Sin actos oficiales, Gran Bretaña conmemoró ayer el quinto aniversario de los atentados que dejaron 52 muertos y más de 700 heridos. Los ataques habían sido perpetrados por grupos islámicos en la red de transporte público de Londres.
Por su parte, los sobrevivientes y los familiares de las víctimas realizaron ceremonias privadas en el memorial y en los lugares donde se produjeron las cuatro explosiones ocurridas casi simultáneamente en tres estaciones subterráneas y en un micro. Los afectados no vieron con buenos ojos que no se hayan realizado conmemoraciones desde el Estado. “Fue un ataque nacional y es realmente decepcionante”, dijo Graham Foulkes, cuyo hijo David, de 22 años, perdió la vida en los atentados. Por su parte, una delegación de la comunidad islámica en Inglaterra participó en los homenajes a las víctimas de los atentados cometidos por cuatro suicidas musulmanes británicos.
Según reportaron las autoridades el 21 de julio de 2005, sólo 15 días después de la masacre otros extremistas trataron de repetir la matanza en la red de transporte público. En ese clima de terror y paranoia fue asesinado el electricista brasileño Jean Charles de Menezes. La policía lo ejecutó de siete disparos tras haberlo confundido con Husein Osmar, un supuesto terrorista al que buscaban. Según se supo, la policía londinense le disparó siete veces en la cabeza. Menezes estaba en la estación de Stockwell. Los cuatro oficiales involucrados en el caso fueron absueltos, lo que generó entonces la reacción de la Cancillería brasileña. En materia de justicia, muchas son las demoras. Aunque ya han transcurrido cinco años, las investigaciones judiciales para determinar las condiciones de la muerte de las 52 víctimas no comenzarán hasta el próximo mes de octubre.

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