No se disputan cargos, pero el resultado ayudará a esbozar el futuro del Gobierno y la oposición de cara a la presidencial.
El comentario de esta noche será la cantidad de votos que consiga Cristina Kirchner. La cifra mágica -admiten oficialistas y opositores- es el 40%. Si el Frente para la Victoria consigue ese número o lo pasa, logrará dar la señal de que la Presidenta es capaz de ganar en primera vuelta en octubre, ya que el balotaje se dispara sólo si el ganador no consigue 45% o si no obtiene un 40% y 10 puntos de ventaja sobre el segundo. Si Cristina no llega al 40%, el envión será para el opositor más votado.
2- El segundo. Las encuestas indican que ese lugar lo disputarán Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, aunque la mayoría de los pronósticos le dan más chances al radical. Como esta elección no distribuye cargos, lo que todo el mundo político mirará será a qué distancia quedará de la Presidenta el segundo más votado.
Sin embargo, en una lectura más fina, el dato que se destacará será a cuántos puntos quedó el postulante que consiguió el tercer lugar respecto del que salió segundo. ¿Por qué? Si la diferencia entre el 2 y el 3 es mucha, se espera que el segundo pueda captar para octubre buena parte del voto anti K que recibió el tercero y se genere así una polarización con la Presidenta. Ese es el escenario que espera la oposición, sobre todo quienes consideran que las primarias funcionarán como una suerte de "gran interna del antikirchnerismo".
3- La asistencia. Es la gran incógnita de una elección sin antecedentes en la historia argentina. Encuestadores y dirigentes políticos admiten que no hay manera de predecir si la participación en las Primaria se acercará al poco más de 70% del padrón que suele votar en las elecciones nacionales.
¿Por qué es tan importante en ese caso? Otra vez hay que hablar del 40%. Si la asistencia es poca, la oposición podrá decir que la cantidad de sufragios del oficialismo es baja en relación con el total del padrón, o con la participación habitual.
4- La provincia de Buenos Aires. El distrito concentra el 37,5% del padrón, y el kirchnerismo ya dio muestras de que, luego de los pésimos resultados en Córdoba, Capital Federal y Santa Fe, jugará su suerte allí. En el oficialismo, la incógnita solía ser si Daniel Scioli conseguirá o no sacar más votos que la Presidenta. Hoy, él mismo considera que eso es muy difícil.
Para hacerlo, tendría que lograr que el corte de boleta a favor suyo, y en perjuicio de Cristina, sea mayor que la suma de los votos conseguidos por las boletas de Martín Sabbatella -el candidato a gobernador que le armó la Casa Rosada en forma de colectora- y de Mario Ishii, su rival en la interna para la gobernación en el Frente para la Victoria. La otra ruleta que jugará el kirchnerismo será ver cómo se portan los intendentes del conurbano.
¿Promoverán algunos el corte de boleta en contra de Cristina como hicieron con su esposo Néstor Kirchner, derrotado en 2009? En la oposición, la pregunta es qué caudal de votos logró conservar Francisco De Narváez desde esa misma victoria de hace dos años y cuánto predicamento mantiene Eduardo Duhalde entre los caciques de los municipios que rodean a la Capital.








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