Están vinculados a Sergio Borile, condenado en mayo por proxenetismo. Había 32 trabajadoras sexuales y 29 clientes. Seis mujeres quedaron detenidas.
Ayer, la Policía irrumpió en los seis locales: había 32 mujeres mayores de edad y 29 clientes. Las respectivas encargadas de los departamentos fueron detenidas por infracción a la llamada Ley Contra la Trata. Carolina Paredes no estaba en los departamentos. Ella maneja los hilos desde las sombras: en julio último, Día a Día llamó a cada uno de estos “departamentos” y preguntó por ella. Las mujeres que atendieron el teléfono dijeron que podían enviarle mensajes.
La investigación que derivó en las clausuras se inició a principio de agosto, según informó ayer Contreras, jefe de Protección de las Personas.
Las 32 mujeres, todas mayores de edad, no se encontraban en situación de “trata de personas”: “El equipo psicológico intervino y no surge que las mujeres sean víctimas de trata de personas”, precisó el comisario mayor Rubén Contreras.
Sí pueden existir casos de explotación sexual y facilitación a la prostitución. Ya en el juicio en el que Borile fue condenado, las testigos dijeron que se prostituían por decisión propia, aunque obligadas por la necesidad de alimento y vestimenta.
Departamentos privados. Además de estos seis departamentos clausurados en la madrugada de ayer, Carolina Paredes tiene a su nombre otras líneas telefónicas en otras direcciones: La Rioja al 100 y Deán Funes al 500.
Hasta ayer, en los departamentos trabajaban alrededor de seis señoritas en promedio, y el “servicio de 30 minutos” tenía un costo de 100 pesos.
En la dirección de Santa Rosa 125, donde había tres prostíbulos –uno sólo con travestis–, tiene la sede social la empresa que Borile y Paredes inscribieron en 2008 (ver “Un prostíbulo, una S.A.”)
Los antecedentes. La causa que llevó a Borile a la cárcel de Bouwer se inició en junio de 2010, cuando una joven denunció que era retenida en uno de los departamentos. La Justicia federal allanó ocho lugares y encontró a 80 mujeres ejerciendo la prostitución.
El caso fue desmembrado: en la Justicia Federal se tramita aún la acusación por trata de personas, mientras que la Justicia provincial lo condenó por facilitación de la prostitución.
No lo condenaron por el abuso sexual en perjuicio de un menor de 16 años –travesti–, quien denunció que el propio Borile lo sometió antes de forzarlo a que se prostituya.
Teléfonos rojos. En la guía de Telecom en internet, www.paginasblancas.com.ar, aparecen todos los teléfonos a nombre de Carolina Paredes, socia (y pareja) de Sergio Borile, condenado por proxenetismo. Coinciden con los prostíbulos allanados por la Policía ayer. La ley prohíbe los prostíbulos regenteados por proxenetas, no el ejercicio de la prostitución independiente.
Un prostíbulo, una S.A.
En Santa Rosa 125 hay al menos tres departamentos privados cuyos teléfonos pertenecen a Carolina Paredes. Ayer, la Policía allanó esa dirección y los clausuró. En la misma dirección funciona, además, Ayrton BR SA: la empresa que Borile y Paredes crearon en el año 2006. Su inscripción fue publicada en el Boletín Oficial el 14 de marzo de 2008. En ese documento se consigna que Paredes vive en ese domicilio de calle Santa Rosa.
Sergio Claudio Borile es el dueño del 54,54 por ciento de la sociedad. Dijo que aportó 10 mil pesos para la compañía: 2.500 en efectivo y el resto en cuotas. Carolina del Valle Paredes, propietaria del resto de la empresa, puso 50 mil pesos en efectivo e hizo su aporte en especie: los bienes inmuebles.
La empresa tiene tantos “objetos sociales” que es difícil encuadrar cuál es su actividad: construcción, compra-venta de inmuebles y campos, compra-venta de camiones, ómnibus y motos.
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