La cirugía de Cristina disparó en Rosario las consultas por enfermedades de tiroides

Desde que el diagnóstico se hizo público, los médicos notaron que la gente se interesó por saber si tenía la misma enfermedad. Y calificaron como positivo al fenómeno ya que muchas personas conocieron las patologías relacionadas con la tiroides.
La cirugía de tiroides a la que fue sometida la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, incrementó en un 20 por ciento las consultas relacionadas con esa glándula en Rosario y disparó el interés por el tema.

Desde que el diagnóstico se hizo público, los médicos notaron que la gente se interesó por saber si tenía la misma enfermedad. Y calificaron como positivo al fenómeno ya que muchas personas conocieron las patologías relacionadas con la tiroides.

   “Sí, vino más gente al consultorio. Concretamente aumentó un 20 por ciento la cantidad de turnos”, señaló el endocrinólogo Gabriel Pitasny, quien trabaja en varios centros privados. Además, dijo que “fue una oportunidad para que los pacientes, que tenían estudios pendientes, se los hicieran”. El médico agregó que “quienes tenían nódulos preguntaron preocupados si eran o no malignos”.

   En el ambiente se notó el revuelo y en los días en que la presidenta quedó internada en todo el mundo se habló del tema. En cualquier grupo de conversación se escuchaban preguntas como ¿tendré lo mismo que la presidenta? ¿Me pasará lo mismo que a ella? Y los médicos hicieron docencia.

Crónica. El especialista Diego Schwarzstein explicó que “las enfermedades de tiroides son crónicas y los pacientes tienen que hacerse los controles al menos una vez al año. En muchos casos los estudios quedan pendientes”. Recalcó que gracias a la operación de Cristina “los que tenían estudios pendientes se pusieron las pilas y se los hicieron”. El médico destacó que consultaron más mujeres que hombres.

   “Noté que aumentaron las reconsultas; es decir, pacientes que ya tenían una enfermedad tiroidea que quisieron hacerse nuevos estudios”, comentó el endocrinólogo Ariel Sánchez. “Todo el mundo hablaba de la operación de Cristina y eso hizo que se removiera la fantasía y la gente creyera que tal vez también tenía esa enfermedad”, acotó.

Examen de cuello. El fenómeno que se suscitó por la cirugía de Cristina también tuvo su efecto en los exámenes médicos generales.

Los profesionales consultados señalaron que quienes se sometieron a esos exámenes pidieron específicamente que se les revisará la tiroides para descartar inconvenientes.

   El médico clínico Roberto Parodi confirmó que los pacientes preguntaban por la tiroides o querían hacerse una ecografía. “Se volvió más frecuente hablar de la glándula y sus problemas”, comentó el profesional, quien destacó que “es fundamental que en un chequeo clínico el médico realice un examen físico del cuello y más si se sabe que existen antecedentes familiares”. Aprovechó para señalar que “los pacientes deben exigir que se les realice el examen del cuello porque muchas veces queda olvidado y es una manera muy simple de descartar la enfermedad”.

Cabe recordar que las hormonas que produce la glándula tiroides son fundamentales para el crecimiento, desarrollo y funcionamiento normal del organismo.

La glándula que dejó de ser desconocida

Más allá del aumento de las consultas, la realidad demostró que el diagnóstico y la posterior cirugía de la presidenta puso sobre el tapete un tema poco conocido: la enfermedad tiroidea. “Gracias a la difusión de los medios de comunicación mucha gente se interesó por la patología y ahora conoce más a cerca de esta glándula”, explicó el especialista en cirugía de tiroides, José Luis Novelli.

   Desde su especialidad, Novelli notó una mayor preocupación, sobre todo en aquellos que tenían una patología tiroidea. A su vez, destacó que este tipo de patología no es muy frecuente, pero que “sí hay muchos que tienen nódulos de tiroides. Las noticias de la presidenta impactaron en que éstos se hagan los controles para saber si eran malignos o no”. Y aclaró que “en la mayoría de los casos son benignos”.

   Así las cosas, la comunidad médica de Rosario coincidió en que cuando una persona pública sufre una enfermedad, despierta el interés de la gente que de otra manera tal vez nunca haría una consulta específica

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