hacerse nuevamente de esos fondos para, transitoriamente, equilibrar sus cuentas fiscales. El problema está en que la toma de este préstamo interno debe cubrirse antes del cierre del año fiscal en el que se adquirió. Por lo tanto, desde el Ministerio de Hacienda se prevé una posible emisión de Letras a principios de enero para poder contar con tiempo suficiente para cancelar esas nuevas obligaciones.
Cabe recordar que estas colocaciones de títulos de corto plazo no necesitan autorización del gobierno nacional para ser implementadas.
Teniendo en cuenta este escenario, no hay que descartar la posibilidad de que el aguinaldo de diciembre para la administración pública neuquina se termine pagando con algún retraso, tal como ocurrió en junio de este año. Mucho dependerá de los tiempos con los que cuenta el gobierno para hacerse de fondos.
POSIBILIDADES
Pese a que el gobernador Sapag insiste en defender con firmeza su "buena" relación con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, no se observan grandes avances en la ejecución de esa estrategia.
La negativa de Nación de autorizar en tiempo y forma un mayor endeudamiento para Neuquén suma otro argumento en esta desigual negociación con el poder central.
Claro está que el gobierno provincial tiene todavía a disposición herramientas no convencionales para recurrir a fuentes de financiamiento que le permitan corregir los desvíos presupuestarios producidos por el excesivo crecimiento del gasto registrado en los últimos años y la falta de gestión de los recursos disponibles.
Seguramente utilizará alguna de las alternativas mencionadas (o ambas) para hacerse de los fondos necesarios para cubrir el déficit.
Sin embargo, se debe tener muy claro que éstos no son recursos genuinos. El gobierno está tomando por adelantado recursos de ingresos futuros para pagar gastos corrientes de este año. Si Neuquén no corrige la desconexión que existe hoy entre la estructura de gastos y la de ingresos, durante el 2013 los problemas fiscales tenderán a potenciarse.
En este contexto, es inviable pensar en un aumento de salarios para lo que resta del año, teniendo en cuenta la fuerte incidencia de esta partida en las cuentas fiscales de la provincia.
No se puede dejar de mencionar, ya a la distancia, la oportunidad única que perdió la administración de Jorge Sapag al no crear un fondo anticíclico con los más de 1.600 millones de pesos negociados en el 2008 –cerca de 3.000 millones a plata de hoy– por la prórroga de las áreas petroleras.
Una oportunidad que difícilmente se repita en los próximos años.





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