Las fuerzas opositoras de la Capital Federal sufren la falta de liderazgo que desnudaron los comicios del año pasado. En el Gobierno nacional no quieren saber nada con Filmus y no le encuentran reemplazante. Las internas de la Coalición y la UCR rozan la desesperación. La repercusión en la renovación de las bancas de la Legislatura.
En el Gobierno nacional están muy preocupados por la falta de un candidato fuerte que encabece la lista de senadores nacionales. En Casa Rosada no quieren repetir la experiencia de Daniel Filmus, convertido en la cara de la derrota contra el enemigo Mauricio Macri. “En primera vuelta sacó sólo el piso histórico del PJ, y en segunda vuelta sacó lo mismo”, reniegan fuentes que visitan a menudo la Casa de Gobierno.
Con Filmus fuera del primer orden, en el kirchnerismo se habla de presentar una cara nueva para que encabece las listas. Pero no la hay y por eso temen que la elección del año que viene en la Capital sea aún peor que la del año pasado.
La figura del camporista Juan Cabandié tampoco le termina de cerrar al Gobierno. Y pese a que el legislador sería el elegido para presidir el PJ porteño, la interna del justicialismo de la Capital se aplazó para marzo entre otras razones, por la floja campaña de afiliación que hizo La Cámpora, que quedó muy por debajo de la que realizaron otros sectores, sobre todo el gremial.
En la UCR existe una interna que amenaza con perjudicar una vez más las chances del partido centenario en la Capital. Como explicó este medio, en la Capital ya hay varios nombres dando vueltas. Ricardo Alfonsín está haciendo equilibrio entre dos dirigentes de peso que quieren pelear por la senaduría: Ricardo Gil Lavedra y Rodolfo Terragno.
Para la lista de diputados ya se anotó Más Vélez, aunque quien suena para encabezar la nómina es Javier González Fraga, que acompañó a Alfonsín en la fórmula presidencial en 2011.
Sin embargo, el ex vicepresidente Julio Cobos también se metió en la discusión capitalina y estuvo semanas atrás junto al histórico operador radical Enrique “Coti” Nosiglia.
Arrepentimiento
Por su parte, la Coalición Cívica está buscando de manera desesperada de convencer a Elisa Carrió. Como anticipó LPO, su titular, Adrián Pérez, cerró un acuerdo con el Frente Amplio Progresista (FAP) pero se fue a Estados Unidos y ya son varios los referentes del partido que apuestan a una candidatura a diputada nacional de Lilita en la Capital.
La Coalición pondrá en juego el año que viene las 6 bancas que tiene en la Cámara de Diputados. Dos de ellas pertenecen a la Capital Federal. Además, arriesgará a 2 de sus 3 bancas en la Legislatura porteña. Es por eso que quienes avalaron la partida de la chaqueña, ahora la quieren de vuelta para que garantice unos 6 ó 7 puntos para que la sangría no sea total.
Como pudo saber LPO, en la Coalición se habla de llevar a Alfonso Prat Gay como segundo de Carrió en la lista de diputados y de María Eugenia Estenssoro como la candidata a senadora. Aunque no son pocos quienes ven a la actual senadora cerca del FAP de Hermes Binner. Su voto positivo al pliego de Alejandra Gils Carbó encendió luces de alarma en la Coalición.
En Proyecto Sur el marco es similar. A los tres diputados que tiene en la Cámara, incluido Fernando “Pino” Solanas, se les vence el mandato en 2013. Y pese a la mala performance de Pino en las elecciones del año pasado por la jefatura de gobierno porteña, en su partido intentan convencerlo para que sea cabeza de lista.
Algunos intentan convencerlo de que reflote la alianza con Binner y se entusiasmaron con su presencia en un acto la semana pasada, cuando se mostró junto al senador socialista Rubén Giustiniani. Aunque en la Legislatura porteña, el re-acuerdo entre Pino y el FAP está lejos de concretarse.
En el caso del PRO, el primer lugar de la lista de senadores está reservado para Horacio Rodríguez Larreta, pese a la resistencia de Gabriela Michetti. Y para el primer lugar de la lista de diputados nacionales pica en punta el ministro de Educación, Esteban Bullrich, que le lleva algunos cuerpos a su par de Espacio Público, Diego Santilli y en la última semana llegó a las tapas por meterse en temas nacionales.
