El clima no afectó tanto al volumen como se previó

 El clima no afectó tanto al volumen como se previó
Durante su visita a San Juan, en el marco de las salutaciones por el Día del Periodista, García reconoció estar sorprendido por la no afectación de las inclemencias climáticas a los viñedos tal y como se había previsto. Se mostró además optimista de cara a la inversión en bodegas.
El presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) estuvo en San Juan en el marco de los saludos por el día del periodista. Además de resaltar la labor diaria de los comunicadores de y su aporte para la difusión y desarrollo de la vitivinicultura nacional, se tomó un momento para realizar una breve evaluación de la situación actual del sector y de las expectativas futuras.

Ya terminó la cosecha, ¿qué evaluación puede hacer de la campaña?

Bueno, empezamos el año muy mal. En San Juan tuvimos todos los accidentes climáticos que pudimos prever, frío en julio, heladas tardías, granizo, zonda, olas de calor... Viñedos que no se recuperaron de la situación del año pasado, una situación, que afectó al volumen, aunque no tanto como preveíamos.

Algo que se notó en las cifras, ¿no es así?

La verdad es que estaba muy impresionado cuando en diciembre recorrimos los viñedos de San Juan. También en la zona este de la provincia de Mendoza, donde no lo teníamos tan claro y después se dio el fenómeno de San Juan con más intensidad.

¿Esto qué implica?

Con esto se habla de una heterogeneidad terrible generada por el clima. A partir de febrero, el clima nos acompañó, con lo cual se terminó de redondear la calidad de la cosecha, con un grado alcohólico único para San Juan y Mendoza.

¿Qué expectativas hay respecto a las ventas?

La expectativa es muy buena en cuanto al comportamiento de exportaciones y de las ventas en el mercado interior. En el primer cuatrimestre tuvimos un 8% por ciento de crecimiento en las ventas totales. Estaba viendo los números de exportaciones de vinos de mayo y hemos terminado con 32 millones de litros en cuanto a las salidas de mosto, en 14 mil toneladas. Es decir, todos números muy buenos frente a las noticias turbulentas que andan circulando por ahí. En el día a día, los números hasta ahora nos dan muy bien y esperamos que todo siga así y que no haya factores exógenos a la industria.

¿Cómo marcha la inversión en las bodegas?

Las bodegas ya tienen sus planes de crecimiento e inversión, porque responde a programaciones como puede ser la exención de impuestos para los vinos espumantes, donde si tienen que estar, de lo contrario no reciben la exención. Son cifras muy importantes, de 20 millones de dólares, que en pesos serían más de 100 millones anuales de inversiones.

¿Cree que la situación económica actual pueda afectar esta inyección de dinero?

No afectará la situación de la economía porque las empresas ya asumieron ese compromiso de inversiones y hay que mantenerlo. En consecuencia, deberán buscar el mecanismo para ver cómo se suman más establecimientos a estos proyectos porque las obligaciones del convenio están. En segundo lugar, las bodegas que tenían proyectados planes no los han discontinuado. La información que tenemos de algunos que han sido tapa de diarios en Mendoza, es que siguen con sus planes de inversión, más allá de una información distorsionada.

Entonces hay que esperar que se cumplan, ¿no es así?

Uno debería mirar la economía real para terminar de hacerse un panorama de lo que al final de año terminaremos teniendo. En definitiva, cuando uno ve el primer cuatrimestre, uno ve que en la turbulencia tuvimos un 8% de crecimiento en las ventas. Por eso, difícilmente se pueda tomar decisiones por los ruidos del mercado.

¿Y si los ruidos son del extranjero?

Si son extranjeros estos ruidos, como el del dólar, puede ser que se demoren las decisiones de inversión. De todas maneras sabemos que la industria vitivinícola ha respondido bien a este modelo. Hay un factor que tiene que ver con nuestros competidores, en particular

España, que ha bajado mucho los precios y eso pone en riesgo algunos mercados y también algunos segmentos de vinos bajos fraccionados en el mercado externo, por debajo de 20 o 25 dólares la caja. Esto significa que hay un retroceso importante, del 7% el año pasado y del 4% en lo que llevamos de este año. Indudablemente que ahí hay un problema fuerte de competitividad. Sin embargo, esos segmentos no han tenido modificaciones importantes en la materia prima. Ahí me parece que hay un espacio para recuperar algo de las ventas.

¿Cuáles son los factores a los que hay que estar atentos?

El dato más relevante para la industria vitivinícola es la creación de empleos en nuestros mercados: Argentina, EE.UU., Canadá, Brasil, Paraguay. Allí hay que mirar qué pasa con la creación de empleo. Si hay creación de empleo, el vino se toma.

Comentá la nota