Un claro objetivo: reducir la pobreza

Un claro objetivo: reducir la pobreza
Para Ricardo Leconte (Partido Liberal) la lucha debe involucrar a todos sin banderías partidarias. El ex Gobernador adujo que muchos de los graves problemas de la región están emparentados con la crisis de los partidos que parecen “al margen de la realidad”.
“El desafío debe estar centrado en disminuir la pobreza. Ello nos debe unir a todos por encima de cualquier diferencia política”, comentó Guillermo Leconte. Por estos días, este es el objetivo que se impuso el liberal ex gobernador de Corrientes. Y tras ese propósito comparten esfuerzo en el Círculo de ex legisladores, una asociación de voluntades de quienes alguna vez defendieron ideales desde una banca parlamentaria y que hoy se reúnen sin colores partidarios para alcanzar un fin que, indudablemente, demandará mucho sacrificio.

Con 80 años recién cumplidos, Leconte se mostró entusiasmado con el perfil que adoptó en su madurez política y hacia la cual vuelca su vasta experiencia: la lucha que debe enfrentar la región NEA (Corrientes, Chaco, Misiones, Formosa y Norte de Santa Fe) para salir de la pobreza con el aditivo de una falta de infraestructura alarmante.

“Un estudio serio del Banco Ciudad del año pasado, mostró que la pobreza media del país era del 24,7%; la del conurbano bonaerense del 24 y en el NEA un 41,7%. Significa un 68% mas”, comentó Leconte. Instantes después graficó con cifras oficiales. “El INDEC tiene cifra menores en relación a la pobreza pero la diferencia en la media del país y el NEA es aún más grande: un 89%”.

Entonces, hay un reconocimiento oficial del Gobierno nacional de que se trata de una región muy postergada…

Si. Pero pese a ello las tarifas eléctricas en Buenos Aires son menos de la mitad de la que pagamos en el NEA… y somos la única zona que no tiene gas abastecido por gasoducto. En Corrientes, una garrafa de gas de 45 kilos en diciembre se pagaba $220, ese mismo volumen de gas en cualquier otra zona del país tiene un valor que no supera los $25. Y no hacemos una acción común para que se supere. Tenemos que trabajar juntos como ante una emergencia. En un incendio o una inundación se deja todo y se vuelca a dar soluciones. Así tenemos que trabajar.

¿De qué manera los correntinos debemos encontrar los caminos para superar la pobreza y lograr el desarrollo de la infraestructura?

Tenemos que unirnos para debatir estos temas. Estamos analizando la situación en el NEA no sólo en Corrientes. Cuando el INDEC dio los datos del mes de diciembre pasado, determinó que la diferencia entre nuestra pobreza y la de la nación iba ampliándose año a año.

¿Cuál es, entonces, el primer paso a dar?

Para salir de la pobreza primero hay que asistir a los pobres. Tienen que comer, educarse, contar con un techo pero, además, hay que capacitarlos para que con su esfuerzo puedan hallar la salida. Esa es la vieja vocación de trabajo que han tenido nuestros antepasados y que ha hecho grande al país. Pero va de la mano con el desarrollo de la infraestructura. Ello permitirá que el fruto del trabajo llegue a los mercados lo mas rápido y a los menores costos.

Nación lleva varias administraciones del mismo signo político pero parece que las soluciones a la falta de infraestructura no llegan…

La política nacional nos cobra diez veces más el gas, que es un insumo fundamental para el desarrollo industrial. Nos cobra más del doble la electricidad a pesar de contar con la principal fuente de producción de energía del país. Así se pone una barrera al crecimiento de la región, no sólo de Corrientes.

Pero estas discusiones parecen no observarse en las tribunas políticas…

Es que no hay conciencia política. Estamos ante una crisis de los partidos, de todos no sólo del mío. Las fuerzas casi agotan su dinámica en los procesos electorales. Han dejado la defensa de principios, el análisis del presente con centros de estudios, con consultas a sectores interesados. Hoy aparecen al margen de la realidad. Y esto motiva nuestro trabajo en el círculo de ex legisladores que nuclea a peronistas, radicales, liberales, autonomistas, nuevistas… es un trabajo en algo trascendente que nos está quemando. Eso normalmente lo hacían los partidos, hoy no lo hacen.

Sus palabras son muy críticas hacia los partidos…

Hay sondeos de opinión que muestran que hace 30, 40 años un alto porcentaje de la población se sentía comprometida o simpatizaba con una fuerza política. Hoy son cifras mínimas. Antes, los partidos tenían su centro de estudio, sus consultas con entidades, la universidad, con especialistas. Competíamos para ver que partido era el más avanzado, el más capacitado. Hoy no ocurre. Estamos en el agravio y en la disputa por una candidatura. Y ocurre en todos los partidos, los del oficialismo y los de la oposición.

“El pacto Autonomista Liberal se suscribió el 14 de junio de 1961. Rigió durante 32 años y ganó todas las elecciones, menos la del 1973. Vencimos a radicales, justicialistas y a los dos juntos. Es que canalizaba a una corriente de opinión que, sin duda, interpretaba la realidad de Corrientes más que los partidos nacionales”, comentó el ex gobernador Ricardo Leconte.

