El león del cine ya no ruge como antes

El estudio evalúa ofertas de Time Warner, de Lions Gate y de un inversor ruso. Arrastra un pasivo de u$s 3.700 millones. Su archivo de 4.100 películas es el principal activo.
El futuro de los estudios de cine Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) se debate entre la venta y una quiebra negociada con sus acreedores. La empresa tiene tres ofertas pero ninguna le alcanza para cubrir su pasivo de u$s 3.700 millones. El activo más preciado es su invalorable archivo de más de 4.100 películas.

Según los medios estadounidenses, la cuestión está entre tres oferentes: el rival directo Lions Gate, el grupo mediático Time Warner y el inversor ruso Len Blavatnik. Las ofertas oscilan entre 1.200 y 1.500 millones de dólares, muy por debajo de los 2.000 millones previstos por los estudios. El primer objetivo para MGM es posponer un pago de deuda que vence el 8 de abril y que no está en condiciones de afrontar.

Por eso, la cúpula de MGM está considerando la opción de la insolvencia como la mejor forma de borrar sus deudas, que ascienden a unos 3.700 millones de dólares, señala The New York Times. A cambio, los acreedores podrán obtener el control de los estudios. MGM está recibiendo asesoramiento externo para evaluar sus posibilidades.

Los estudios pertenecen a un grupo de inversores financieros y empresas mediáticas, entre ellos el grupo electrónico japonés Sony y la compañía de servicios por cable Comcast. Éstos adquirieron MGM en 2005 por 5.000 millones de dólares. Y como sucede en este tipo de negocios, los compradores asumieron la mayor parte de las deudas.

Lo que hace más atractivo a los estudios MGM es que poseen la mayor colección fílmica de Hollywood, con más de 4.000 títulos, entre los que figuran clásicos como Some like it hot, Rocky o los derechos de la saga de James Bond.

MGM, famosa por el león que aparece rugiendo sobre su logotipo en pantalla al comienzo de sus películas, y por clásicos como El mago de Oz, fue vendida en varias ocasiones desde su fundación, en 1924. La mayor venta se realizó durante una época de auge en Hollywood, cuando Sony, Comcast y varios fondos de inversión asumieron 3.700 millones de dólares en deuda y una línea de crédito por 250 millones con JPMorgan Chase & Co. para hacerse de MGM, que era entonces propiedad de un grupo en el que participaba el multimillonario Kirk Kerkorian.

Los compradores creían que el catálogo de películas y programas de televisión de MGM generaría efectivo suficiente para pagar sus deudas. Los proyectos futuros parecían promisorios, incluvidos nuevos capítulos de las películas de James Bond y de La Pantera Rosa.

Pero, con la declinación del mercado del DVD, el auge de la piratería y la falta de éxitos constantes, el acervo de MGM vale mucho menos ahora. Y el flujo de efectivo ha sido insuficiente para pagar las deudas. La producción de nuevas películas prácticamente se frenó.

En las próximas semanas, la empresa decidirá si acepta alguna de las ofertas o si entra en una convocatoria de acreedores o bancarrota negociada.

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