Claves americanas ¿Llegan las tropas de EE.UU.?

Andrés Oppenheimer

MIAMI.- La escalada de la violencia en México -incluyendo la reciente ejecución en masa de 72 migrantes a manos de la banda de narcotraficantes conocida como Los Zetas- ha llevado a un pequeño pero cada vez mayor número de gente de los sectores más derechistas de Estados Unidos a proponer una solución radical: enviar al ejército norteamericano.

No estoy bromeando. Al principio creí que era un chiste o un fenómeno propio de la nueva cultura de reacciones impulsivas y desmedidas que domina las secciones de "comentarios de lectores" en Internet.

Pero cada vez más funcionarios municipales y estatales populistas en Estados Unidos hablan en serio de enviar tropas estadounidenses para acabar con la violencia relacionada con el narcotráfico, que ha costado 28.000 vidas en México durante los últimos cuatro años y que ocasionalmente se desborda sobre el lado estadounidense de la frontera.

La reciente decisión del presidente Barack Obama de destinar 1200 efectivos de la Guardia Nacional a la frontera con México obviamente no ha logrado apaciguarlos.

Cuando entrevisté la semana pasada al sheriff Joe Arpaio, del condado de Maricopa, Arizona, que con sus cuatro millones de habitantes es uno de los más poblados del país, estaba preparado para escuchar una ola de diatribas del funcionario contra los inmigrantes indocumentados, pero no esperaba escuchar un llamado al envío de tropas estadounidenses a México.

Arpaio, un ídolo de los sectores más derechistas del país, se enorgullece de haber encarcelado a 40.000 inmigrantes indocumentados, y de ser conocido como "el sheriff más duro" de Estados Unidos.

En la entrevista despotricó contra las leyes mexicanas que prohíben a las tropas estadounidenses realizar labores de combate en territorio mexicano. Según me relató, durante sus años como agente antinarcóticos de la DEA en México luchó activamente contra los carteles de narcotráfico.

"Cuando fui director allá, mis agentes operaban de manera encubierta. Se involucraban en combates con armas de fuego. Trabajaban con los militares y con los federales (la policía). Eramos operativos. Estábamos aprobados por el gobierno mexicano", me dijo el sheriff . "¿Por qué no podemos hacer lo mismo ahora?"

"No propongo que el ejército de Estados Unidos se meta en labores policiales. Pero en este momento tenemos tropas en Afganistán, en Irak. Vamos a otros países. ¿Por qué no podemos ir a México con la cooperación de los mexicanos?", dijo, y aclaró que tendría que haber un pedido de ayuda del gobierno mexicano.

El embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhan, me dijo que enviar tropas de combate estadounidenses a México es "una idea inviable".

Heridas abiertas

Otro funcionario mexicano me dijo que en México todavía están frescas las heridas de las intervenciones militares estadounidenses que llevaron a las anexiones de Texas y California en el siglo XIX, y que la presencia de tropas norteamericanas sería políticamente explosiva.

"Estados Unidos puede seguir teniendo un papel constructivo al aumentar sus esfuerzos para detener el flujo de armas pequeñas que ingresan en México -el 80 por ciento de todas las armas cuya procedencia ha sido rastreada en México provienen de Estados Unidos- y acelerando el desembolso de los 1400 millones de dólares en equipos policiales de la Iniciativa de Mérida", dijo Sarukhan.

Mi opinión: la idea de enviar tropas de combate estadounidenses a México es un disparate. Al día siguiente veríamos manifestaciones estudiantiles antiestadounidenses, seguidas por la muerte de algún manifestante que se convertiría inmediatamente en un mártir nacional e internacional, además de un resurgimiento de grupos guerrilleros mexicanos, lo que daría inicio a un ciclo de violencia política que se sumaría a la actual violencia relacionada con el narcotráfico. Al final, habría más violencia que ahora.

¿Qué debería hacer Washington, entonces? En primer lugar, respirar hondo y pensar con tranquilidad. El índice de asesinatos en México aumenta rápidamente, pero tal como informamos en una reciente columna, según las cifras de Naciones Unidas, aún es cinco veces menor que la tasa de homicidios de Honduras, Jamaica o Venezuela, y significativamente inferior a la de Washington.

En segundo lugar, sería una buena idea que tanto México como Estados Unidos aumenten significativamente sus fuerzas militares en sus respectivos lados de la frontera: en el caso de México, para detener el flujo de drogas hacia el Norte, y en el caso de Estados Unidos, para frenar el flujo de armas y dinero hacia el Sur.

Y en tercer lugar, es hora de comenzar a pensar en ampliar la Iniciativa de Mérida. Washington debería proporcionarle a México más helicópteros, más asistencia en inteligencia y -sobre todo- más asistencia técnica y entrenamiento para crear academias de policía en México.

Eso ayudaría enormemente a que México pueda desmantelar sus actuales 2200 cuerpos policiales, la mayoría de los cuales están corroídos por la corrupción, y reemplazarlos por un grupo mucho menor y más fiable de fuerzas policiales. Cualquier cosa, salvo enviar tropas estadounidenses.

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