Al vencer el 24 de junio el plazo para presentar las fórmulas presidenciales, la del oficialismo fue la incógnita hasta el último momento. Para el kirchnerismo se confirmó la hipótesis de que Cristina será la candidata y sólo quedó la elección del candidato a Vice. Ojo clínico del titular del Centro de Estudios Nueva Mayoría, Rosendo Fraga
Días antes, el lanzamiento por parte del gobernador bonaerense de la candidatura a diputado nacional del hijo de Hugo Moyano muestró que se mueve con independencia de la Casa Rosada, que ahora impulsaría su reemplazo como titular de la CGT pero en forma no traumática.
Por su parte Elisa Carrió sostuvo que la Presidente podría presentarse para ganar la elección y después dejar el poder en manos de su Vicepresidente.
Mientras tanto Cristina Kirchner sigue asumiendo un discurso político como si estuviera en campaña. El lunes 13, al sancionarse la ley antitabaco, reveló que en los años ochenta había perdido un embarazo de seis meses. El jueves 16, al visitar la provincia de Misiones, criticó duramente al Reino Unido por negarse a discutir la soberanía en Malvinas, calificándolo de imperio decadente, de estúpida la posición británica y diciendo que el primer ministro Cameron es mediocre, estúpido y arrogante. En el día de la bandera convocó a la unidad nacional, pero al mismo tiempo militantes K abuchearon al gobernador de Santa Fe (Binner), que la acompañaba.
En la oposición hay quienes piensan que esta escalada que culminó con el anuncio busca dejar en segundo plano tanto la devolución de los elementos incautados de una avión militar de EEUU como el caso Schoklender, al que Francisco de Narváez adjudica haber terminado con el luto de la Presidente.
Seguidamente, el domingo 26 se realizan elecciones a gobernador en Tierra del Fuego y Misiones, donde el oficialismo no enfrenta riesgos. En la primera la elección está entre la actual gobernadora (Ríos), que busca la reelección y que habiendo sido electa por el ARI hoy encabeza un partido provincial que tiene buenas relaciones con el gobierno nacional, y la candidata del oficialismo nacional (Bertone), una diputada justicialista que lleva como candidato a la Vicegobernación a un dirigente de La Cámpora de 31 años (Pérez). En Misiones el actual gobernador (Closs), un justicialista alineado con el gobierno nacional, también va por su reelección sin rivales que puedan disputarle el triunfo. El kirchnerismo buscará fortalecerse en la política nacional con estos resultados, buscando mostrar que el caso Schoklender no ha afectado su predominio electoral. Mientras Hebe de Bonafini ha tomado distancia de los hermanos Schoklender, el gobierno nacional comienza a hacerlo de la titular de las Madres de Plaza de Mayo. Al entregarle la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de la Plata el mismo premio que semanas atrás entregó a Hugo Chávez, no asistió ningún funcionario del gobierno nacional.
Pero son las elecciones de Capital, Santa Fe y Córdoba las que pueden anticipar si la oposición tiene o no capacidad para ser alternativa el 23 de octubre. Cada uno de estos tres distritos es aproximadamente el 10% de los votos y son elecciones difíciles para el gobierno nacional.
En la Ciudad de Buenos Aires la primera vuelta es el 10 de julio, siendo el actual Jefe de Gobierno (Macri), que busca la reelección, quien quedará en primer lugar pero sin ganar en la primera vuelta. El candidato kirchnerista (Filmus) se ha frenado y el tercero (Pino Solanas) es quien capitaliza el desgaste del oficialismo por el caso Schoklender y otros escándalos como el del INADI.
Dos semanas después, el 24, se realiza la elección de gobernador en Santa Fe, donde ganaría el candidato socialista (Bonfatti). El domingo siguiente (31) tiene lugar la segunda vuelta en Capital, con un resultado que hoy es difícil de anticipar.
El 7 de agosto será la elección de gobernador en Córdoba, que está entre el candidato justicialista hoy enfrentado con la Casa Rosada (De la Sota) y el alineado con el Frente Amplio Progresista que lleva a Hermes Binner como candidato a Presidente (Juez).
Estas elecciones son difíciles no sólo para el kirchenerismo sino también para el radicalismo, que no ganaría ninguna (sólo en Santa Fe, donde es socio minoritario del socialismo). Es Binner quien puede crecer más con estas tres elecciones y quien además podría beneficiarse más de los votos que pueda perder el oficialismo por los últimos escándalos.
Por último, la primaria obligatoria y simultánea en todos los partidos del 14 de agosto puede transformarse en una interna abierta de la oposición. Ninguno de los candidatos a Presidente que se presenta tendrán competencia y por eso irán con lista única eventualmente Cristina, Alfonsín, Binner, Carrió, Duhalde, Rodríguez Saá y Altamira. Pino Solanas ha reservado una alianza, pero probablemente superará los problemas con Binner.
La cuestión es que si uno de los candidatos opositores obtiene más votos que los demás -por ejemplo 6 millones contra uno o uno y medio de los otros- el voto opositor se puede polarizar el 23 de octubre a su favor. Esto podría reducir la ventaja que para el oficialismo es la división opositora en la primera vuelta. Dentro del oficialismo hay quienes sostienen que por esta razón es conveniente suspenderla, utilizando para ello un fallo de la justicia federal con competencia electoral, que es un fuero donde la influencia del gobierno de turno siempre es alta. Si bien esta suspensión tiene un costo institucional importante -una nueva manipulación de las reglas de acuerdo a los intereses del poder-, a un mes y medio de las primarias obligatorias los votantes todavía no conocen el sistema.
Entre el 24 de junio y el 14 de agosto transcurrirán cincuenta días en los cuales si bien no se anticipará el resultado electoral, sí puede quedar en claro si la oposición tiene posibilidades de competir o no. Es que no hay mejor encuesta que una elección y de éstas habrá varias en las próximas semanas.
Además, cincuenta días es mucho tiempo en materia electoral. Antes del 4 de mayo no era imaginable la elección de Javier González Fraga como candidato a Vicepresidente del radicalismo, la candidatura presidencial de Hermes Binner, el estallido del caso Schoklender, la prolongación de la crisis de Santa Cruz o el giro que ha tomado el caso del ADN de los Noble.











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