Cincuenta casas del Ipav en Pico ya están rotas

Tanques de agua con pérdidas, humedad en las paredes de las cocinas y sanitarios en mal estado configuran algunas de las deficiencias del barrio de viviendas ubicado en el sector de las calles 46 y 31, que fue entregado por el gobierno provincial en noviembre de 2009.
Ayer, algunos de los vecinos afectados por los problemas en la construcción accedieron a mostrar el interior de las casas, donde se puede observar paredes descascaradas por el efecto de la humedad.

De acuerdo con la explicación de los beneficiarios, al menos "unos 50 tanques" pierden agua. Las filtraciones y rajaduras se pueden observar a simple vista. Manchas del salitre del líquido bajan por las paredes de los tanques. Además, parecen estar mal selladas las cañerías de goma, que llegan para suministrar el agua.

Los vecinos aseguran haber realizado el reclamo ante las autoridades del Instituto Provincial Autárquico de Vivienda (IPAV), pero que no han obtenido ningún tipo de respuesta. Los 140 inmuebles, que forman parte del barrio Indio Ranqueles, tuvieron una controvertida construcción. La empresa adjudicataria inició las obras, pero cuando faltaba completar un 30 por ciento de los trabajos abandonó el obrador. Problemas financieros fue el argumento esgrimido por los empresarios al momento de la no culminación de las viviendas. Tras ese episodio se inició un largo proceso para poder finalizar el barrio. La demora llevó algunos beneficiarios a reiteradas quejas y hasta una toma pacifica de las casas, que habían quedado abandonadas.

La entrega de las llaves de concretó en noviembre pasado en la sede del IPAV de General Pico, cuya ocupación se realizó casi de manera inmediata, aunque las familias debieron aguardar algunos días para contar con servicios esenciales como el agua y la luz. La culminación de la obra, que corresponde al Plan Federal Plurianual fue uno de los escollos más complicados en materia habitacional. La tardanza en la entrega y la fuerte presión de los adjudicatarios obligaron a los funcionarios a tomar decisiones más ejecutivas, ya que el tema se había convertido en un problema político, que también afectaba al municipio. Como una continuidad de las complicaciones iniciales, ahora se conoce las deficiencias generalizadas en las construcciones y una supuesta falta de respuesta oficial a las quejas.

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