Luis Palma CanéEconomista
La autoridad monetaria de EE UU decidió mantener su tasa de referencia dentro del rango mínimo histórico de 0.0% / 0.25%. Sin embargo, lo relevante de la reunión de ayer no fue la decisión en cuestión, esperada por el mercado, sino el diagnóstico realizado y el claro mensaje acerca de la posición de la FED respecto al estado actual de la economía y su posible evolución.
Ante este esperado diagnóstico de desaceleración, acompañada con mínima inflación, la pregunta que se hacía el mercado era cuál sería la reacción de la Fed. ¿Mantendría sus actuales políticas de estímulo o pondría en marcha nuevas medidas para reactivar el crecimiento? La respuesta es muy clara: por ahora no realizará cambio alguno. En efecto, la tasa de interés de referencia permanecerá en sus actuales niveles por “un extenso período” y, asimismo, se mantendrá la política de reinvertir la totalidad de los vencimientos de los bonos oportunamente adquiridos en el mercado (u$s 1,7 billones, ¡¡un 12% del PBI!). Ahora bien, ¿significa qué la Fed ha finalizado su ciclo de políticas contracíclicas? No.
Al final de su comunicado advierte que monitoreará en forma permanente la evolución de la macroeconomía y que, eventualmente, está dispuesta a implementar todas las medidas adicionales que fueran necesarias para consolidar la recuperación económica.
A este respecto, y contrariamente a lo que sostienen algunos analistas, aún dispone de las siguientes herramientas: Aumentar la liquidez del mercado, mediante compras adicionales de títulos públicos; Disminuir drásticamente el interés que paga a las entidades financieras por sus excedentes de liquidez depositados en la entidad, de manera de “inducirlas” a aumentar su oferta de préstamos; Más aún, de no tener éxito, aún le quedaría una “bala de plata”: adquirir, en forma directa en el mercado, préstamos personales y de PYMES; segmentos que son los que más han sufrido el “credit crunch”.
En síntesis. Respecto a la actual situación de desaceleración en los niveles de actividad, el mensaje de la Fed es de una claridad meridiana: la entidad hará todo lo necesario para evitar caer en una nueva recesión. A este respecto, si bien por el momento se ha limitado a mantener sus actuales políticas anticíclicas, es claro que -en caso de ser necesario- no dudará en utilizar todo el herramental del que aún dispone. Esta estrategia, además de ser coherente con su mandato de lograr un crecimiento sostenido con estabilidad de precios, aleja sin duda aún más la posibilidad de un “double dip”.
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