Cientos de devotos visitaron el santuario del “Gauchito Gil”

En una tarde calurosa pero apacible, cientos de devotos del “Gauchito Gil” visitaron ayer su santuario “local” situado sobre la ruta 11En una tarde calurosa pero apacible, cientos de devotos del “Gauchito Gil” visitaron ayer su santuario “local” situado sobre la ruta 11, en donde la policía de la provincia montó un operativo de control sobre el transito, debido a la numerosa concurrencia.

La devoción de mucha gente, sigue creciendo y esto se observa no sólo cada 8 de enero cuando se recuerda el día de su fallecimiento sino también en los días previos y en cualquier época del año en la que numerosas personas se detienen en el santuario.

El Comercial estuvo en el lugar donde hay un altar principal y varios más pequeños dentro del mismo predio, en los cuales los fieles se detienen a rezar y a prenderle velas. La mayoría de ellos vienen a agradecer pero otros vienen a cumplir una promesa por los “favores recibidos” como se manifiesta en las innumerables banderas rojas que cuelgan en toda la extensión del techo.

Julio es uno de los devotos y explicó que el viene no solo los “8 de enero” sino todas las veces que puede, “Yo vengo a agradecerle porque me va bien en el trabajo, porque toda mi familia está bien y bueno, a pedirle también por la paz entre los argentinos ¿Por qué no?”.

En uno de los altares mas pequeños, cientos de velas rojas elevan aun mas el calor del impiadoso verano formoseño, sin embargo una familia se toma su tiempo para encender las velas delante de una de las imágenes. Primero lo hace una niña, luego el hermano y finalmente la madre, “siempre venimos a agradecer porque somos devotos y una de mis hijas una vez estuvo muy enferma, entonces yo le pedía al Gauchito que por favor se curara y se curó, a pesar de que estuvo muy grave salió adelante y hoy esta sana y feliz. Entonces siempre vengo con mis hijos, es mucho lo que él me dio y poco lo que tengo que devolverle” dice emocionada.

En una especie de kiosco se venden collares, pulseras, medallas, rosarios, estampitas, banderines y todo tipo de recuerdos del “Gauchito Gil”, inclusive pequeñas imágenes talladas, donde la gente se amontona para llevarse algo. Entre esa gente, una señora ataviada de rojo explicó a El Comercial que ella viene por primera vez, “empecé a venir ahora porque tengo un familiar enfermo y tengo fe que el “Gauchito” nos va a ayudar y vamos a salir adelante”.

Afuera el sol de la tarde empieza se empieza a esconder y una brisa fresca da una tregua a los devotos, quienes por todo el predio se encuentran sentados escuchando un infaltable chamamé, puesto que todo el día hay musica en el lugar además de mística.

La vida del Gauchito según Van Bredan

Orlando Van Bredan es el autor del libro El Retobado. Vida, pasión y muerte del Gauchito Gil, una investigación de seis años que comenzó luego de su propia epifanía y tras desterrar todo vestigio de escepticismo, “algo que me costó mucho hacer”, confesó el hombre de 59 años. El escritor resumió: “En su santuario he visto a un hombre bajar de una bicicleta y encender una vela y detrás suyo a otro, hacer lo mismo, y volver a su Mercedes Benz.”

Van Bredan contó que para realizar el libro se basó “en fuentes orales, expresiones que recogí en Mercedes y alrededores. Inclusive conocí a una bisnieta de Dolores Inaldo, potencial amante del Gauchito”. Además, visitó El Pai Ubre, lugar donde habría nacido y se reunió con gente cercana a Eriberto Speroni, dueño del campo donde le dieron muerte.

–¿Cómo cree usted que era Antonio Gil?

–Mi percepción es que es un héroe, incluso antes de ser santo. Algunos decían que era un curandero y que los médicos le tenían envidia y conspiraron contra él. Otros hablan de bandido rural pero no encontré referencias sobre ese costado delictivo. Para mí fue un gaucho que, cansado por los abusos de poder, se hace desertor y eso era algo que los otros gauchos no se animaban a ser. Como dice Osvaldo Bayer, los gauchos de la Argentina fueron usados como mercenarios. Como se usaron acá en el año 2008, durante el conflicto por las retenciones ¿O acaso los del campo no sacaron a sus peoncitos a la ruta para defender a sus patrones?

–¿Por qué no fue canonizado?

–Porque sospecho que no hubo simpatías para con él dentro de la Iglesia. Cómo pasó con todos los que cuestionaron el poder. El no puede ser canonizado y, además, no me gustaría. La iglesia empezó negando al Gauchito Gil en encuentros religiosos donde le decían a la gente que tire sus lazos rojos porque representaban demonio. Sin embargo, muchos religiosos creen en él. Transita el territorio del catolicismo porque es un santo como cualquier otro y para el pueblo no hay diferencias. Para ellos pertenece al mundo de la religiosidad católica porque ser un santo es darse pródigamente por su pueblo y ser reconocido desde el misterio. El correntino Julián Zini es músico, poeta y cura y reivindica al gauchito. Incluso en Mercedes se hace una misa por Antonio Gil. Aunque los jefes de la iglesia no lo reconozcan, el poder del pueblo es tan grande que las capillas no pudieron mirar hacia otro lado. El Gauchito es del pueblo y se lo recuerda bailando y bebiendo porque el mejor homenaje que se le puede hacer es celebrar la vida.”

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