Por Julio Algañaraz.El fin de año recalienta la campaña electoral italiana y los grandes protagonistas se combaten a cazote limpio en el centro del ring, después que el primer ministro Mario Monti anunció que guiará la coalición centrista para lograr mantenerse en el poder en las elecciones generales del 24 de marzo.
La centroizquierda, que sigue favorita en todos los sondeos (37–39%) eligió otra vez la consulta directa a los electores. Ayer y hoy hay primarias del partido Democrático (PD) para designar los candidatos a senadores y a diputados. Su líder, Pierluigi Bersani, está enojado con Monti que había prometido que se mantendría “por encima de las partes” y ahora le hace la competencia, aunque Bersani y los suyos apoyaron a su gobierno desafiando la impopularidad por las durísimas medidas de austeridad.
“Monti debe decidir si quiere un acuerdo con nosotros después de las elecciones o no. Debe decirlo ahora.
Y, desde ya, el que gane gobierna” , afirmó Bersani.
El panorama es muy confuso porque los resultados de las urnas podrían mostrar que nadie se alzó con la victoria por falta de una mayoría operativa en el Parlamento y que, por lo tanto, todos perdieron. Salvo, claro está, el cómico genovés Beppe Grillo, que desde Internet y las plazas lucha contra todos y arrastra a jóvenes y adultos con rabia por la situación. A Grillo le asignan el 15-20%. El plan de Monti es condicionar con una minoría fuerte a la centroizquierda y forzar un arreglo que le permita continuar en el poder gracias al apoyo de los poderes fuertes, en primer lugar el Vaticano, EE.UU., la Unión Europea y los empresarios.
Por la ley electoral, la coalición que saque más votos se asegura una mayoría absoluta cómoda en la Cámara de Diputados. Los analistas creen que la coalición que lleva a Bersani de candidato tiene bastante seguro el control de la cámara baja. Tanto Berlusconi como Monti con los grupos centristas quieren dar la batalla central en el Senado, donde los premios de mayoría son regionales y permitirían bloquear al gobierno de Bersani.
La clave está sobre todo en la más poblada y rica región de Italia , la Lombardía, donde se eligen 49 senadores. Allí se celebran también las elecciones regionales debido al escándalo que obligó a renunciar al gobernador Norberto Formigoni. La centroizquierda encabeza los sondeos, aunque en Lombardía también es fuerte la xenófoba Liga Norte. La falta de una coalición con la Liga decreta allí una derrota segura para Berlusconi y una victoria de la sinistra que podría asegurarle el control del Senado. Con la mayoría absoluta en Diputados, Bersani no necesitaría una alianza con Monti y los centristas. Podría gobernar solo.


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