Especialistas de la Universidad de Texas estuvieron en Pergamino para brindar la capacitación en bioseguridad para el uso del nuevo laboratorio. Además se realizaron pruebas de validación en la unidad que aún no está en funcionamiento.
En los últimos días, profesionales de la Universidad de Texas fueron convocados por las autoridades del Inevh para entrenar tanto a los científicos y técnicos como a las áreas de mantenimiento en el uso del nuevo laboratorio, para asegurar su funcionamiento, tanto para los operadores como para el medio ambiente.
En diálogo con LA OPINION, y al concluir ocho días de instrucción intensiva, Anne Sophhie Brocard, una de las profesionales que tuvo a su cargo la capacitación en el área científica, resaltó la importancia de tener entrenamiento en Bioseguridad para asegurar que tanto las personas que están trabajando en el laboratorio, como las que están afuera estén seguras; además de garantizar que las investigaciones que se realizan sean de muy buena calidad.
Consultada respecto de los alcances de la capacitación, indicó que el nivel de Bioseguridad III es un nuevo concepto y que la intención de la visita fue preparar a la gente para que maneje un laboratorio de estas características.
“Nuestro trabajo se orientó a entrenar a los investigadores respecto de cómo funciona este nivel de Bioseguridad desde la técnica de laboratorio y otro equipo profesional se ocupó de la parte de ingeniería y mecánica del edificio”, comentó.
Positiva evaluación
Sophie Brocard, acompañada en la capacitación por Vickie Jones, evaluó positivamente la experiencia de los profesionales del Instituto Maiztegui y la potencialidad de la institución para desplegar su tarea científica. “Nos llevamos una impresión muy positiva, Pergamino tiene en el Instituto Maiztegui un muy buen equipo de trabajo, muy sólido y estamos seguros de que se van a desempeñar muy bien en el laboratorio”.
Mantenimiento
Miguel Grimaldo, profesional que participó del entrenamiento al personal de las áreas de construcción y mantenimiento, por su parte, se refirió a los alcances de la capacitación brindada.
“El propósito de nuestra visita fue capacitar y ayudar a hacer una evaluación de las instalaciones que se han construido en el Instituto; trabajamos sobre conceptos de diseño, construcción, operación y requisitos de certificación de laboratorios de nivel de Bioseguridad III”.
La actividad estuvo dirigida a personal de mantenimiento, control de calidad y participaron también profesionales de las áreas de Producción y jefes de mantenimiento y Biocontención, según explicó el profesional panameño con una sólida experiencia de trabajo en Estados Unidos.
“Hicimos un recorrido y evaluación haciendo diferentes pruebas para ver si el laboratorio cumple o no con las normas que debe tener”, señaló el profesional y destacó que “el laboratorio tiene muy buena calidad de construcción”.
En esta línea reconoció que “el esfuerzo que han hecho localmente para armar el laboratorio ha sido muy importante” y confió que “hay ciertas pruebas que estamos iniciando, pero hasta el momento es muy positivo lo que hemos relevado”.
Grimaldo insistió sobre el objetivo de conseguir “un funcionamiento seguro” y planteó que el compromiso de la gente del Instituto va en esta dirección: “Asegurar que esta unidad sea segura tanto para el operador, para las personas que trabajan en el laboratorio, como para las personas que viven fuera de él, en la comunidad”.
“Lo importante es la unión que tiene que haber en mantenimiento, dirección de laboratorio, dirección científica, tiene que darse un verdadero trabajo de equipo para conseguir que todo el engranaje que es complejo funcione adecuadamente”, señaló el científico.
En este sentido, refirió que existen normas internacionales que todo laboratorio tiene que cumplir. “Estas guías están protocolizadas, son bien claras y establecen los parámetros que se tienen que cumplir; parte de nuestro trabajo fue compartir con la gente del Instituto la experiencia en Texas respecto de lo que exigen los organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, y el balance es muy provechoso porque muchas pruebas ya las están haciendo”, indicó.
Buena impresión
Los profesionales que pertenecen a una reconocida institución en el manejo de cuestiones de Bioseguridad coincidieron en resaltar lo positivo de la experiencia y aseguraron irse con “una muy buena impresión”.
“Tienen un futuro muy grande, el futuro del Instituto es muy prometedor”, aventuró Grimaldo y confesó estar “muy impresionado, no sólo por el saldo de esta capacitación sino porque en el mes de octubre recibí la visita de dos miembros de acá en Galveston y desde ese momento quedé muy impresionado del conocimiento técnico que tenían”.
En este sentido reconoció que ésta fue una visita de dos vías: “Nosotros vinimos a darles la instrucción, pero también a recibir sus conocimientos, ésto es muy positivo y seguramente es una relación que perdurará en el tiempo”, señaló el profesional de Galveston, que estuvo acompañado por Christopher Gibbs, técnico certificado por la Fundación Nacional de Saneamiento en el estándar 49 que es el que se utiliza para las
certificaciones de todas las cabinas de Bioseguridad.
Potencialidad
Los profesionales de la Universidad de Texas Medical Branch destacaron la potencialidad del Instituto Maiztegui para el desarrollo de sus actividades científicas.
Al respecto, tanto el equipo que capacitó a los científicos, como el que trabajó en los aspectos físicos y técnicos, coincidieron en valorar la tarea como ejemplo de lo que puede lograr Latinoamérica en cuestiones de investigación y bioseguridad.
“En Latinoamérica las cosas se hacen bien y se hacen en forma segura cuando hay decisión, las cosas no solamente funcionan bien en el primer mundo sino en el tercer mundo”, señalaron.
“En los países del primer mundo existen muchos recursos, existen muchas tecnologías, sistemas más automatizados, más computarizados, más complicados, pero eso no significa que porque nosotros no tengamos esa tecnología los laboratorios no puedan ser seguros”, manifestó Grimaldo, panameño que trabaja en Texas observando las operaciones de laboratorios de niveles de seguridad III y IV.
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