En la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT los investigadores no cuentan con espacio físico que les permita incorporar más tecnología, pero se las ingenian celebrando acuerdos con otras dependencias para continuar el desarrollo de sus proyectos.
Uno de los terrenos de la ciencia donde los investigadores tucumanos están logrando importantes avances, es el de la biología aplicada a los cultivos agrícolas. En el caso del equipo que dirige Marta Eugenia Arias, en la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, después de años de trabajo ha conseguido una variedad propia de frutilla resistente a los hongos, que son el principal flagelo de los cultivos en Tucumán. Esta planta servirá para producir plantines que permitan mejorar la producción en un futuro próximo, sin depender de los ejemplares importados, que a veces llegan con otras plagas incorporadas.
Con respecto a las mejoras en las condiciones de trabajo del investigador, los integrantes del equipo reconocen que en la última década hubo aumentos paulatinos en el monto del estipendio que reciben. “Realmente creo que hoy por hoy el monto que nos otorga Conicet como becarios es muy bueno. Esta institución está brindando buenas oportunidades para los investigadores”, afirmó Mario Debes, becario del Conicet desde 2008.
Tanto él como los demás profesionales que hacen investigación, tienen al mismo tiempo cargos docentes y consideran que ambas actividades se deben desarrollar en forma simultánea, si es posible en el mismo ámbito edilicio. Esto contradice la iniciativa de crear un Centro Científico Tecnológico alejado de la facultad, como es el proyecto que existe y que estará ubicado en El Manantial.
¿Les parece que se dificultará la tarea al tener que trasladarse?
Mario Debes:
Creo que la idea de hacer un polo tecnológico, una planta o instituto de Conicet, es como un arma de doble filo. La mayoría de los miembros del Conicet tenemos una vinculación con las distintas unidades académicas de las universidades y eso se debería fortalecer, para que Conicet ayude a esas universidades a obtener los equipos necesarios para el desarrollo de las investigaciones de sus propios investigadores. Si tenemos que alternar entre edificios que están distanciados, se nos presentan complicaciones. Por ejemplo, nosotros aquí tenemos un laboratorio con espacio reducido. Pero en ese poco espacio nos vamos arreglando, relativamente. Lo óptimo sería ampliar las posibilidades dentro de un mismo edificio, o en sus inmediaciones. No en un polo tecnológico que nos demande atravesar la ciudad, o tener que organizar los tiempos para hacer docencia un día, aquí, y otro dedicarlo a la investigación, en el otro lugar. Lo más eficiente es alternar ambas cosas en una misma jornada y en el mismo espacio.
Marta Arias: Aquí es permanente la consulta de los estudiantes, un desfile de chicos que nos están golpeando permanentemente la puerta para preguntar algo. Es investigación y docencia a la vez. Es un esfuerzo doble. Y si el docente quiere acceder al régimen de incentivo, que significa una remuneración adicional, tiene que dictar dos materias y a la vez hacer investigación. Es decir que la institución categoriza mejor al docente que hace investigación, y viceversa. Entonces sería un contrasentido crear dos ámbitos de trabajo alejados uno del otro.
¿Qué clase de equipos les están faltando para la investigación?
MD: -Si nos dieran más instrumental, no podríamos instalarlo porque nos falta espacio edilicio. En nuestro trabajo de investigación sobre la frutilla, por ejemplo, necesitaríamos cámaras de cría. No tenemos. Para hacer siembra y seguimiento de los híbridos que pueda lograr en este programa de mejora, tenemos que hacer convenio con otra institución que nos permite la utilización de ese tipo de equipos.
MA: - Ante la falta de infraestructura y de equipamiento, el docente investigador se las ingenia para lograr un resultado lo más eficiente posible y que no se pierda lo que se va logrando. Por ejemplo, si logramos un híbrido y no tenemos las condiciones necesarias para mantenerlo con vida, se pierde toda la etapa de ensayo, que puede llevar años. Hay que asegurar la continuidad. Entonces se hacen cartas acuerdos con otros organismos universitarios para que nos cedan una parte de su espacio de trabajo. Por ejemplo, en el banco de germoplasma. Sin embargo, hace tres años que trabajamos así y todavía no hemos podido institucionalizarlo, lograr que la universidad lo reconozca como propio.
¿Ustedes conocen las condiciones de trabajo de los investigadores en otros países?
MA: - Yo estuve en Cuba, donde las condiciones son muy parecidas a las nuestras. Con el agravante de que a ellos, si se les rompe algún elemento y no tienen los repuestos, no pueden seguir adelante. Por ejemplo, un microscopio electrónico. Pero esas carencias se dan en las investigaciones botánicas, o que no tengan que ver con la salud. Ellos priorizan la salud y allí sí tienen tecnología, porque producen vacunas muy avanzadas. Culturalmente están más desarrollados que nosotros. Su sistema no es la panacea, pero se respira otro aire. No se ve gente con los miedos que hay acá. No existen esos miedos a la inseguridad. Ni se ve gente malviviente, enferma o abandonada.
En busca de una planta argentina, mejorada y resistente
Desde que la frutilla se convirtió en una importante opción para la agricultura de la provincia, un grupo de científicos de la UNT se dedicó a tratar de crear una variedad de la planta que sea resistente a las enfermedades que la atacan en las regiones húmedas. Por ejemplo, la antracnosis, causada por un hongo.
Hasta hoy, en la Argentina se vienen cultivando plantines provenientes de laboratorios extranjeros, que suelen llegar en condiciones fitosanitarias deficientes y causan brotes de peligrosas enfermedades. Por eso es que se busca crear una frutilla mejorada y argentina, resistente al cancro, y que se pueda usar en un programa de mejoramiento.
Los científicos de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT se plantearon los siguientes objetivos:
Consolidar y mantener el Banco de Germoplasma Activo de frutilla (BGA) mediante la conservación de la diversidad genética de las colecciones silvestres y cultivares de frutillas consideradas de interés agronómico.
-Caracterizar botánica, genética y/o molecularmente los progenitores y los nuevos híbridos intra- e interespecífico obtenidos por cruzamientos de variedades comerciales y silvestres de frutilla.
-Evaluar el comportamiento fitopatológico de las colecciones presentes en el BGA- UNT, frente a patógenos fúngicos principalmente pertenecientes al género Colletotrichum.
El desarrollo y mantenimiento del BGA de frutilla es importante no sólo por ser único en Argentina e incluso en Latinoamérica, sino porque sus actividades están destinadas al desarrollo de una agricultura sostenible y competitiva.
El crecimiento del BGA ayuda a incrementar la producción de nuevos híbridos. Esto favorece la conservación de especies resistentes a la antracnosis y posibilita la identificación de nuevas variedades, algunas aún no conocidas por la ciencia, que podrán ser empleadas en un futuro como progenitores para la obtención de una variedad nueva de frutilla argentina, mejorada y competitiva en el mercado.
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