¿Entonces para las elecciones de 2013 se podría reeditar alguna alianza de partidos provinciales?

Puede ser. En Corrientes hay dos extremos: el justicialismo y el radicalismo gobernante. Y hay un sector importante de opinión no identificado totalmente por uno u otro que puede ser interpretado por los partidos provinciales.

Pedro Cassani parece ser la figura que, por lo menos, parece aglutinar al Partido Liberal…

La idea de tener un gobernador propio es atractiva dentro del partido. Y ese esquema lo esta personificando Cassani, hasta este momento. Pero de ahí a la concreción hay una distancia muy grande.

Julio Romero fue el último gobernador peronista que tuvo Corrientes, ud. el último liberal…

(sonrisas) La única elección que perdimos fue contra Julio Romero en 1973. Fue un momento muy especial en la historia argentina.

Tuvimos duros enfrentamientos entonces pero con el tiempo tendimos puentes de diálogo y entendimiento.

¿Está de acuerdo con reformar la Constitución para habilitar la reelección presidencial?

No. La Constitución hay que cumplirla, no tocarla. Me opuse cuando era diputado a la reforma del 1993-1994 que tenía como objetivo la reelección de (Carlos) Menem y que fue fruto del Pacto de Olivos con el radicalismo.

¿Y la reforma provincial de 2007?

Fue innecesaria. No soy partidario de las reelecciones. Algunos de las modificaciones introducidas pueden ser convenientes para la sociedad pero no justifican el tema de fondo.

El Gobierno municipal es justicialista; el provincial, radical ¿Están interpretando las necesidades de la población?

Dentro de la crisis de los partidos y de las dirigencias políticas no estamos al nivel que deberíamos tener. La absorción del tema electoral o el ejercicio del poder parecen estar por encima de las políticas de Estado que hoy están ausentes.

¿De quién es la responsabilidad?

Los partidos políticos hoy no son atractivos para los jóvenes, como los eran para nosotros. Antes había pasión en la defensa de los ideales, en los objetivos, en los debates… hoy día, no. La gente siente que la política le da la espalda, de ahí la indiferencia y la frialdad.

Déficit en infraestructura vial

Al hablar del déficit en infraestructura, Ricardo Leconte incluye a la vial. “Si se pretende crecer tenemos que transformarnos en un corredor bioceánico. El Atlántico fue el océano del siglo XX. El Pacífico es el del XXI. En Asia está la mayor población del mundo. La apertura a una economía liberal de China y de India puso a más de 2.000 millones de personas ávidas de alimentos con los que contamos en nuestra zona. Son hechos que nos pueden cambiar el esquema de futuro y sacarnos de esta decadencia”, apuntó. El ex Gobernador agregó luego que en Argentina se diseñaron las rutas en la década del 30 del siglo pasado “cuando había 350 mil vehículos, hoy hay 9 millones”.

Al respecto comentó que para 2020 “dentro de siete años y fracción” habrá en Argentina un parque automotor de 20 millones de vehículos. “Pero las autopistas sólo están en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. ¿Y el resto del país?”, evaluó.

Por último recordó que desde el 2000, Argentina tuvo más de 90 mil muertos en accidente de tránsito. “Más que en todas guerras de los últimos 100 años. Estos son los temas que deben tratar los políticos”, concluyó.

Enfrentar la hiperinflación

¿Cuál es su opinión de la toma de créditos para la obra pública?

Los créditos son convenientes si se invierten bien en obras de infraestructura. Al financiamiento no hay que tenerle miedo, sí a la mala administración de los dineros públicos. Cuando hubo créditos bien invertidos, no afectaron negativamente al crecimiento de Corrientes. Pero cuando se gasta más de lo debido, se pierde el equilibrio fiscal y allí sí vienen los problemas. Si hay financiamiento a mediano y largo plazo, que permitan acelerar el desarrollo de la infraestructura, es conveniente. Hoy la Provincia tiene capacidad de pago si se la administra bien.

En términos económicos, a usted le tocó gobernar la provincia (1987-1991) en momentos muy complicados…

Si, con una hiperinflación en Argentina del 6.500% en cuatro años. Fue una situación extrema.

¿Y cómo hizo para administrar la provincia en esa situación?

Había que hacer malabares, no alcanzaban los recursos. La tarea más trascendente era ver como se evitaban gastos. La premisa era dialogar con los sectores interesados sobre la política salarial, los maestros, los empleados públicos, se les mostraba las cuentas y buscábamos juntos la manera de aprovechar los magros recursos. En julio de 1989 cuando asumió (Carlos) Menem (como presidente), ese mes la inflación fue mayor al 200%. Inmanejable.

Hoy es del 25% anual…

Si y parece un escándalo. Aquello fue espantoso. Pero mantuvimos la seguridad, no hubo saqueo de supermercados como en otras provincias, ni actos de violencia. Siempre mantuvimos el diálogo con todos los sectores.

¿Le hubiera gustado ser gobernador en una situación diferente? Como la actual, por ejemplo…

(Sonrisa) Si. Como anécdota: desarrollé más obras públicas como ministro de (Diego) Díaz Colodrero (1963-1966) que como gobernador. Es que había plata.

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