La viuda del empresario David Graiver relató, ante Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, las brutales torturas que sufrió durante la dictadura militar. Además, afirmó: "En el edificio del diario La Nación, (Héctor) Magnetto (CEO del Grupo Clarín) me amenazó a mí y a mi hija; me dijo que no había opción que (no fuera) vender Papel Prensa o perdíamos la vida mi hija y yo".
El juicio lo lleva a cabo el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata y están imputados 25 represores.
Papaleo testimonió las torturas que sufrió estando secuestrada e identificó como su represor a Norberto "Beto" Cozzani, lugarteniente de Osvaldo Etchecolatz y del general Ramón Camps.
"Me maltrataron más que a nadie, me pegaban, escupían, me eyaculaban encima y me aplicaron picana en el pecho, abdomen y genitales e incluso llevaban gente para ver cómo me atormentaban. En una oportunidad, durante una sesión, cuando la venda que me tapaba los ojos se corrió, alcancé a ver, presenciando mi tortura, al montonero Gasparini, autor de un libro sobre mi marido", afirmó la viuda de Graiver.
Además, Papaleo volvió a reiterar sus acusaciones sobre el traspaso de la empresa Papel Prensa a los diarios Clarín, La Nación y La Razón en tiempos de la dictadura.
En ese sentido, apuntó: "En el edificio del diario La Nación, (Héctor) Magnetto (actual CEO del Grupo Clarín) me amenazó a mí y a mi hija (María Sol Graiver); me dijo que no había opción que (no fuera) vender Papel Prensa o perdíamos la vida mi hija y yo".
"Recuerdo sus amenazas a mí y a mi hija, recuerdo su mirada, decía que debíamos firmar o perdíamos la vida mi hija o yo, eran amenazas de muerte", agregó.
Además, sostuvo que "un señor de Clarín, un abogado de apellido Sofovich" que le dijo que esa empresa "había pasado a manos de la señora Ernestina de Noble y me aconsejó que me fuera del país ese mismo día. Me dijeron que me fuera al Puerto, que ni siquiera regresara a mi casa, que encargara a alguien que me lleve las cosas, que no volviera más a mi casa y me fuera del país".
También contó que en otro lugar de cautiverio, "me obligaron a entregar las acciones del diario La Opinión que estaban guardadas en una departamento ubicado en la calle 7, no recuerdo a qué altura, en la ciudad de La Plata".
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