La coordinadora del proyecto “Deportes para barrios carenciados” dialogó con REALPOLITIK sobre el programa de inclusión que se lleva a cabo en La Plata. Durante la charla, Claudia Rodríguez expresó que su deseo es lograr que esta iniciativa se desarrolle en distintos ámbitos de la Argentina.
Estamos trabajando desde el año pasado en barrios carenciados de la ciudad de La Plata y estamos buscando que se implemente como una política de estado.
Tenemos una página en donde la gente expresa que estaría bueno que se realice en otros barrios, y por supuesto que anhelamos que se extienda a lo largo y a lo ancho de la República Argentina.
Nosotros utilizamos el deporte como un instrumento para llegar a la gente de los barrios de escasos recursos, para que también haya una interacción con las personas de clase media o alta. Sabemos que el deporte es un hábito sano y puro para los chicos.
Lo realizamos en un horario extra escolar, donde no queremos que tengan influencias negativas por el medio, sino que queremos incorporar hábitos saludables. No sólo por lo que produce en el organismo la práctica deportiva, sino por el aprovechamiento del tiempo libre.
La idea es pertenecer a un equipo deportivo, competir entre ellos, hacer jornadas recreativas con los padres para que compartan con ellos aunque sea tres horas de su vida. También que se entremezclen con gente de distintos estratos sociales y así lograr que cuando los vean limpiando vidrios en un semáforo no los traten mal. Se trata de eliminar todo tipo de prejuicios.
RP.- Y que tampoco les tengan miedo, ¿no?
Claro. Yo siempre digo que hay que ponerse en el lugar de estos nenes que desde que tienen uso de razón la sociedad lo rechaza, lo excluye, lo margina. Ese niño va creciendo con odio, con resentimiento. Y está muy ligado a la inseguridad porque ese chico después va a robar más por bronca que por una necesidad.
Lo primero que tenemos que hacer es no ignorar que existen, ellos son parte de nuestra sociedad. Y eso es lo que tienen que sentir: hay que integrarlos, tratarlos bien. Y de ellos también vamos a recibir un buen trato, es un feedback.
RP.- ¿Cómo logran insertar el programa en el corazón del barrio y sostenerlo en el tiempo?
Este instrumento lo utilizamos para llegar a ellos, porque no es fácil. Dos veces por semana les damos actividad física, como por ejemplo vóley, en un lugar del barrio. Allí montamos una cancha, ponemos carteles, durante la semana vamos a las escuelas a informarles la actividad. Y así el vecindario se va enterando de que va a haber un deporte gratuito para nenas infanto-juveniles. En el horario extraescolar pueden ir.
Consideramos que los chicos en ese estrato social tienen opciones para jugar al fútbol en cualquier terreno que encuentren. En cambio, de las nenas lo único que sabemos es que durante los doce y trece años quedan embarazadas.
Los fines de semana se realizan jornadas recreativas en donde están todas invitadas y hacemos que los barrios compitan. Asisten los padres y nos ayudan con el acondicionamiento de los predios que hasta el momento son lugares abandonados con enormes pastizales y al aire libre. En un lugar ponemos canchas de vóley, delimitamos la cancha, conseguimos a una vecina que nos guarde las pelotas, la red.
Y en nuestra página que se llama “Deportes en barrios carenciados”, invitamos a todos a que se sumen a esta iniciativa. No tienen que traer nada, sólo con estar hacen muchísimo.
Esto lo financia una beca del estado gestionada por el diputado Raúl Pérez. Con ello les pagamos a los profesores y compramos los materiales que utilizamos para la ejecución de este proyecto.
El cambio social lo tiene que hacer la gente que vive en la sociedad.
RP.- ¿En qué barrio estuvieron o van a estar llevando a cabo esta tarea?
Estuvimos trabajando durante todo el año en City Bell, en el barrio El Molino de la calle 455 y 20. En una parte del parque Pereyra que está abandonado y se ha montado una villa durante unos años, allí se armó una cancha de fútbol y nosotros al costado hicimos una de vóley.
El otro lugar es en 44 y 156, al lado de la escuela 63. Allí, burocracia mediante, hemos podido conseguir un lugar en donde realizar nuestra tarea.

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