Durante casi dos semanas Pergamino se vio azotada por una serie de asaltos que motivaron la preocupación de la comunidad y las autoridades policiales y judiciales. El jueves fue detenido el principal sospechoso de estos hechos que conmocionaron a la población, un sujeto con frondosos antecedentes que acaba de arribar a la mayoría de edad.
Si bien los asaltos en Pergamino son frecuentes, cuando se registran varios casos al día y pasan jornadas ininterrumpidas de hechos ilícitos graves, la ciudadanía comienza preocuparse. Y la Policía se aboca a encontrar el origen de este cambio de ritmo.
Así se entiende que, por lo general, la ola de robos como la que se vivió esta semana en la ciudad, está relacionada a la recuperación de la libertad de peligrosos delincuentes o, como en este caso, con la fuga de un sujeto con amplios antecedentes.
Las mismas autoridades policiales reconocen que una buena parte de los delincuentes que detienen en diferentes procedimientos son reincidentes. Ocurre que después de purgar la pena, cuando recuperan la libertad y se encuentran nuevamente en la calle, sin dinero para sobrevivir y con la necesidad de alimentar su adicción, la única salida que encuentran es volver a delinquir.
Son muy pocos los que consiguen apoyo y logran reinsertarse en la sociedad, por lo que habitualmente reinciden y vuelven a ser detenidos, pero mientras tanto causan conmoción en la sociedad.
Según el Registro Nacional de Reincidencia, se trata en su mayoría de hombres solteros, que tienen entre 18 y 25 años, y aseguran dedicarse a “changas”, y apuntan por lo general a los robos en comercios.
El estudio se confeccionó gracias a la información aportada por juzgados penales sobre la base de sentencias dictadas en territorio bonaerense y revela que una buena cantidad de personas detenidas presentaban antecedentes delictivos y/o procesos judiciales, lo que deja a la luz el problema de reinsertar a las personas en conflicto con la ley penal en la sociedad.
Ola de delitos
En Pergamino, durante las últimas semanas los hechos delictivos comenzaron a ocupar con mayor frecuencia los titulares de los medios de comunicación y la sensación de inseguridad circulaba en la opinión pública. Las autoridades policiales explicaron que el fenómeno respondía a la fuga de un peligroso delincuente que se había evadido de un instituto reformatorio a pocos días de cumplir los 18 años, el cual está acusado de ser el responsable de esta ola de delitos, junto a dos cómplices.
A diario se denunciaban asaltos callejeros o en comercios e incluso se registraban varios hechos por jornada, lo que alertó a las fiscalías que estaban ocasionalmente de turno y sobre todo a las autoridades policiales que comenzaron a planificar estrategias para contrarrestar el incremento del delito.
Con el correr de los días, los investigadores confirmaron que se trataba de un reducido grupo de delincuentes que tenía en jaque a la sociedad e intensificaron los operativos y controles con fin de ubicarlos.
Mientras tanto, siguieron registrándose hechos en diferentes puntos de la ciudad pero la Policía reforzó la seguridad en determinados sectores, cercanos a la zona de residencia de los delincuentes en cuestión y comenzó a cercarlos.
El lunes uno de ellos fue aprehendido en un allanamiento realizado por personal de la Policía de Investigaciones, pero el más peligroso continuaba suelto y los hechos seguían sucediéndose.
Afortunadamente el jueves a la tarde el delincuente más buscado del ámbito local fue cercado en una plaza cercana al complejo habitacional conocido como “80 Viviendas”. Si bien intentó escapar corriendo cuando advirtió la presencia policial, fue detenido sin mayores inconvenientes.
Con la aprehensión de este sujeto la ciudad recobró en parte la calma, pero la actividad delictiva lamentablemente nunca se detiene. El viernes un vecino del barrio Ameghino denunció que sufrió un asalto en su casa, donde fue abordado por tres personas que le robaron dinero y pertenencias.
Con esto está claro que la criminalidad no responde a días, horarios ni zonas determinadas, mucho menos circunscripta a un solo grupo de delincuentes.
Los malvivientes están en busca del dinero rápido y saben que las probabilidades de obtener una mayor cantidad está en los comercios. No obstante ello, también se registran varios atracos a personas en la vía pública y la mayoría de las víctimas son mujeres.
Motochorros
Un dato a tener en cuenta es que el modo de operar coincide en la mayoría de los casos. Los delincuentes actúan en pareja y utilizan como móvil una moto, vehículo que les proporciona rapidez y agilidad para el momento de la fuga. Además, los denominados “motochorros” tienen sus respetivas funciones. Uno es el que conduce el rodado y otro el que lleva a cabo el delito. En los asaltos a comercios, el que maneja espera afuera y hace de campana, mientras que el otro ingresa al local y bajo amenazas con un arma se apodera del dinero, logrando casi siempre su objetivo.
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