Viajará a la isla en las próximas horas; el chavismo cierra filas en torno al mandatario
Antes de desplazarse a La Habana, presentará su solicitud de permiso a la Asamblea Nacional, controlada por el chavismo, tal como lo hizo el año pasado, para que ésta lo autorice a iniciar el tratamiento de quimioterapia.
Esta maniobra parlamentaria implica que, por el momento, Chávez no transferirá temporalmente sus poderes presidenciales a Elías Jaua, su número dos. El año pasado, Chávez sí firmó varios decretos con los que delegaba poderes al vicepresidente y a Jorge Giordani, ministro de Planificación y Finanzas, en materias puntuales como los decretos de expropiación y el nombramiento de viceministros. Será la segunda vez que algo así ocurra en 13 años de gobierno bolivariano.
"Es nuestro candidato para el 7 de octubre", dejó en claro ayer Cabello, presidente de la Asamblea y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). "La incertidumbre se transforma en esperanza", manifestó uno de los hombres fuertes del partido, en un intento de acallar las conjeturas respecto de la sucesión de Chávez. "Hay una falsa creencia que asocia el cáncer con la muerte. Eso no es así, porque se puede superar con amor. Y eso es lo que le sobra al presidente", remarcó Cabello.
Gobierno, partido y Parlamento cerraron filas, sin fisuras, en torno a Chávez, incluso convocaron a un gran acto público para hoy, denominado "Un canto por la vida".
También algunos de los millones de seguidores que conserva en Venezuela usaron las redes sociales para transmitirle su apoyo. Como Rumualda Peralta, desde el estado de Yaracuy: "Mi presidente, Dios está contigo y con tu pueblo". El propio Chávez respondió vía Twitter, donde ya supera los dos millones y medio de seguidores: "Dios con nosotros. ¿Quién contra nosotros?".
Venezuela se dedicó ayer a digerir el terremoto político causado por el anuncio de Chávez. Una de las pocas certezas fue adelantada por el presidente: "No voy a poder seguir con el ritmo que iba in crescendo . Estoy obligado a atender esta nueva circunstancia, a repensar mi agenda personal, a cuidarme y a enfrentarme a lo que me tengo que enfrentar".
Tras las palabras de Chávez, todas las miradas se dirigieron a su adversario político. Henrique Capriles mantuvo silencio durante 20 horas hasta que twitteó un escueto mensaje: "A mi contendor, como hijo de Dios que soy, sólo le deseo una exitosa operación, una pronta recuperación y una larga vida".
La recuperación de Chávez, y su consiguiente regreso al ring electoral, tardará un tiempo impredecible. "Si resultara maligno, hay que entrar en otra fase, seguramente de radioterapia focalizada. Eso me frenaría", reconoció el mandatario, quien aprovechó esta confesión para retar al "pueblo organizado" para que acelere la "batalla" electoral: "Quién dijo que de la agenda de Chávez va a depender la revolución. Yo cumplo mi tarea".
Cambio de ánimo
La pesadumbre que acompañó la primera declaración de Chávez desde Barinas se fue diluyendo en las horas siguientes hasta que reapareció el habitual animal mediático. El líder bolivariano acusó a "laboratorios de guerra", por difundir una "línea estratégica" con el objetivo de "hacer creer" que no va "a llegar a las elecciones".
Andrés Izarra, ministro de Comunicación y principal estratega de la mass media del chavismo, confirmó la táctica a seguir: "No hacerle el juego al enemigo, permanecer en calma y fortalecer la unidad".
Pero el "enemigo" no estuvo callado. La oposición exigió transparencia: "Los rumores están directamente relacionados con el sectarismo, la ausencia de información precisa, clara y médicamente confiable. Decir la verdad es un deber democrático con el pueblo".
La enfermedad de Chávez sigue siendo un secreto de Estado que sólo el periodista Nelson Bocaranda ha sido capaz de torpedear con sus exclusivas. Ya en junio pasado, el columnista de El Universal se adelantó al pronunciamiento público del mandatario, operación que repitió el lunes pasado cuando Venezuela ni siquiera sabía que su presidente se encontraba realizando exámenes médicos en Cuba.
Las noticias de Bocaranda trastocaron la estrategia del gobierno para mitigar un terremoto político que afecta a sus posibilidades electorales. "Le agradezco al comandante que por segunda vez en ocho meses me ha confirmado mis primicias a pesar de las negaciones e insultos oficiales que luego se cayeron por sí solos", declaró ayer Bocaranda después de que sus twitts rebotaron en las redacciones de medio mundo..

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