El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, salió al cruce de una nota publicada este domingo en la portada del diario Clarín, en la que se señala que “para evitar cortes el Gobierno compró gas 26 por ciento más caro”, en referencia a la suspensión de envío de buques de gas natural licuado (GNL) de Repsol.
Asimismo, De Vido recordó que “el abastecimiento del sistema energético es producto de una planificación que se realiza con varios meses de antelación” por lo que no hubo ninguna “improvisación”.
“Las compras de GNL se acordaron a principios de año, una parte con Repsol, a un promedio de 13 dólares el millón de BTU mientras que Brasil y Chile cerraron compras por 17 dólares”, agregó.
“Es curioso que el propio Clarín pronosticó la semana pasada que la cancelación del barco de Repsol comprometería el suministro de gas y hasta señaló luego que las habituales restricciones a industrias en el medio de una ola de frío polar, como la que hubo la semana pasada, eran producto de esa situación, con una clara manipulación informativa, ya que difícilmente puede faltar gas por la suspensión de un barco que llega dos semanas después”, afirmó.
“Ahora que logramos garantizar el abastecimiento de ese combustible, critican su mayor valor omitiendo que fue la decisión unilateral de Repsol la que nos llevó a pagar ese precio”, expresó el ministro.
Por otra parte, De Vido también desmintió que ENARSA pague sobrecostos por el transporte de combustible, como publica hoy el diario Clarín: “parece que no sólo están a favor de que siga Repsol en YPF sino que también prefieren que todo el transporte marítimo sea realizado por extranjeros. Evidentemente con Clarín tenemos una valoración diferente sobre la defensa de los intereses nacionales”.
El ministro explicó que “en los casos en que no existen remolques o prácticos locales adecuados, se da un permiso especial a cambio de un aporte para fomentar la capacitación y la mano de obra argentina, permitiendo que en el futuro trabajadores nacionales puedan realizar esas tareas, desarrollando mano de obra local y sustituyendo importaciones de servicios”.
“No es ningún sobrecosto, sino que forma parte del costo de mano de obra habitual en cualquier operación marítima y siempre se paga. Puede ser que lo abone directamente el importador (como en el caso de ENARSA) o que lo haga el armador y después se lo traslade, pero no es ninguna particularidad de la importación de combustibles sino una forma de promover el desarrollo de las capacidades nacionales”, concluyó De Vido.

Comentá la nota