El intendente Manuel Celauro junto a los ministros, Jorge Abel González, Jorge Jofre y Jorge Ibáñez, presidieron el acto centralLa segunda ciudad de la provincia, Clorinda, celebro ayer su cumpleaños numero 113, fecha en la que toda la comunidad se unió de manera masiva en torno a los actos evocativos organizados por la intendencia, a la cual adhirió el gobierno provincial.
Justamente a media mañana de la víspera, el intendente Manuel Celauro junto a los ministros de Gobierno, Jorge Abel González, de Planificación, Jorge Jofre y de Economía, Jorge Ibáñez, presidieron el acto central junto a la ciudadanía que se reunió en la plaza General San Martín.
Hubo reconocimiento a los pioneros del lugar a través del mensaje alusivo a la fecha del jefe comunal, quien optimista sitúo a la ciudad en un franco crecimiento, posicionándola en una región estratégica como puerta de entrada al país. Conteste con un modelo de provincia y nación, donde la inclusión e igualdad de oportunidades son banderas que marcan el norte guía, Celauro insistió en su compromiso de que con el acompañamiento comunitario, seguir trabajando por la mejor Clorinda, la que soñaron los pioneros y que se merece cada familia del lugar.
altEl ministro de Economía, Jorge Ibáñez, fue el encargado de trasmitir los saludos del gobernador Gildo Insfran a los clorindenses, ratificándoles que dentro del modelo de provincia mantiene un sitial estratégico, de ahí que políticas y planes de obras publicas están fuertemente direccionadas a esta zona de la provincia. Por supuesto que hubo reconocimiento para los primeros pobladores y quienes a lo largo de estos 113 años han trabajado y dejado jalones de su vida por una comunidad plena y desarrollada.
Historiando
El jefe comunal junto a los ministros realizó una ofrenda floralEvocando de manera sintética la historia de Clorinda, se puede citar los siguientes acontecimientos: entre los años 1885-1899 arriban a la margen derecha del río Pilcomayo, unos 15 kilómetros antes de su desembocadura, los primeros colonizadores dotados de habilidad para tratar con los aborígenes Tobas y con la voluntad y destreza para sobrevivir y progresar en la inhóspita región.
El 29 de septiembre de 1899 el Gobierno nacional considera cumplidas las condiciones de la concesión para colonización en 80.000 hectáreas y estas tierras son escrituradas a nombre de don Manfredi de Hertelendy, iniciándose institucionalmente el proyecto de la futura ciudad de Clorinda. En el año 1901 se instala en la colonia Clorinda el Registro Civil, trasladada la dependencia desde la localidad de Bouvier.
En 1903 comienza a funcionar la primera escuela en Clorinda, la que posteriormente pasó a denominarse Escuela Nº 8 “Justo José de Urquiza” y tuvo varios emplazamientos desaparecidos hasta contar con su actual edificio frente a la plaza San Martín.
Un año después, una peritonitis acabó prematuramente con la vida de Manfredi de Hertelendy cuando tenia solo 48 años. El proyecto de Clorinda quedó en maños de su viuda Elvira Marana y sus tres hijos pequeños Aníbal, Rolando y Jorgelina. Entre los años 1915-1918 el agrimensor Félix Cattaneo realiza la mensura y el trazado de la ciudad de Clorinda.
Una vez concluido el trabajo es aprobada la Mensura Judicial y los herederos de Manfredi de Hertelendy comienzan a otorgar las primeras escrituras de lotes, chacras y quintas, así como nociones para entidades públicas y privadas.
En1922 se instalan sacerdotes enviados por la Diócesis de Santa Fe y se labran las primeras actas de bautismo en Clorinda. En1927 comienza la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, encomendada por doña Elvira Marana de Hertelendy, con la colaboración de sus hermanos y familiares en Europa.
El templo se inaugura en 1931. En el año 1939 ya funcionaba el primer dispensario en Clorinda, denominado “Hospital Santa Teresita del Niño Jesús”. Estaba instalado en la casona de la familia Hertelendy, frente a la iglesia, en la esquina de San Martín y San Vicente de Paul, uno de los venerados edificios clorindenses, que aún conserva su aspecto colonial y es residencia de los descendientes de Manfredi Hertelendy.





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