Acompañando el pedido de la familia de Diego Mendoza estuvo ayer Marcelo Flores, padre de la adolescente aborigen violada y asesinada el 11 de julio de 2007. “Se cumplieron cinco años y dos meses de la muerte y no hay ningún detenido”, advirtió.
“No busco hacer justicia por mano propia, sino la verdadera justicia”, sostuvo, al tiempo que señaló que los jefes penitenciarios “resguardan a algunos presos”, que son los que cometen los crímenes.
Natalia Flores, de 15 años, apareció muerta en el río Arazá, la tarde del 11 de julio de 2007. El cadáver fue hallado cerca de un complejo de viviendas, y las primeras pericias indicaron que la víctima había muerto ahorcada. El hecho provocó un fuerte reclamo de la comunidad aborigen a la que pertenecía la chica.
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