Chávez relanza su campaña para frenar el avance de Capriles

Chávez relanza su campaña para frenar el avance de Capriles
El mandatario protagonizó su primer acto un día después de volver a Venezuela

CARACAS.- "Encuentro del presidente Hugo Chávez con el pueblo." El comunicado oficial del gobierno alejaba cualquier duda: había que aprovechar el regreso del líder revolucionario a Caracas como rampa de lanzamiento de su campaña electoral. La campaña más apasionante de la historia en Venezuela. Y también la más pintoresca.

En un lado del cuadrilátero electoral, el líder bolivariano de América latina, campeón electoral, apoyado por una multimillonaria maquinaria estatal y el imperio mediático construido en 13 años de revolución, pero limitado por su enfermedad. En el otro, Henrique Capriles, líder de una oposición unida tras años de desencuentros y disparates, que parece una radiografía del Chávez del 98, populista y rebosante de energía.

Mientras Chávez relanzaba su campaña tras 21 días de ausencia en el emblemático "balcón del pueblo", Capriles proponía una maratón casa a casa por todo el país: 150.000 personas recorriendo cinco kilómetros de cada municipio con el objetivo de contactar a millón y medio de votantes. La campaña mediática contra la campaña casa a casa. Y todo ello con los venezolanos como testigos.

Finalmente, el imposible objetivo gubernamental no se pudo cumplir: a la llamada oficialista sólo acudieron varios miles de seguidores chavistas, los más comprometidos. Eso sí, el acto electoral fue retransmitido durante 75 minutos a todo el país en cadena nacional obligatoria, un acto que la oposición denuncia como ilegal. "A la derecha le vamos a dar una paliza memorable, quedará registrada como un récord mundial", clamó Chávez. "Ya se respira la gran victoria popular bolivariana", remató.

Pero antes de que la victoria se pueda repetir, Chávez debe reparar varias grietas en su proyecto. "Las calles son del pueblo, no de la burguesía. No van a tomar nuestros barrios, tampoco los cuarteles. La burguesía odia al pueblo", repitió el mandatario, en un intento de limitar el efecto cascada de la campaña casa por casa de Capriles.

El segundo torpedo en su línea de flotación lo disparó el gobernador Gregorio Briceño, que se negó a cumplir las órdenes que llegaban desde Caracas tras el derrame petrolero en el río Guarapiche. "El gobernador de Monagas es un traidor", acusó Chávez. "Va a quedar hecho polvo cósmico, va a desaparecer del mapa."

Chávez entonó canciones típicas, bailó, invocó al más allá ("en Cristo pido mi vida para gobernar a su pueblo"), insultó a la oposición ("son sucios"), esgrimió las encuestas que lo dan ganador e intentó apelar al amor ("hoy hay más amor desbordado en Venezuela").

Pero el calor y la convalecencia fueron aplacando sus fuerzas. Chávez comunicó que de momento proseguirá su radioterapia en Caracas, sin dar más detalles. Pero el médico venezolano José Rafael Marquina, quien junto con el periodista Nelson Bocaranda conforman el llamado Ministerio de Información No Oficial (como dice The Guardian), adelantó que la radioterapia, "dirigida por un médico cubano", proseguirá mañana "en múltiples áreas afectadas por la metástasis".

"Veremos una pérdida de peso lenta" y "la estrategia será mostrarlo con chaquetas y ropa gruesa", aseguró el especialista en su cuenta de Twitter. "Es un proceso lento. Chávez aparecerá por horas en cadena, pero no podrá recorrer el país", añadió.

Desde el estado de Aragua, Capriles dio la bienvenida al candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), "que es el mismo disco rayado y de insultos". El líder opositor enfatizó sus poderes, que también son las debilidades de su rival: "Energía, juventud, ideas frescas, gestión exitosa y propuestas para todos".

Uno y otro, Chávez y Capriles, recibieron el calor de sus seguidores y también los abrazos de sus colaboradores. El culto a la personalidad, por un lado, frente a los agasajos femeninos que soporta el gobernador de Miranda tras decir que busca "primera dama". Y muchas adulaciones. Una vez más, Jorge Arreaza, ministro de Ciencias, yerno del presidente y figura emergente en el oficialismo, se llevó el premio gracias a un tweet : "Las palabras del comandante en este retorno son dignas de estudio y reflexión patriótica, política y filosófica".

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