Cierra un tradicional negocio de ropa femenina

Cierra un tradicional negocio de ropa femenina
Después de 62 años, Modastil baja la persiana. Fue fundada por inmigrantes de Rumania y se convirtió en un lugar de compra obligado para muchas mujeres.
El comercio tiene cientos de clientas fieles que ven con tristeza el cierre del lugar. (Diego Parés)

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Aquel próspero negocio

Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Con un llamativo cartel que invita a comprar "Todo al 50%", el tradicional local de indumentaria femenina Modastil anticipa su cierre definitivo que se concretará a fin de mes en el tradicional local de calle General Paz. Luego de 62 años ofreciendo ropa para dama en el centro mendocino, su propietario, Mario Grinberg (76) llegó a la difícil decisión de abandonar la actividad y retirarse.

"Empezamos el negocio con mi padre y estuvimos muchos años juntos hasta que falleció hace 30 años. Yo seguí adelante pero ya llegó el momento de cerrar", relató con cierta angustia y un acento que no esconde sus orígenes.

"Llegué a los 15 años de Rumania con mis padres que inmigraron huyendo de la guerra", recordó el hombre, que siempre deseó ser ingeniero pero que, luego de reiterados viajes y cambios de domicilio (también vivió en Israel y en Buenos Aires) decidió continuar con la empresa familiar.

Lo que más entristece a Mario es dejar sin empleo a las personas que por tantos años trabajaron con él. "El personal siempre fue incondicional, tanto las de corte, de taller, como las de venta", destacó y no quiso dejar de nombrar a sus colaboradoras Nelly, Elena, Marta, Rosa, Iris y Amelia.

Su hija, Viviana Grinberg, quien lo acompañó en el comercio por seis años, contó que su papá ya había pensado tiempo antes en tomar esta determinación pero que había continuado por respeto a su gente, hasta que llegó el momento. Además, aseguró que sin él en el negocio ella no se anima a seguir.

Clientas afligidas

"Me da mucha pena que vayan a cerrar una casa de tantos años, acá encuentro ropa como en ningún otro lado", expresó Ema García, de 80 años, una fiel clienta de la casa mientras realizaba ayer sus últimas compras en el local.

"Vengo acá de jovencita y hasta me compré una capa roja muy linda que me puse en mi cumpleaños de 80, que fue en agosto", enfatizó la mujer.

Justamente esta sensación es la que constantemente le transmiten las compradoras habituales a don Mario: "Las clientas me retan, me dicen de todo y me preguntan adónde van a comprar", comentó el dueño.

"Lo que pasa que acá tenemos ropa para gente de mediana edad y además talles especiales que sientan muy bien", recalcó.

Para Nelly Gómez, una empleada de la firma desde hace más de 25 años, lo que las consumidoras más van a extrañar son los arreglos. "Las mujeres siempre han encontrado acá talles reales pero además les hacíamos los arreglos para que las prendas se adecuaran a su cuerpo y eso en otros lugares no lo van a encontrar", apuntó la trabajadora.

Por su parte, el vecino más antiguo de Modastil, el propietario de la tienda Rómoli (que lleva 57 años en Mendoza), también se mostró afligido: "Lamento que hayan tomado esta determinación, pero ellos sabrán por qué la tomaron. Sin dudas que genera un gran impacto", dijo Gilberto Rómoli. "Nuestros padres empezaron prácticamente a la par y hemos sido compañeros por muchos años", agregó el comerciante.

"Modastilísimas" cuotas

Luego de tantos años de trabajo, Mario y Viviana recordaron los aspectos más distintivos del negocio y que seguramente formarán parte del anecdotario de muchos mendocinos.

Uno de ellos es las "Modastilísimas" cuotas. "En el año 56 empezamos a dar créditos y desde entonces hemos dado créditos a todas las clientas, incluso antes de que llegaran las tarjetas de crédito", rememoró el hombre. "Las Modastilísimas cuotas eran sin intereses, una verdadera facilidad", añadió su hija.

También recordaron los desfiles que se hacían en el local: "La pasarela llegaba hasta la vidriera y las modelos eran chicas de las escuelas que venían y nos pedían ropa para sus desfiles y después les pedíamos que desfilaran para nosotros", comentó el propietario.

Tanta convocatoria tenían esos eventos que se paralizaba el transporte público de la zona. "El tranvía tenía que pararse por la cantidad de gente que venía a mirar", recalcó.

El tradicional negocio también se hizo conocido por vestir a las figuras femeninas de la televisión mendocina hace ya más de dos décadas.

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