En los rubros alimento y vestimenta, los principales de consumo masivo, en abril han bajado las ventas comparativamente con el año pasado. La gente va a las segundas marcas y restringe el consumo de ciertos productos, sustituyendo algunos alimentos o bebidas por otros.
La explicación es múltiple. Por un lado, tiene que ver con la inflación que todos conocemos y también con que los principales consumidores son los trabajadores, la mayoría en relación de dependencia, cuyos sueldos hace un año que no se actualizan. Recién ahora se está hablando de paritarias y esperamos que esa recomposición salarial incida para que los trabajadores salgan a consumir.
En otros rubros como el automotriz el contexto actual influye positivamente. Se están vendiendo tanto autos importados como cero kilómetros porque como la gente no puede comprar dólares, esto se paga en pesos al cambio oficial. Pero, por supuesto, este tipo de operaciones para resguardar la moneda se da en la franja de ingresos medios altos o altos.
Frente a la caída de la demanda, la reacción de los comerciantes es simplemente tratar de subsistir. Están sufriendo aumentos de impuestos, de tarifas, de cuotas - aquellos que mandan sus hijos a colegios privados-, de prepagas, a esto se le suma que a algunos le retiraron los subsidios a la luz y el gas. Todo eso impacta al comerciante que está viendo cómo aumentar sus ventas a través de promociones, liquidaciones. Es un momento difícil.
De todos modos, el comerciante está acostumbrado a épocas de crisis y está esperando que pase el temporal. Por ahora, no se cerraron negocios. Se siguen construyendo y no hay locales vacíos sobre las calles principales de Pilar. La balanza entre los que se abren y los que se cierran sigue siendo positiva. Lenta pero positiva.
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