La repercusión en la Legislatura
Estos reacomodamientos repercuten lógicamente en la Legislatura de la Ciudad, donde se renueva la mitad del cuerpo el año que viene, es decir, 30 de las 60 bancas.
La oposición tiene el panorama complicado, puesto que acumula 17 de esas 30 bancas que se deben renovar. El PRO tiene 10 y a sus 3 aliados (Daniel Amoroso, Juan Pablo Arenaza y Adriana Montes) se les vence el primer mandato.
La ruptura entre los legisladores que responden a Pino Solanas y quienes responden al diputado Claudio Lozano y crearon un bloque aparte en diciembre (Buenos Aires Para Todos) convirtió a este grupo en el más propenso a perder espacios.
El bloque de Proyecto Sur arriesgará a 3 de sus 7 legisladores. Ellos son Julio Raffo, Rafael Gentili y Adrián Camps. En tanto que Buenos Aires Para Todos pondrá en juego las bancas de Fabio Basteiro, Laura García Tuñón y María América González.
“Antes muertos que volver con ellos”, se lo escuchó decir la última semana a uno de estos diputados en relación al otro bloque. Sin un frente en común, ambos grupos podrían perder buena parte de su representación parlamentaria, perdidos en medio de la disputa entre el macrismo y el kirchnerismo.
El interbloque K, de 14 diputados, pondrá en juego 5 de sus bancas. Se vencen los mandatos de María José Lubertino, Francisco “Tito” Nenna y Mateo Romeo (que responde al titular del Suterh, Víctor Santa María), y nada parece indicar que la renovación de esas bancas será un proceso natural.
Y en el caso de los aliados del kirchnerismo, Delia Bisutti (del bloque Nuevo Encuentro de Gabriela Cerruti) y María Elena Naddeo (Frente Progresista y Popular, de Aníbal Ibarra) correrán con desventaja ya que no podrán acompañar en una nómina sus jefes políticos, que ya compitieron en los comicios del año pasado.
Por su parte, la Coalición Cívica pone en juego dos de sus tres bancas, las del titular del bloque, Fernando Sánchez y la de Rocío Sánchez Andía. Estos dos legisladores pertenecen a dos sectores que están enfrentados dentro del partido.
Los dos diputados radicales, Claudio Presman y Antonio Campos, quedarán supeditados a lo que suceda con la feroz interna del partido fundado por Leandro N. Alem.
Armonía PRO
El PRO tiene un panorama que a simple vista parece menos complejo. Es que además del empuje que representa que las principales figuras del gabinete macrista encabecen la boleta en la que irá pegada la lista de legisladores, las bancas que debe renovar el bloque que preside Fernando De Andreis se reparten casi de una manera armoniosa entre los distintos sectores del PRO.
Entre las 10 bancas que pondrá en juego el PRO, ocho de ellas tienen la posibilidad de renovar el mandato. Y casualmente, todos representan a un sector en particular del PRO.
Ellos son Alejandro García (del sector de Michetti), Bruno Screnci (Diego Santilli), Karina Spalla (Néstor Grindetti), Oscar Zago (Daniel “El Tano” Angelici), Roberto Quattromano (Cristian Ritondo) y Marta Varela (proviene de Recrear, el partido de Esteban Bullrich). En tanto que Carmen Polledo proviene del “tercer sector”, que siempre tiene algún lugar reservado en el bloque macrista.
En este contexto, cada sector tendría asegurada su representación para el período 2013-2017. Es en este marco de “armonía” que el PRO intentará abrir el espectro para contener a otros sectores ajenos al partido amarillo. En el oficialismo porteño saben que para instalar la figura presidencial de Macri 2015 no basta con retener los espacios que ya se ostentan, sino que es necesario sumar dirigentes de otra extracción.
Es por eso que el PRO podría conformar un frente para sumar al desdibujado peronismo federal –que en la Ciudad se muestra con el macrismo a través de Eduardo Amadeo–, los radicales descontentos con el partido centenario –como Andrés Delich, que ya es número puesto para reemplazar a Bullrich en Educación– y sectores como el de Patricia Bullrich. En la Legislatura, la diputada de Unión Por Todos cuenta con dos bancas que deben renovar –las de Arenaza y Montes– y ya tuvo conversaciones con el macrismo para formar un frente en común.




































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