La ciudad de la basura

Por día se arrojan 52 toneladas de residuos en los 639 microbasurales de la capital. El 40% de los frentistas no tiene cesto. Vecinalistas coinciden en que la gente tira los restos en cualquier lado.
Neuquén > La ciudad desborda basura. En los barrios, en la barda y hasta en las plazas. Y los residuos atraviesan barrios y clases sociales para convertirse en una triste imagen cotidiana que se extiende por toda la capital.

Hasta los números asustan. Neuquén genera 260 toneladas de basura diarias, de las cuales un 20 por ciento (52 toneladas) se estima que no llega a los destinos habilitados y queda en microbasurales. Un relevamiento del municipio indica que hay 639 basurales clandestinos en la ciudad, casi 13 por barrio. Sin embargo, sólo en Huiliches hay 82.

Pero el panorama no sólo se reduce a escombros dispersos por todos los sectores sino que los residuos están a pocos metros de cada vivienda. La basura domiciliaria preocupa. Se calcula que 30 mil de los 70 mil frentistas neuquinos no tienen cesto de basura en su casa. Muchos vecinos dejan los residuos en la calle y los animales se encargan de destrozarlos y distribuirlos por todos lados. En varios sectores reclaman que las tomas que no reciben recolección tiran sus residuos en el barrio. La totalidad de los vecinalistas consultados dicen que “no hay conciencia” y que “cualquiera tira la basura en cualquier lado”. Algunos analizan que el municipio acostumbró así a la gente y ahora la actitud “es muy difícil de erradicar”.

“Pasa el camión y al otro día tiran la basura de vuelta. Hasta la gente de la escuela la tira. A este barrio lo abandonaron y los vecinos se acostumbraron a arrojar los residuos en cualquier lado. Acá tenemos basura por todos lados”, aseguró Luis Bascur, presidente de la vecinal de Villa Ceferino. El diagnóstico parece repetirse en la mayoría de los barrios de la ciudad, aunque los más complicados están en el Oeste, además de Valentina y Confluencia.

“Hicimos un relevamiento en todos los barrios de la ciudad y, de 1 a 10, están 2,5. Un barrio ideal está 10 puntos, un barrio normal oscila los 8. En Neuquén, con el calor, la tierra y la falta de agua se calcula un 6. Bueno, nosotros estamos en un 2,5”, aseguró Sergio Sanfilippo, secretario municipal de Servicios Urbanos. Agregó que actualmente el municipio gasta más de 20 mil pesos diarios para retirar residuos acumulados en baldíos y espacios públicos de la ciudad.

“En Valentina tenemos microbasurales a los que viene gente de todos los barrios a tirar. Hay muchos escombros. Los vecinos construyen, arreglan veredas y los dejan en la calle. Son descuidados”, agregó Paula Eggers, presidenta de la vecinal de Valentina Sur Urbana.

“Esto es un desastre. En Gregorio Álvarez no es diferente a lo que sucede en el resto de la ciudad. Acá hay 10 o 15 microbasurales que la gente ha optado como espacio para tirar todo tipo de basura sabiendo que el municipio pasa a los cinco días y los levanta. El mismo intendente (el anterior jefe comunal Martín Farizano) ha formado por su metodología de trabajo estos basurales que ahora son muy difíciles de erradicar”, explicó Sixto Vázquez, presidente de la vecinal del barrio.

“Acá hay sectores donde la recolección no entra, en los sectores que no tienen mensura. Casi un 30 por ciento del barrio no recibe la recolección. Y se hace costumbre en la gente que la tire en cualquier lado. Cuesta volver a encausarlo”, dijo Bascur.

A metros de cada casa

En este contexto, residuos domiciliarios y escombros se transformaron en un incómodo sinónimo de la ciudad. Sin embargo, desde el municipio manifiestan una mayor preocupación por los domiciliarios. “Los basurales clandestinos están por ahí lejos de la gente. Pero en Villa Ceferino la basura está en la puerta de sus casas. Es preocupante el basural atrás del barrio Patagonia. Y la genera la misma gente del barrio que la tiró ahí. Se tienen que hacer cargo”, explicó Sanfilippo. Y agregó: “El otro inconveniente que tenemos es que no hay identidad y no toman el espacio como propio. Hoy no les importa”.

Explicó que un día de este mes se sacaron cinco camiones de basura de la isla 132. “Estamos hablando de 1.500 metros lineales, que arrancan en el puente que está Cordineu y termina en el otro puente. Todos residuos sólidos”, dijo.

“Cuando a mí me dicen que es una vergüenza la basura, digo que bueno. Pero primero asumamos que los sucios somos nosotros. Hay que ser jodidos para tirar un colchón o un lavarropas, pero no para tirarlos como basura, sino para ponerlos en el medio de la avenida o de un boulevard”, aseguró el intendente, Horacio Quiroga.

“Los vecinos son cómodos y tiran la basura en la plaza. No sabemos si es un basurero o un espacio verde porque no hay nada. Sólo mugre. Necesitamos concientizar a la gente, que no tiren. Queremos trabajar en conjunto con el municipio y ver como se puede plantear el tema con los vecinos. Pensamos en hacer algunos programas para que la gente controle”, dijo Mario Painetru, presidente de la vecinal del Hibepa.

“Está muy sucio el barrio, muy dejado. No logramos que el vecino tome conciencia del tema de la basura. Nosotros les decimos que tienen los contenedores gratis de Cliba, que hay que pedirlos y tardan quince días. Tiran en todos lados, al costado de la vía, en los perímetros de la escuela. No hay una cultura de cuidar el barrio”, dijo Sandro Flores, de la vecinal de Canal V. Y agregó: “En sectores donde hay asfalto, la gente no tiene problemas en barrer la vereda y tirar la basura en el medio de la calle”.

“La gente no toma consciencia. En vez de comprar un contenedor, tira la basura en el predio del polideportivo, que lo usan de basurero. Los vecinos no cuidan el lugar. Hoy pasan limpiando y mañana está lleno de basura de nuevo. Más allá de que hablamos y les decimos, a la semana se olvidan”, dijo Marisol Llanca, de San Lorenzo Sur.

“El problema de la basura domiciliaria en Gregorio Álvarez no es por los vecinos sino porque está sobrecargada. El barrio se ha rodeado de tomas y el basurero no hace el recorrido interno. Entonces si pasás a las 7 o a las 8 esto es una montaña de basura. Y a la noche si se atrasa la recolección una hora ya es impresionante porque los perros rompieron todo. Hay saturación en los cestos”, detallo Sixto Vázquez.

“Las tomas al no estar regularizadas, no pasa la recolección y tiran la basura en cualquier lado. Tanto en plazas como en baldíos. El principal problema del barrio es que la tiran en el cañadón. Se empieza a hacer un basural y todos tiran en el mismo lugar”, agregó Painetru.

“Sólo le pedimos a los frentistas que limpien el frente de su casa. La gente deja todo tirado en la calle. El estado general es preocupante. No vamos a salir en un mes de esto. Es más el poder de ensuciar que tiene la gente que el poder de limpiar que tiene la Municipalidad. Con 12 camiones no se puede limpiar 52 barrios. Además, en estos últimos cuatro años se sumaron muchos barrios. Hay por todos lados”, cargó Sanfilippo.

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