Una ciudad saturada de vehículos

El crecimiento del parque automotor trae aparejado gran cantidad de inconvenientes, sobre todo la falta de espacios para estacionar. Un recorrido por el centro de la ciudad refleja los problemas de cada día.
Bocinas, humo, esperas, ruidos y por sobre todo mal humor. Esto se vive cada día en las calles del centro de la ciudad, cuando el horario pico hace parar los pelos de los cientos de automovilistas, que transitan a diario las principales arterias.

Uno de los lugares más buscados por los conductores son las playas de estacionamiento, que en horario pico “entre las 11 y 12:30, es imposible encontrar un lugar” señala Soledad encargada de una playa en pleno centro.

Habituada a las reacciones de los conductores, comenta que “se nota el mal humor de la gente cuando llega y no encuentra espacio, pero lamentablemente no es nuestra culpa” sintetiza a modo de disculpa.

Encontrar un lugar en la calle es correr con mucha suerte. Si no se encuentra un lugar, el conductor que deje su auto en lugares prohibidos, corre el riesgo que su rodado sea remolcado por la grúa. Si esto ocurre el señor conductor debe tener en cuenta lo siguiente: el acarreo de con la grúa municipal tiene un costo de 63 pesos. Un día en el playón municipal 18 pesos. Por lo que arriesgarse, en este caso, puede salir caro.

Desde una concesionaria de autos, expresaron que el incremento del parque automotor es notable, ya que desde enero de este año se notó un incremento en las ventas de 0 KM. Este crecimiento en las ventas, más falta de espacios para estacionar, hace crecer las tensiones y el mal humor entre los automovilistas.

Así que habrá que pensar en medios alternativos para llegar al trabajo o a las diarias obligaciones. ¿La bicicleta será la solución?

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