El diario nació en 1902 como semanario y tres años más tarde comenzó a llegar a los lectores en cada jornada. Cada edición requiere la participación de un equipo de trabajo, cuya intervención permite renovar el encuentro cotidiano con los tresarroyenses y los vecinos de una amplia región
El precursor de La Voz del Pueblo fue La Voz, fundado por Ricardo Fernández, quien en los inicios del siglo pasado subrayó que las publicaciones por entonces "nacían únicamente y exclusivamente para sostener hombres en vez de ideales, y hombres que eran, como políticos, funestos para la administración pública". Por este motivo, no es casual que debajo del nombre del diario se incorporara la frase "Defensor de sus intereses morales y materiales", en referencia a los intereses del pueblo.
En el proceso de producción de cada edición intervienen diversas áreas. Administración, publicación, redacción, armado, taller e impresión forman parte de una actividad que únicamente hace una pausa tres días al año (el 30 de abril, el 24 y el 31 de diciembre). Se trata, en consecuencia, de un equipo que en la medida en que funciona como tal alcanza mejores resultados porque todas las instancias son necesarias para llegar temprano a los domicilios de los tresarroyenses y de vecinos de una amplia región.
En el caso puntual de la redacción, hubo algunos cambios ante el retiro parcial o total de colaboradores que se sumaron a otras actividades. En este sentido, en los últimos años se produjo el ingreso de jóvenes periodistas, como parte de una renovación que debe ser habitual y que genera la posibilidad de que confluyan quienes tienen años en la actividad junto a aquellos que con entusiasmo dan sus primeros pasos en este medio.
Una de las iniciativas más recientes es la renovación de la página de Internet, que cuenta con una mayor actualización, un diseño atractivo y claro, así como más fotografías. La modificación ha sido muy bien recibida por los usuarios del sitio, que en un número creciente nos visitan varias veces al día, además de adherir al sitio institucional de Facebook que permite estar informado, compartir comentarios y aportar información. El protagonismo de las redes sociales crece y el diario busca estar a la altura de las circunstancias.
Finalmente, los comentarios y sugerencias de los lectores son muy valiosos, ayudan a mirar desde otra perspectiva, a conocer la recepción que tienen los artículos, a reconocer y corregir errores, a tener bien claro la responsabilidad que implica informar. Las puertas se encuentran abiertas, el diario tiene una función comunitaria y social que cumplir y la mejor manera de hacerlo es con una interrelación con los vecinos, intentando crecer a partir de las coincidencias y de las discrepancias.

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