En 1992 encabezó una insurrección militar contra el gobierno democrático de Carlos A. Pérez.
Flanqueado por los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y el boliviano Evo Morales, el ex paracaidista encabezó los actos en el Fuerte Tiuna de Caracas, la mayor instalación militar del país, para conmemorar los sucesos del 4 de febrero de 1992. También se encontraban los mandatarios de Antigua y Barbuda, Baldwin Spencer; de Nicaragua, Daniel Ortega, y el haitiano Michel Martelly.
Todos, entre otros, junto con el canciller argentino Héctor Timerman , llegaron a Venezuela en las últimas horas para participar este domingo de una cumbre del Alba, el organismo regional bolivariano.
Ante miles de seguidores, y mientras desfilaban soldados, algunos con los rostros cubiertos a bordo de tanques, vehículos blindados, camiones y motocicletas, Chávez dijo que éste es un “día histórico, de dignidad patria” y rechazó las denuncias de la oposición que consideró antidemocrático el festejo y además por el uso político de las fuerzas armadas. Chavez se mofó del término y justificó su acción afirmando que los militares rebeldes salieron a las calles hace 20 años “en defensa de nuestro pueblo ante el atropello de la oligarquía criolla y del imperio yanqui, porque ésa es la verdad . Esa es la esencia de la rebelión de la juventud militar que un día tal como hoy (salió) hace 20 años en defensa de nuestro pueblo atropellado por quienes gobernaban subordinados al imperialismo norteamericano”.
Tras acusar a los antiguos mandos militares de supuestamente masacrar al pueblo, Chávez, quien también cantó en el escenario, afirmó que “de ahora en adelante tendremos generales, almirantes y tropas revolucionarias, antiimperialistas y socialistas” y, bajando la voz afirmó: “Fuerzas armadas chavistas para que le duela más a la burguesía y al imperialismo”.
La oposición, que se ha reunido esta vez con vistas a los comicios nacionales de octubre en los que el hombre fuerte venezolano buscará una nueva reelección consecutiva, advirtió que de ganar en las urnas deberá encarar una necesaria limpieza de esa institución para despolitizarla como sucede en el resto del mundo.
“Consideramos que el 4 de febrero fue la semilla para la división, la violencia, el autoritarismo militarista y el fracaso”, afirmó el dirigente opositor Carlos Vecchio. “¿Cómo se puede celebrar un golpe de estado fracasado, injustificado, violento, sangriento, en el que murieron decenas de venezolanos?”, indicó.
Agregó que con la exhibición que calificó de “exagerada” de milicianos y el armamento adquirido en particular a Rusia desde 2004, el presidente trata de sembrar miedo pero lo que demuestra es el miedo del gobierno a la expresión del pueblo” en los próximos comicios.
En años recientes, el mandatario creó la Milicia Bolivariana, una fuerza integrada por voluntarios civiles que van desde estudiantes a jubilados, a la cual considera un componente crucial de la defensa del país.




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