El gen peronista de Claudia Rucci no admite dudas. Lo lleva impreso a fuego en su propio apellido. Diputada nacional enrolada en el Peronismo Federal, la hija del asesinado jefe de la CGT José Ignacio Rucci asegura que los Kirchner no tienen nada de peronistas, consigna que ese espacio ya dio todo lo que tenía que dar y no oculta su encolumnamiento con Eduardo Duhalde.
—¿Cómo evalúa lo que está sucediendo en el Peronismo Federal?
—Es un espacio que está costando ordenar por esta particular característica de tener cuatro candidatos a presidente de la Nación; además, esperamos la decisión de Reutemann. No es fácil, pero tantos los postulantes como quienes estamos detrás tenemos la convicción de que debemos llegar ordenados para ganar las elecciones.
—Con quién se alinea?
—Con Duhalde. Pero está el compromiso que se firmó respecto a las internas en el Peronismo Federal para trabajar todos con quien salga elegido, o por la vía del consenso.
—¿Por qué siguen esperando a Reutemann pese a que ya dijo que no será candidato?
—El dijo que no; antes dijo que lo estaba pensando. Yo espero que se decida porque es una figura muy importante, ayudaría mucho al Peronismo Federal. Tengo la esperanza de que decida jugar.
—Se habló tanto de la candidatura del Lole que en algún momento apareció la fórmula Reutemann-Rucci.
—(Se sorprende) ¡Rucci! No sabía... ¿No me está embromando? Es la primera vez que lo escucho.
—Reutemann no quiere, De Narváez no puede, a Solá no le dan los números. Queda Duhalde...
—Duhalde tiene todas las condiciones para gobernar a partir del 2011. Por su experiencia, sus años de participación en la política. Ya sacó a este país adelante, y después de los Kirchner la Argentina va a quedar mal. Necesitamos un hombre con la experiencia de Duhalde, con el convencimiento que tiene de generar políticas de Estado y de unirnos para poner por adelante el país.
—Provincia de Buenos Aires es un territorio clave para los que aspiran a conducir el país. ¿Los Kirchner recuperaron espacio en ese territorio?
—No. La provincia de Buenos Aires no está gobernada por Scioli sino por Kirchner. Falta decisión política para terminar de una vez por todas con temas gravísimos, como la inseguridad. Para eso hace falta decisión política, Scioli tiene una gran voluntad pero también una gran incapacidad para resolver los problemas. Y la política es eso: resolver problemas. Camino mucho, hablo con la gente más humilde, y ellos la tienen muy clara. Saben que no se puede seguir con esta política de toma y daca, que no tiene que ver con el crecimiento (de hecho falta trabajo). No cambió para nada. En la provincia de Buenos Aires, hablar de Kirchner es como hablar de De la Rúa o de Menem. Forma parte absolutamente del pasado, y el compromiso del Peronismo Federal es hablar del futuro. Argentina, de una vez por todas, tiene que cambiar, no puede ser que haya semejante desocupación. El kirchnerismo ya fue.
—¿Los intendentes del conurbano, en su mayoría alineados con el gobierno, permanecen allí por convicción política o por necesidad?
—Por necesidad, sin dudas. Kirchner ejerce la política de la usura, que por otra parte es lo que ha hecho en su vida, y desde ese lugar actúa. Por eso se pone nervioso cuando en el Congreso se legisla sobre la caja. Cuando se le acaba la caja Kirchner no sabe cómo hacer política. Los intendentes, como los gobernadores, están en esa encrucijada. Están presionados, amenazados. No están para nada convencidos políticamente de seguir alineados con los Kirchner.
—Su apellido tiene una pertenencia peronista indudable e histórica. ¿Qué tipo de peronismo es el que lleva adelante Kirchner?
—No es peronismo, ni siquiera es progresismo. Perón dijo en el 49 que la ética es la única posibilidad de progreso para un país, y este gobierno si algo no se jacta de tener es ética. Subió la pobreza pese a que hace 7 años que están en el gobierno, la brecha entre ricos y pobres es cada vez más alta, la delincuencia y la inseguridad están cada vez más a la orden del día. La inseguridad tiene que ver con la educación, el trabajo... Llevan muchos años en el gobierno y hay que hacer historia. Kirchner llegó al gobierno en el 2003 y usa y abusa del peronismo. El peronismo le hace ganar las elecciones y poco tiempo después empieza a hablar de transversalidad, de Frente para la Victoria, en el 2005 fue en contra del peronismo en la provincia de Buenos Aires, en el 2007 gana bajo este concepto pero empieza a ver que si no se une al peronismo pierde en el 2009 y entonces otra vez sale a jugar con el peronismo y las fotos de Perón y Evita. ¡Y nos quieren prohibir cantar la Marcha! El kirchnerismo lo que hace es juntar poder, no piensa en otra cosa. El pueblo le interesa muy poco. Pero el pueblo ya se dio cuenta de esas maniobras.
En el nombre del padre
—¿En qué estado se encuentra la causa por el asesinato de su padre?
—Presentamos el libro de Ceferino Reato como prueba para abrir la causa, que estaba cerrada desde hacía 10 años. Lo logramos, hablamos con el juez (Ariel) Lijo, que es quien tiene la causa y se comprometió a investigar sobre el tema. Por cierto, la familia tiene especial ansiedad de que se resuelva. Cuando decidí reabrir la causa de mi padre lo hice pensando más en que los argentinos debemos saber la verdad sobre lo que pasó en el país. Me enseñaron desde muy chica que el que es asesino, es eso, asesino. No hay ninguna bandera por la cual se deba matar a alguien porque piensa distinto, que, salvando las distancias, es lo que sucede hoy. Ahora el que piensa distinto se convierte en un enemigo. Quiero que se sepan los nombres de los asesinos de mi padre, que se haga justicia. Por eso nunca lo mezclé con derechos humanos. Los derechos humanos son de los vivos, cuando salíamos a pedir por la aparición con vida de los desaparecidos. Hoy son crímenes de lesa humanidad y los asesinos tienen que ser juzgados vengan de dónde vengan. Hay que empezar a tener política de Estado para los derechos humanos.
—¿Y el juez se está ocupando?
—Sí. Tengo una audiencia pendiente con él para septiembre. Ha sido citada mucha gente a declarar. Creo que en este aspecto vamos por muy bien camino

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