Una clásica postal marplatense desdibujada por la decadencia

Una clásica postal marplatense desdibujada por la decadencia
En viejas épocas, la Rambla y el paisaje circundante fueron orgullo de la ciudad. Hoy, el mismo sector presenta un aspecto vergonzante para los marplatenses. Edificaciones inconclusas, suciedad y actividades que desjerarquizan la zona, impactan al visita
Una de las postales marplatenses, el sector comprendido por Boulevard Marítimo entre la peatonal San Martín y Rivadavia y la Rambla misma, frente a la playa Bristol, se fue deteriorando con el tiempo y actualmente se muestra abandonada a la desidia, la suciedad, un tanto de mal gusto y otro poco de inseguridad.

En el sector de la Rambla, al lado del Casino Central, el ex estacionamiento se encuentra vacío, despojado de todo uso y con pastos que fueron creciendo y nadie cortó, además de restos de basura de distinto tipo y color. Aunque en el sector ubicaron algunos cestos de residuos, los paseantes de la zona parecen ignorarlos, ya que en el piso se pueden hallar desde colillas y paquetes vacíos de cigarrillos, envases de plástico y vidrio, papeles por doquier y hasta profilácticos usados.

Ese sector, en el que trascendió que la Municipalidad local quería instalar un skatepark, está delimitado hacia el este por la playa y hacia el oeste por la dársena que delimita el carril exclusivo para las paradas de los colectivos. Allí también se acumula basura, acompañado por fétidos olores que se acentúan aún más cuando el viento tiene fuerte presencia.

Vacío

Ya en la Rambla misma, como si por arte de magia el espacio al aire libre contara con una banda de sonido basada en cumbia, se instalaron distintos "cantantes" o amantes del karaoke que -a través de pistas musicales que funcionan enchufadas a un generador- deleitan a los paseantes con canciones generalmente del ámbito de la cumbia. Claro que, según el día y la hora, también se puede escuchar a algún contador de chistes. Todo ellos trabajan "a la gorra", aunque también venden sus propios discos.

Ya de espaldas al mar, mirando hacia el continente, se erige el edificio Bristol Center, una de las torres más altas de la ciudad pero que tiene una particularidad: los pisos que funcionan como base están desiertos, es decir, sólo se puede ver el esqueleto de los dos primeros pisos, carentes de paredes, ventanas y demás accesorios. El condominio quedó así, a medio terminar, a fines de los `70.

La planta baja del mismo está conformada por una serie de negocios que comercializan artículos variados, desde panchos y remeras, hasta recuerdos de Mar del Plata y camisetas de distintos equipos de fútbol. El sector también es conocido como "La Salada de Mar del Plata" o "Todo por 2 $".

El boulevard que separa las dos avenidas, parquizado y renovado hace pocos años, sirve de casa para una brava jauría de perros abandonados que parecen reírse del cartel de prohibición de canes en la zona.

Roberto, mientras espera el colectivo en la mencionada dársena, reconoce que "esto es una mugre, se podría mejorar con poco. La verdad es que necesita una renovación y limpieza".

Carmen, que habitualmente recorre la zona en sus habituales caminatas por la costa, aseguró que "es una lástima cómo dejaron abandonado esto. El Bristol es la imagen misma del deterioro, habría que reclamarle a los Graiver, ahora que volvieron a aparecer, para que lo terminen".

La peatonal San Martin, antes de llegar a Buenos Aires, suele aparecer desierta y algunos comerciantes de la zona aseguraron que "en invierno, que oscurece temprano, hay que cerrar a las 5 y media porque si no, te asaltan.

Eso es normal por acá", señaló el vendedor de un local especializado en remeras.

Una postal marplatense de la dejadez, que debería ponerse en valor antes de la temporada, acorde con el paisaje natural existente a pocos metros de allí.

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