Como todos los años, cada 7 de agosto, los devotos se acercaron a pedir y agradecerle al patrono de la providencia.
Muchos de ellos comenzaron el peregrinaje el fin de semana pasado en uno de los barrios más alejados de la ciudad, en el Rotary 23.
La misa comenzó cerca de las 18 horas y cientos de personas recorrieron varios barrios, para terminar en la Iglesia del barrio San Cayetano donde esperaban varios vecinos dentro y fuera para participar de la misa y pedir por pan y trabajo.
Aunque muchas no entraron en la iglesia, se preparó el lugar para que vecinos escucharan la misa en las afueras soportando la fría tarde.
En la misa el sacerdote y los fieles pidieron “la bendición” de “desear el pan y el trabajo para todos”.
El tiempo acompañó el peregrinaje que comenzó en el barrio Rotary y termino en la Iglesia San Cayetano, tanto niños, como jóvenes y adultos participaron de la misa que al cierre de esta edición finalizaba.
La multitud con espigas en las manos e imágenes del santo patrono de la providencia, pedían por trabajo en uno de los tiempos donde más escasea.
Los fieles participaron tanto afuera como adentro de la parroquia, y terminada la misa, algunos se acercaron para agradecer y otros para pedir por trabajo.
Ciento de peregrinos comenzaron a ingresar al santuario de San Cayetano el lunes por la noche, la misión fue para poder tocar desde la medianoche la imagen que dio un paseo noctámbulo.
Las calles y pasajes del Barrio San Cayetano tuvieron el privilegio de ver pasar al Santo de los favores.
El diácono de la iglesia fue el encargado de dar la bienvenida a los fieles.
La fiesta en sí -bajo el lema “San Cayetano, nuestra esperanza son los jóvenes, también para ellos pedimos trabajo y dignidad”- comenzó a la hora cero con la apertura del templo.
De la fiesta participó el Ballet del Templo que ofreció una serie de danzas.
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