Jorge Ferullo analizó las causas de los niveles de pobreza en el país y cargó contra las teorías que postulan al mercado como solucionador de todos los problemas sociales. Ponderó el intervencionismo estatal y su ejercicio redistributivo. Objetó la falta de solidaridad de los sectores medios para con los más desprotegidos.
De esta forma, se propugnó una división en la matriz comunitaria entre los menos favorecidos, que son cobijados por el Estado, según su propio relato, y las capas que aún acaparan ciertos privilegios pero se ven afectados por el intervencionismo que se propone desde ese mismo Estado.
Tomando como referencia este contexto, es válido asociarlo al contenido de una jornada realizada ayer en el Centro Cultural Eugenio Flavio Virla sobre "Pobreza y Extensión Universitaria". Pues en una de las disertaciones, que estuvo a cargo del economista Hugo Ferullo, varios de los conceptos hoy en boga fueron expuestos, con el objeto de explicar los motivos que propician los escenarios de pobreza en su relación con el esquema capitalista, el avance estatal y la participación social en aras de paliar las necesidades que aún padecen miles de argentinos.
Visiones económicas
A modo de establecer una introducción de la postura expuesta por el profesional, adujo que la pobreza debe asociarse a una privación, a una carencia que afecte al desarrollo humano, por lo tanto, explicó, que si algo falla para que autónomamente y en libertad el hombre viva plenamente la vida, en algún sentido se es pobre.
"Los economistas reducen todo rápidamente al dinero, se es pobre porque no tiene plata, y no está mal como primera aproximación, pero es una definición simplista, porque hay sociedades que tienen menos plata pero con asistencia en educación, salud, mientras que otras tienen mayores ingresos pero es menos capaz de ser plenamente humana", señaló en el encuentro organizado por el Consejo de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Tucumán.
Al momento de encarar aquellas teorías que versan sobre las motivaciones de este flagelo social, Ferullo indicó que existen dos visiones que fundamentan el panorama de carestía.
"En el grupo tradicional del pensamiento económico, se asigna a la propia persona una situación de privación que no permite que el ser humano se desarrolle. Es responsable aquel que no se desarrolla, por lo que la economía moderna dice que el mercado tiene solución para todos los problemas. Si todos tienen trabajo, el que no quiere trabajar es responsable de lo que le pasa, por lo tanto, colectivamente, no hay nadie que pueda achacar participación en la causa de esta situación", explicó.
Aclaró, al respecto, que se es pobre por responsabilidad propia, acompañado por la capacidad de las personas en agregar cosas del mercado de trabajo en su propio capital humano.
"Visto así, se paga en este modelo lo que cada uno contribuye a producir. Esto es una fantasía porque no se puede medir físicamente lo que cada trabajador aporta a una empresa, cualquiera que trabaje en las empresas se da cuenta que no puede especificar cuánto produce cada uno, por esta razón, el trabajo es un factor colectivo", estimó. Al mismo tiempo, asoció este pensamiento con sus expresiones anteriores al sostener que "si uno hace el ejercicio teórico de que en la sociedad son todos ganadores y que los mercados funcionaran de manera competitiva, podría concluirse en que se es pobre por responsabilidad de la propia persona".
Por esta razón, consideró que si se ejemplifica la postura tradicional con lo empírico de la realidad, el mercado no tendría solución para el tema de la pobreza por más bien que pueda funcionar. Pese a ello, adujo que existen fallas que condicionan el equilibrio de los mercados competitivos en casi su totalidad. "Aparecen cíclicamente experiencias de crisis donde hay fallas de coordinación en todos los mercados lo que deja excluida a mucha gente por tiempos bastante largos sin ninguna responsabilidad individual", graficó Ferullo.
