Clima de reconciliación con la Rosada

Clima de reconciliación con la Rosada
Córdoba desistió de su juicio contra la Anses. A cambio, el organismo reconoció una deuda menor a la demandada ante la Corte Suprema.
"Se hace el coqueto. Por eso no usa anteojos", comentó la presidenta Cristina Fernández, con una sonrisa cómplice y la mirada dirigida hacia la secretaria de Inclusión Social provincial, Alejandra Vigo, la esposa del gobernador, cuando Juan Schiaretti, después de pararse y abrocharse el botón central del saco, buscaba entre los papeles dónde tenía que poner la firma.

La anécdota marca el clima distendido y hasta celebratorio del acto, por lo demás, estrictamente protocolar -media hora, entre firmas y discurso -, que reinó ayer en el Salón de las Mujeres de la Rosada, cuando Córdoba y otras siete provincias suscribieron con la Nación el programa de desendeudamiento. Para Córdoba, la firma entraña dos beneficios:

La Nación reconoce que le debe 721,9 millones a la Caja de Jubilaciones de Córdoba, de los cuales 300 millones los enviará en efectivo. El resto irá a reducir la deuda de Córdoba con la Nación.

Córdoba levanta el juicio contra la Anses y a cambio entra en el plan de desendeudamiento, con una quita total de 1.321,5 millones. El saldo queda con una tasa del seis por ciento anual, por lo que se irá licuando con la inflación.

De saco sastre de color rojo intenso y pollera negra, en una de sus contadas apariciones en un acto en la Rosada como primera dama cordobesa, Vigo, la influyente funcionaria de la administración Schiaretti, quedó sentada en primera fila, Junto a ella, el ministro de Finanzas, Ángel Mario Elettore, y el secretario general de la Gobernación, Ricardo Sosa, los negociadores cordobeses del acuerdo, al lado del también cordobés negociador nacional, el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezzoa, clave en el esquema de poder kirchnerista.

También en la primera y segunda filas, pero del otro lado, un grupo de intendentes enrolados en la estructura justicialista cordobesa que responde a Schiaretti y a José Manuel De la Sota. Fueron ellos: Osvaldo Vottero (Oncativo), presidente del Frente de Intendentes Peronistas; Marcos Sestopal (La Falda); Federico Alesandri (Embalse), hijo del legislador Carlos Alesandri; Carlos Scotto (Corralito); Claudio Chavero (Santa Rosa) y Diego Passerini (Cruz Alta), hermano de Daniel, el presidente del bloque de legisladores del PJ provincial.

En plan de no provocar resquemores, estuvieron ausentes los intendentes cordobeses kirchneristas. Y hasta el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, el cordobés Carlos Zannini, habitual acompañante de la jefa de Estado y "armador K" en la Provincia, llegó cuando todo había terminado.

Desbordante de buen humor -en la Rosada lo atribuyen a una mejora en la consideración popular que se desprende de las últimas encuestas-, la Presidenta cerró con un discurso en el que cargó duro contra la oposición por el debate legislativo que en pocas horas más iba a lograr abrir en Diputados en torno al 82 por ciento para los jubilados. "Si se aprobaran algunos proyectos que se presentan, en tres meses entramos en default", dijo.

Antes había atribuido la posibilidad del programa de desendeudamiento provincial a los superávits fiscal y comercial del último septenio. Y hasta llegó al autoelogio: "Desde 1983, nunca hubo una administración nacional que distribuyera en forma directa tantos recursos a las provincias". Entre ellos citó el "fondo sojero", que en los últimos 16 meses distribuyó 7.000 millones de pesos, de los cuales Córdoba recibió 600 millones.

Claro que, cuando más dinero distribuye ese fondo, más son los recursos que se extraen de las economías cordobesa, santafesina y bonaerense para financiar, en primer lugar, a la Nación, y en segundo lugar a las provincias menos sojeras.

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