Cipolletti crece casi sin veredas en los barrios

Madres con bebés o personas en sillas de ruedas, los más afectados. El municipio cobra multas, pero

es una política que no alcanza.

A pesar de que la municipalidad dice que no hay exenciones y mensualmente multa a cientos de infractores, familias, clubes, escuelas privadas y galpones no cumplen con la ordenanza que obliga a tener veredas, y por eso para muchos peatones circular con normalidad por una ciudad en constante crecimiento es una complicación.

Este problema es de larga data pero la comuna no ha logrado que la gente de los barrios de clases media y baja se pongan al día con la norma que rige en la ciudad.

La forma que encontró el municipio para "presionar" con el objetivo de que finalmente se construyan veredas y de esa forma mejorar la circulación (evitar accidentes, profundizar la limpieza tanto de los frentistas como la de quienes circulan por ella) fue la aplicación de multas, pero tampoco alcanza.

Frente a veredas sin baldosas, los padres deben llevar los cochecitos de sus bebés sobre el asfalto y los que se mueven en sillas de ruedas deben optar por la misma solución; en ambos casos, el peligro de un accidente es enorme.

No en todas las cuadras los vecinos están obligados a construir veredas. Según la ordenanza, la exigencia corre a partir del año desde que se colocó el cordón cuneta.

En los sectores más carenciados de la ciudad, donde las necesidades de los vecinos hacen que prioricen otras cuestiones "es entendible que no puedan construir veredas, pero hay mucha gente que puede y no lo hace. De todas maneras la ley es pareja para todos y no hay exenciones para nadie", comentó el secretario de Obras Públicas del municipio Jorge Barragán.

Hay instituciones que cumplen una función social dentro de los barrios y que apenas logran juntar recursos para subsistir, como el club San Martín, para quienes encarar una obra de estas, les significa mucho dinero; pero hay otras que para el municipio ya deberían haber regularizado su situación.

En la manzana del colegio Brentana, sólo un sector tiene veredas, el lado norte del club Cipolletti (todo lo que da a la calle O'Higgins) también es de tierra, como los costados del galpón ubicado sobre la calle Los Pinos en el corazón del coqueto barrio Capellán. "La ordenanza no exige baldosas, hasta se pueden dibujar sobre el cemento como se han hecho en algunos barrios. Pero hay muchos que prefieren pagar la multa antes de cumplir con la ley", sintetizó Barragán.

Lo que no se admite como vereda son los contrapisos de cemento o las soluciones con materiales alternativos, como ladrillos sobre un colchón de arena.

Técnicos y profesionales del municipio elaboraron hace unos años un plan para financiar la construcción de veredas, pero el asunto no prosperó.

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