Clemente Onelli también sufre la falta de agua

Desde hace una semana tampoco hay clases.Las 17 familias del paraje sufren
Una gran preocupación invade a los pobladores de Clemente Onelli ante la falta de agua que sufre esta pequeña comunidad de la Región Sur rionegrina, que se suma a la abundante ceniza volcánica que tiñe el paisaje y los fuertes vientos que se vienen registrando desde hace quince días.

La intensa sequía que azota a la Región Sur desde hace más de seis años comienzan a padecerla los pobladores de varias localidades que sufren problemas de agua. No sólo se traduce en la desaparición de lagunas, arroyos y cursos de aguas permanente que tenía la zona, sino también en una sustancial merma del caudal de las napas de donde las distintas localidades extraen el agua para tomar.

En Clemente Onelli, localidad ubicada a unos 50 kilómetros al oeste de Jacobacci por la Ruta Nacional 23, la falta de agua se ha convertido en un problema muy preocupante para las 17 familias de la aldea y para una treintena de alumnos y docentes de la escuela primaria 106 que desde hace una semana se vio obligada a suspender el dictado de las clases.

Según explicó ayer a este medio el comisionado de fomento, Cristian Rosales, la aldea cuenta con un tanque de 17.000 litros perteneciente a la estructura de los ex Ferrocarriles Argentinos y una cisterna de 15.000 que construyó el DPA hace ya varios años en la ladera de unos de los cerros.

"Para poder llenar la cisterna nos llevan entre cuatro o cinco horas, pero la perforación se seca y hay que esperar un período similar para volver a bombear agua. El problema es muy preocupante.

Se han secado aljibes que tenían algunas familias y también las aguadas. Clemente Onelli estaba dividido por un arroyo que corría todo el año. Inclusive hace unos siete años una crecida se llevó las alcantarillas de los accesos a la aldea. La presencia de nieve y lluvias en los últimos años ha sido muy escasa y encima ahora tenemos que padecer la ceniza y el viento", señaló.

El funcionario, en tanto, detalló que la cisterna está prácticamente a la misma altura que el tanque de almacenamiento de agua de la escuela, razón por la cual, cuando no hay suficiente presión se complica poder llenarlo y que como el servicio de agua no es medido, algunos pobladores no toman conciencia de lo que cuesta llenar la cisterna y el tanque y derrochan la poca agua que hay dejando canillas abiertas durante horas.

La escasez de agua se comenzó a padecer hace algunos meses, pero con el correr de los días la presencia de abundante ceniza volcánica, el aumento de las temperaturas y el fuerte viento que azota la zona desde mediados de noviembre ha agudizado el problema.

En este sentido Rosales agregó que le ha trasmitido la situación al DPA y "nos han dicho que las napas se han deprimido mucho y que si el problema se agrava más, van a tener que traer agua en camiones desde otro lado", sentenció.

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