Una ciudad símbolo de la intriga internacional

Viena alberga todavía a miles de agentes
VIENA (AFP).- Viena, encrucijada de diversas ideologías en Europa central, puede jactarse de haber albergado a más espías desde el comienzo de la Guerra Fría hasta la caída del muro de Berlín que ninguna otra capital del mundo.

Según el historiador Siegfried Beer, que dirige el Centro Austríaco para Inteligencia, Propaganda y Estudios sobre la Seguridad (Acipss), Viena es todavía hoy, dos décadas después de la caída del Muro, un centro de intercambio de secretos en materia de economía y tecnología, aunque la política haya pasado a un segundo plano.

De acuerdo con Beer, citado por la BBC, "actualmente se estima que entre 2000 y 3000 agentes e informadores trabajan en Viena", en su mayor parte ex espías de la Guerra Fría, que ahora se dedican a otros servicios de inteligencia.

En ese sentido, Viena mantiene una antigua tradición de secreto, pues desde fines del siglo XIX la gente llegaba de todos los rincones del entonces Imperio Austro-Húngaro para hacer las confidencias más explosivas.

Pero el período más importante para los agentes secretos fue la extremadamente ideologizada Guerra Fría, comandada por la Unión Soviética y Estados Unidos, que comenzó en 1947, dos años después de la caída del Tercer Reich y la proclamación de la Segunda República Austríaca.

A partir de ese momento, Austria -incluso Viena- fue dividida en cuatro zonas de ocupación, en conformidad con los términos de la Conferencia de Potsdam, repartidas entre la Unión Soviética, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Las redes de inteligencia, sobre todo la CIA norteamericana y la KGB soviética, se entregaron allí a una encarnizada competencia mientras los informantes, muchos de los cuales eran refugiados, estaban dispuestos a entregar cualquier indicio a cambio de un poco de comida.

Atmósfera opresiva

La obra que mejor muestra la atmósfera opresiva de esta guerra oculta que se desarrollaba a la sombra de los edificios barrocos y las cloacas fue el filme de Carol Reed El tercer hombre, inspirado en la novela del escritor Graham Greene.

El tercer hombre, considerado un clásico del séptimo arte en el cual actuaron Joseph Cotten, Orson Welles, Alida Valli y Trevor Howard, muestra una ciudad en la cual se producen conspiraciones, asesinatos, sabotajes y traiciones.

Austria, que deseaba preservar su neutralidad -proclamada en 1955- y sus relaciones de buena vecindad con los países de Europa del Este, tenía una tendencia a cerrar los ojos ante las actividades de los espías del Pacto de Varsovia mientras su seguridad no estuviera directamente amenazada.

En Viena, sede de numerosas agencias y centros internacionales, se creó en 1986, a poca distancia del centro de la ONU, una gigantesca ciudad para los diplomáticos e investigadores soviéticos.

Eso sucedió tres años antes de la caída del muro de Berlín, en 1989, y cinco años antes de que se derrumbase la Unión Soviética.

Todos eso parecía indicar, además de su favorable situación geográfica, que Viena era la ciudad apropiada para realizar el intercambio.

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