Clarín y La Nación: importar papel es más barato que fabricar en el país

Hablan los accionistas privados. Eduardo Lomanto, director de SA La Nación, y Héctor Aranda, gerente general de AGEA, editora de Clarín, le responden a Cristina Kirchner.
La presidenta Cristina Kirchner habló la semana pasada acerca del mercado del papel de diario, en el marco de la ofensiva del Gobierno sobre el Grupo Clarín y de la batalla que libra en el directorio de Papel Prensa el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por lograr el control de las políticas comerciales de la compañía. Hasta el momento, la estrategia de Moreno ha sido descalificar el origen de la compañía. Sostiene que La Nación, Clarín y La Razón, en 1976 y 1977, adquirieron las acciones de Papel Prensa complicados con el gobierno dictatorial, que obligó a Lidia Papaleo, viuda del banquero David Graiver, detenida o bajo presión, a ceder la propiedad de la compañía.

El supuesto del Gobierno es la fortaleza e independencia económica que les otorga a Clarín y La Nación el control del principal insumo de los diarios en el país.

Cristina Kirchner se refirió a las condiciones de comercialización, a los precios que fijaría Papel Prensa al mercado.

PERFIL consultó a los accionistas de Papel Prensa para que dieran su explicación. Y, por primera vez, Clarín y La Nación accedieron a responder un cuestionario, en boca de Eduardo Lomanto, director Económico Financiero de SA La Nación, y de Héctor Aranda, gerente General de AGEA, la editora del diario Clarín, acerca de las condiciones del mercado y de su enfrentamiento con el Gobierno.

—Los representantes del Estado, accionista del 27% de Papel Prensa, sostienen en el directorio una puja con los accionistas privados acerca de las autoridades de la empresa, del precio del papel para Clarín y La Nación, de la forma en que llegaron a la propiedad de la compañía. ¿Puede mantenerse el manejo de la compañía en estas condiciones?

ARANDA: La compañía vive hostigamientos desde que (el secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno anunció su plan para intervenir Papel Prensa, lo que motivó una denuncia penal de la empresa. La estrategia ha sido entorpecer, intentar generar trabas a nivel societario y operativo. A esto se sumaron distorsiones históricas y agravios, que terminaron el viernes pasado con la renuncia del coadministrador (Carlos Bianchi) designado por la Justicia. Más allá de eso, el management logró producir y cumplir con los clientes, garantizando la operatoria de la empresa.

—Hay diarios que se quejan por supuestos “cupos” en el abastecimiento de Papel Prensa. Hoy el Gobierno lo toma como uno de sus argumentos para atacar a los accionistas privados de la empresa. ¿Hay parámetros que se tengan en cuenta en la compañía para proveer papel a ciertos diarios y a otros no?

A: Papel Prensa vende con la mayor amplitud. Abastece a unos 170 diarios del país, entre ellos Ambito Financiero. Y lo hace sin distinciones de tamaño, procedencia o línea editorial. No hay restricciones en cuanto a clientes, y el volumen que se le vende a cada uno está dado por su demanda, la producción disponible y sus consumos históricos. Desde hace 23 años el arancel de importación es cero y el mercado es abastecido ampliamente, ya que la importación complementa con fluidez la oferta local. No hay ningún tipo de restricción a la importación, y de hecho en la región hay una abundante oferta de papel a precios muy competitivos. Como ejemplo, Chile exporta tres veces lo que Argentina importa. El consumo total nacional es de 220 mil toneladas anuales. Papel Prensa tiene una capacidad máxima de producción de 176 mil toneladas, y el resto se importa en condiciones que ponen a la compañía en una situación casi inédita: compite con la importación sin ningún tipo de protección.

—¿Cómo definirían el objetivo último del Gobierno hacia Papel Prensa? ¿Qué opinan del propósito democratizador del acceso al insumo que proclama el Gobierno?

LOMANTO: En la Argentina no hay problemas de acceso al papel de diario ni de oferta del mismo, por eso no es necesario hablar de “democratización”. Creemos que es importante no confundir la propiedad de una empresa papelera con el acceso al papel. El mercado de papel de diarios es un mercado sobre-ofertado, con abundante competencia y casi nula rentabilidad.

—La presidenta Cristina Kirchner exhortó el lunes pasado a que Papel Prensa “cobre un precio igualitario a todos los diarios y revistas del interior (...) en igualdad de condiciones que los accionistas mayoritarios”. ¿Cuál es la política de precios de la empresa? ¿Es coherente con los precios internacionales? ¿Es “discriminatoria” como acusa el Gobierno?

L: Los diarios argentinos compran papel en condiciones similares a los de cualquier país del mundo. Incluso Papel Prensa, que es un competidor eficiente de los importadores, le permite a los diarios más chicos de la Argentina comprar más barato que sus colegas de Uruguay, Paraguay y Brasil. Nuestra política de precios es transparente y no es discriminatoria. No beneficia a sus socios ni perjudica a sus otros clientes. Más aun, a estos últimos les permite acceder a precios más competitivos. De hecho, el precio que los grandes clientes pagamos hoy por el papel importado es inferior al que pagamos en Papel Prensa. Esto da por tierra el planteo de funcionarios oficiales de que compramos a Papel Prensa a un precio que nos beneficia artificialmente. Hoy mismo, al comprar a Papel Prensa más caro de lo que podríamos hacer afuera, estamos sosteniéndola en una coyuntura difícil para las papeleras en todo el mundo. La mayoría están con balances negativos por la crisis y el bajo precio, mientras que Papel Prensa presentó mejores números en 2009 que en 2008.

