El vernismo ha brillado por su ausencia en las recorridas de campaña de las candidatas elegidas por Cristina. El boicot se sintió otra vez el sábado en General Pico.
Luego de la reunión del lunes en el Consejo Provincial del PJ, quedaron expuestas las diferencias existentes sobre el perfil que debía tener la campaña de las candidatas a diputadas nacionales del Frente para la Victoria que apoya el Partido Justicialista pampeano. Ese día, el Consejo se reunió para definir el perfil de la campaña y frenar una posible rebelión pública de los intendentes Plurales, pero estallaron las diferencias que ni el Congreso Provincial, parece, pudo cerrar.
Ese día, el Consejo no pudo resolver la realización de un acto de lanzamiento, cuya suerte, en esta campaña, expresa las desaveniencias del partido gobernante. El ex candidato Carlos Verna había anunciado, a mediados del mes de junio, que el lanzamiento de su campaña sería el 2 de julio en Santa Isabel.
El 25 de junio, en el cierre de listas, estalló el conflicto por la interferencia de Cristina en el armado de la lista de diputados nacionales. Allí se conoció el pedido de la presidenta y la negativa de Verna.
En esa primera semana, se anunció que se postergaba para el 16 de julio el lanzamiento de la candidatura. Pero en rigor, el senador nacional ya había tomado la decisión de renunciar según sus palabras.
Tal vez, al momento de resolver la suspensión, nadie pensó que ese acto de lanzamiento de la campaña provincial, previo a las primarias del 14 de agosto, nunca se realizaría.
El final de campaña tiene a María Luz Alonso (la candidata de Cristina, que pertenece a La Cámpora y con militancia en el PJ) realizando campaña, acompañada por integrantes de Convergencia y de la Juventud de ese sector marinista.
La salida a los barrios, a hacer un timbreado casa por casa, de Alonso fue junto a la candidata a vice Norma Durango y del ex ministro de Educación Miguel Ángel Tanos, y el diputado provincial Mariano Fernández. En Villa Parque no estuvo junto a Alonso el presidente de la Unidad Básica, Roberto Moro, quien, además de funcionario provincial, es integrante del grupo de campaña del candidato a intendente del PJ de Santa Rosa.
El boicot se sintió otra vez el sábado en territorio político del senador Verna, en General Pico.
Algunos sectores de Convergencia y del Gobierno Provincial pretenden aislar al intendente Martín Borthiry quien, con su habitual exhuberancia, vociferó las diferencias con la decisión partidaria de ir detrás de las candidaturas de Alonso y Bersanelli (ver aparte). Pero la voz del jefe comunal no inquieta por su soledad sino por la posibilidad de que arrastre el enojo de algunos sectores partidarios. Una apuesta a la que también juega el renunciado candidato a gobernador del PJ.
A los dirigentes del PJ alineados en Convergencia y con el Gobierno Provincial les preocupa la dificultad objetiva y práctica de volcar el voto de los simpatizantes justicialistas a la boleta de Alonso.
Finalmente, el acto masivo de campaña fue descartado. Sería un arma para otro boicot de los Plurales y dejaría al desnudo las enormes diferencias internas del PJ. Por ahora, el justicialismo pampeano apuesta todas sus fichas a los afiches de Cristina, que en decenas de miles desembarcaron en la ciudad y tapizaron la sede del PJ a principios de la semana.
Una militante del PJ, mientras pegaba con cinta un afiche de Cristina, comentó con la agudeza de quien es testigo: “En el partido, adentro (en el salón), no hay ni una foto de Cristina.
Hace cuatro años que es presidenta, pero no hay ni una foto”. El domingo se conocerá si los votantes justicialistas toleran el neocristinismo de sus añejos dirigentes.



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