Algunos farmacéuticos confirmaron que las drogas cuya adquisición es más conflictiva son los broncodilatadores, que provienen de Alemania e Inglaterra. Estiman que las nuevas restricciones empeorarán la situación
El propietario de una farmacia, Patricio Sanz, confirmó que existen demoras para reponer algunas marcas.
A nivel nacional, el año pasado, Pharmabiz, un sitio especializado en la industria farmacéutica, anunció que las restricciones afectaban a las filiales locales de los laboratorios internacionales GlaxoSmithKline, Novo Nordisk y Biotoscana.
El Gobierno ya les había pedido a las firmas que regularan la balanza comercial, ya que de acuerdo con las estimaciones del sector farmacéutico, la industria presenta un saldo negativo de 850 millones de dólares producto de exportaciones por US$ 650 millones, e importaciones por US$ 1.500 millones.
Cupos
Por su parte, Sebastián García, de la farmacia Del Pueblo, señaló que algunas marcas extranjeras establecen partidas limitadas para enviar los productos.
“En algunos laboratorios se dan cupos, éstos son medicamentos importados y por lo general les autorizan cierta cantidad por mes, entonces es más complicado conseguirlos por droguerías, porque sólo entran determinadas unidades”, señaló.
Desde el Colegio de Farmacéuticos negaron que existiera un grave faltante de medicamentos por el momento, aunque su titular, Gustavo Massio, no descartó que en el futuro puedan existir inconvenientes para comprar algunas drogas importadas.
A la vez, García explicó que si bien existen muchos fármacos que son fabricados por la industria nacional y pueden fácilmente reemplazar a los provenientes de otros países, hay muchos medicamentos nuevos que no se fabrican en Argentina, por tratarse de productos muy avanzados con drogas nuevas.
En tanto, indicó que “en el caso de los broncodilatadores, que son todos importados, tenés algunos que vienen de Brasil, que son más fáciles de conseguir, pero otros son de industria inglesa o alemana. Entonces ya extraoficialmente se sabe que muchos laboratorios están incursionando en otras cosas, porque ven muy difícil el tema de las exportaciones”.
Sostuvo que en el caso de este tipo de medicamento así como en la insulina, la carencia es realmente preocupante, “porque se trata de drogas que utilizan pacientes crónicos” y su falta podría provocar un fuerte deterioro en la salud de los pacientes.
Por otro lado, comentó que las últimas restricciones empleadas por el gobierno desde el último 31 de enero, complicarán más la situación a largo plazo. “Creo que esto va a ir para peor con las nuevas disposiciones que se agregaron, porque hay que presentar una declaración jurada”.
Además, aseguró que si se produce algún tipo de brote que demande mayor cantidad de las dosis provistas por los laboratorios puede haber más inconvenientes.
“Los laboratorios preguntan cuántas unidades necesitás por mes, vos decís 100, y te mandan eso. Pero si por cualquier cosa ese mes en vez de consumirse 100 se consumieron 150, el producto entra en falta porque el gobierno no les deja entrar más unidades hasta que pase el otro mes.Se trata de medicamentos que empiezan a tener mayor volumen por un problema estacional, porque a veces hay años en que hay más alergias que otros. Un mes tienen 50 de déficit, o 100, y esto se viene arrastrando”, sostuvo.
Menos para el interior
El caso del interior del país, según comentó, es diferente del de Buenos Aires, ya que las partidas se distribuyen primero allí y luego en el resto de las provincias.
“Muchas veces las 100 unidades que entran se distribuyen en Buenos Aires y para el interior se reniega un poco para conseguir. Por eso lo que hacemos nosotros es hablar directamente con el laboratorio, para que ellos lo manden. Una vez que el medicamento entra por la aduana te lo mandan, entonces eludís el paso por la droguería y te evitás que el medicamento vaya para cualquier lado. De esa forma uno se asegura las dosis”, manifestó García.
No obstante, indicó que si bien el hecho de prescindir de un intermediario es una solución en muchos casos, esto representa un gasto extra debido a que las firmas cobran con otro tipo de financiaciones.
“Al trabajar directamente con el laboratorio, éste te ofrece otros precios y sin las mismas facilidades; y las obras sociales pagan de determinada forma, por lo que te generan varios problemas financieros”, dijo.
En tanto, señaló que la situación no ha provocado movimientos en los precios de los fármacos.
“en los últimos cuatro años los medicamentos han aumentado un promedio de 15 por ciento anual; generalmente hay tres incrementos a lo largo del año, el primero es en febrero o marzo, el otro a mitad de año y el último al final. Pero no tiene nada que ver con el cierre de importaciones”, aseguró.
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