—¿Por qué buena parte del papel que utilizan los diarios argentinos es importado?

A: Sólo el 25% del papel de diarios es importado, porque como dijimos, el consumo en Argentina es de unas 220 mil toneladas y Papel Prensa tiene una capacidad máxima de 176 mil (sin restricciones de energía), lo que hace que se importen casi 50 mil toneladas. La otra empresa productora, Papel del Tucumán, se ha focalizado en otros tipos de papeles por la baja rentabilidad del papel para diarios. Un dato: los medios gráficos de Clarín son los que más papel importan, muy por encima del resto.

—¿Creen que es posible que si avanza en su estrategia, el Gobierno ponga aranceles a la importación de papel, o determinar que un Papel Prensa estatal controle su ingreso? ¿Es posible que el Gobierno ponga trabas a la importación de papel?

—E.L: Si nos atenemos a los dichos de Moreno, eso es posible. Aquel famoso plan de intervención, anunciado en septiembre pasado, incluía diversas herramientas para controlar desde el Estado la provisión de papel y el funcionamiento de Papel Prensa.

Ese plan se ha venido llevando adelante. No puede descartarse que se intente poner más trabas aun. Sería un problema serio para todos los diarios argentinos y un retroceso significativo para la libertad de prensa el tener que depender de decisiones políticas para acceder al insumo básico de los diarios. Esperamos que eso no ocurra. La Presidenta no se refirió a este tema.

—La Presidenta pidió que se “reinviertan todas las utilidades, para aumentar la producción de papel, para no depender de las importaciones”. ¿Es técnicamente posible que la empresa aumente su producción?

A: Eso es lo que viene sucediendo a lo largo de la historia de la empresa. Luego de la puesta en marcha, Papel Prensa reinvirtió US$ 120 millones en todo tipo de mejoras de calidad, forestación y ampliación de la planta. Es decir, se reinvirtió significativamente, lo que permitió aumentar la producción y la cantidad de clientes. La planta amplió la capacidad en varias etapas hasta las actuales 176 mil toneladas. Por los estudios de ingeniería, ésta sería hoy la máxima capacidad posible, pero además tiene el límite de contar con la energía suficiente.

—¿Están en condiciones de fijar un precio único para todos los oferentes, como exige Guillermo Moreno? ¿La compañía seguiría siendo redituable?

A: Papel Prensa tiene una política comercial similar a la que tienen todas las compañías papeleras en el mundo: fijan un precio en función de la oferta y demanda en el mercado y ofrecen descuentos por volumen. Los descuentos de las papeleras internacionales varían entre el 15% y el 20% dependiendo del volumen de la demanda. Sin embargo, el mayor descuento por volumen de Papel Prensa es del 12%, con una escala que va del 2% al 12%. Este esquema de descuentos le permitió a la empresa competir bien, porque a un precio pleno de US$ 600 la tonelada, les vende a pequeños diarios de forma muy competitiva, ya que estos hoy compran papel importado en valores cercanos a US$ 690. De hecho, la diferencia de precio entre lo que paga un diario chico y uno grande en la Argentina, es mucho menor que la de cualquier otro país. Para los grandes y medianos clientes, que consiguen papel importado entre US$ 480 y US$ 520, el descuento por volumen le permite a Papel Prensa participar de esa franja del mercado. Nuestra área comercial detectó que los precios internacionales aumentarán en el segundo semestre de 2010.

—El hecho de que la provisión de papel para diarios esté concentrada en dos diarios nacionales, ¿no es una competencia desleal para otros medios gráficos?

L: No, porque la oferta de papel es muy abundante y el arancel es cero. Quizás cabría hacerse la pregunta opuesta: ¿hubiera sido capaz Papel Prensa de crecer de la manera que lo ha hecho de no contar con el compromiso de sus diarios accionistas? Clarín y La Nación le aseguraron a la empresa la demanda para una buena parte de su producción y un buen precio de venta en los años de caída de los precios internacionales. Claramente, la empresa no hubiera sido lo que es hoy si sus principales clientes hubieran optado por importar cuando les convenía.

—¿Si la provisión de papel en la Argentina fuera estatal, qué efectos tendrían en la libertad de expresión?

A: Si el Estado no pone ni aranceles ni cupos a la importación de papel, poco importa si las fábricas son propiedad del Estado, de diarios o de terceros. Lo importante es que no existan restricciones en la compra de papel y un entorno de competencia con los distintos proveedores. Lo que resultaría preocupante es el control estatal de la provisión de papel. Como sucede con la publicidad oficial, sería una herramienta que podría ser utilizada para presionar a los medios.

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