A partir de aquí, el licenciado en Economía caracterizó la otra gran línea del pensamiento económico que asigna las causas de la pobreza a cuestiones sistémicas y "no busca cuestiones psicológicas, físicas, morales, sino se asienta en aspectos de estructuras, donde la causa no es el agente, no es el negro, el vago, el marginado, el que le da fobia a la clase media. Esto no es cuestión de números sino de vidas humanas, de gente que vive realmente mal".
Politicas públicas de intervención
Al resaltar que el mercado no tiene la solución para los grandes males que la humanidad debe afrontar, aseveró que necesariamente en la solución "debe participar colectivamente la sociedad y ahí aparece la necesidad de que funcionen las políticas públicas a través de una participación activa del Estado mediante un ejercicio redistributivo, sin eso no hay solución de la pobreza en ningún lugar del mundo. Hablamos directamente de sacarle al que más tiene para solucionar con eso los problemas de los que carecen de cosas necesarias para vivir", comentó.
"El Estado ejerce su rol de manera compulsiva debido al empoderamiento que tiene, no le pide a la gente que sea buena, si no paga los impuestos directamente debe ir preso, eso hace un buen Estado, la lógica del Estado es la del poder, donde el Estado impone, pero aun así no alcanza para sanear la situación de pobreza", reconoció el profesional de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT.
Por ello, adicionó en sus manifestaciones, que resulta importante lo que plantean algunos autores respecto a lo denominado como "economía civil", puesto que la solución de un problema de gran envergadura, como la pobreza, no se soluciona solamente con la intervención del Estado y por más bien que pueda funcionar el mercado.
En el marco de este concepto de "economía civil", señaló que la intervención debe ser por parte de la misma sociedad, de una forma voluntaria porque se vive en una comunidad. Sin embargo, Ferullo advirtió que en el país, la tríada (mercado-Estado-sociedad) presenta deficiencias en su organicidad y funcionamiento lo que determina que aún persistan escenarios de pobreza que no pueden revertirse.
"La Argentina tiene carencia de las tres cosas: los mercados no funcionan porque se encuentran muy concentrados en oligopolios fenomenales, no existen mercados competitivos, las grandes empresas están monopolizadas por lo que no se logra la eficiencia ya que la misma es brindada por la propia competencia, pero los monopolios tienen un poder para extirpar a la población de una manera casi directa", razonó.
Un país estructurado
En lo que respecta al rol estatal, si bien ponderó que hubo un avance significativo en ls últimos diez años en materia de redistribución, calificó a este progreso de insuficiente. "Que avance (el Estado) en una buena dirección, no significa que no pudo haber hecho más cosas. Veníamos con una visión donde la única solución de la pobreza era un crecimiento al infinitum por el simple derrame en los sectores pobres y por eso las cifras de 2001 son patéticas, sobre todo en un país como en Argentina. Si uno compara la situación actual con eso, la diferencia y mejoría es muy grande, basta con ver la realidad", aseguró.
Sin embargo, insistió en que los logros son insuficientes, puesto que "sigue habiendo mucha pobreza, la Argentina no se merece ni un solo pobre. Es un país que estructuralmente tiene todas las condiciones para que no exista ese problema".
En tanto, al abordar el tópico referido a la participación social, Ferullo se mostró crítico por la postura adoptada por los sectores de clase media y un comportamiento que no haría gala de cierto altruismo. "La cohesión social resulta fundamental para entender que el problema es de todos, pero lamentablemente hay mucho cinismo en la clase media, aquí la gente se preocupa mucho más porque no puede comprar dólares, pero no le presta atención a un derecho humano como lo puede ser la educación o la salud. La sociedad civil de Argentina lejos se encuentra de estar cohesionada, sino más bien aparece con un discurso complicado".
Finalmente, y en esta línea consideró que "con ese nivel de cohesión es muy difícil resolver el problema de la pobreza, si la gente no se siente un nosotros, va a tener todo el tiempo este tipo de razonamiento. Cuando avance el Estado, la clase media sentirá una especie de despojo de su propia situación de prosperidad individual", concluyó Ferullo.
Comentá la nota